La condena a Sergio Gabriel “Bebe” Di Vanni, integrante de una facción de la barra brava de Newell’s, sumó un nuevo capítulo a la investigación por las amenazas a la familia de Ángel Di María en marzo de 2024, cuando el futbolista todavía no había concretado su regreso a Rosario Central. El acusado recibió una pena de 7 años y 6 meses de prisión en un juicio abreviado homologado este miércoles en el Centro de Justicia Penal.
Condenan a un barra de Newell's por las amenazas que demoraron el regreso de Di María a Central
Sergio “Bebe” Di Vanni acordó en un abreviado la pena a 7 años y medio de cárcel por las intimidaciones y otros delitos en el marco de una asociación ilícita.
Condenan a un barra de Newell's por las amenazas que demoraron el regreso de Di María a Central
El acuerdo fue celebrado entre la defensa y la fiscal Paula Barros, y homologado por la jueza Paula Álvarez. La condena contempla su participación en las dos amenazas dirigidas a los familiares del campeón del mundo, pero también otros delitos: integrar una asociación ilícita vinculada a la barra rojinegra y participar en un ataque a tiros ocurrido meses después en la zona sur de Rosario.
Las intimidaciones ocurrieron en un momento en que crecía la posibilidad de que Di María regresara al club del que surgió, pero el trasfondo estuvo vinculado a una disputa entre facciones de la propia barra brava de Newell's. Los episodios incluyeron disparos frente al country donde vivían los padres del jugador, en Funes, y la entrega de un paquete con una cabeza de cerdo y una bala en el edificio donde funciona la inmobiliaria de su hermana, en el centro de Rosario.
Amenazas a Di María
El primero de los ataques ocurrió durante la madrugada del 25 de marzo de 2024, cuando ocupantes de un Renault Megane gris efectuaron disparos en las inmediaciones del country Funes Hills Miraflores y dejaron una nota dirigida a la familia del futbolista. El mensaje advertía que Di María no debía regresar a Rosario y amenazaba con matar a uno de sus familiares si lo hacía. La intimidación se produjo en medio de la expectativa por su posible vuelta a Central.
Ese mismo día, en el edificio de calle Santa Fe al 1700 donde funciona la inmobiliaria de la hermana del jugador, dejaron una caja con una cabeza de cerdo, una bala incrustada y otro mensaje intimidatorio. La investigación vinculó ambos episodios y estableció que Di Vanni había redactado los textos amenazantes encontrados en las dos escenas.
La hipótesis de la Fiscalía apuntó a una maniobra que excedía la intimidación contra la familia del futbolista: buscaba frustrar su llegada a Rosario Central y, al mismo tiempo, favorecer los intereses de una facción que disputaba el control de la barra de Newell’s. La exposición pública del caso y la repercusión que tuvieron los mensajes fueron comentados entre los involucrados en el hecho, quienes esperaban ganar respaldo para apoderarse del paravalanchas leproso.
Un plan de la barra
La causa también tuvo como protagonistas a Alejandro “Rengo” Ficcadenti, señalado como uno de los instigadores del plan, y a quienes ejecutaron materialmente las intimidaciones. En la investigación se identificó a Pablo Ezequiel Acotto y Sara Belén Gutiérrez como participantes del ataque frente al country de Funes. Según la acusación, ambos actuaron por encargo y recibieron cuatro millones de pesos por concretar la amenaza.
En julio de 2026, Gutiérrez recibió una condena de tres años y seis meses de prisión efectiva mediante un procedimiento abreviado por su participación en las intimidaciones. La resolución fue uno de los antecedentes judiciales de la causa antes de la pena impuesta ahora a Di Vanni, que incorpora también su responsabilidad en otros hechos delictivos.
La nueva sentencia, de siete años y seis meses de prisión, incluye además la participación de Di Vanni en la asociación ilícita que operaba alrededor de la barra brava de Newell’s. En ese marco le adjudicaron un ataque a tiros ocurrido el 24 de julio de 2024 en Coulin al 2000, donde un hombre sufrió una herida en una pierna.
















