Judiciales

Facundo Solís, el autor del quíntuple femicidio, acordó la prisión perpetua

Fue tras la firma de un juicio abreviado llevado a cabo en tribunales. Dos jueces impidieron a la prensa sacarle fotos. 

Viernes 24 de Mayo de 2019

Escoltado por dos guardias del Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias y otros dos de la Unidad de Trasladados Judiciales entró a la Sala I del subsuelo de tribunales Facundo Solís, el autor del quintuple femicidio que en la siesta del 29 de diciembre del 2017 enlutó a la ciudad y que en la jornada de este viernes acordó la pena de prisión perpetua.

Vestido con una campera de algodón color bordó, un jean negro y luciendo una barba candado, el femicida y expenitenciario se sentó en el banquillo de los acusados y se mantuvo en silencio. Solo indicó cuál era su nombre al momento que el operador de sala lo identificó. Detrás de él, estuvieron los familiares de las víctimas. Entre lágrimas y un dolor inexplicable.

La audiencia comenzó pasadas las 10 y se dio ante un tribunal pluripersonal conformado por Rodolfo Mingarini, José Luis García Troiano y Nicolás Falkenberg, quienes previo al inicio de la misma debieron resolver un planteo de la defensa de Solís, a cargo de Mario Guedes,  que buscó que los medios de comunicación presentes en la sala no tomen imágenes del imputado, una habitual jugada del defensor público en los juicios orales que se tramitan en la Justicia provincial.

Tras unos minutos de espera, el tribunal por mayoría -con la disidencia de Falkenberg- resolvió hacer lugar al pedido de Guedes y los medios audiovisuales no pudieron tomar una solo imagen del femicida. Solo de los jueces y las partes del caso. Luego debieron retirarse. "Tiene más derechos que nosotros", exclamó ofuscado por la decisión del tribunal un familiar de las víctimas presente en la sala.

Trámite express

Durante la audiencia, el fiscal del caso, Gonzalo Iglesias -quien estuvo acompañado por su colega Cristina Ferraro- leyó el acuerdo abreviado donde describió la faena criminal llevada a cabo por Solís aquella tórrida siesta en Monseñor Zazpe al 4100 del barrio Alfonso.

La misma comenzó cerca de las 14, cuando el femicida ingresó a la vivienda donde justamente había vivido. Allí asesinó a balazos a Aylén Tamara Soto -la hija de su ex- y la pareja de esta, Yoel Airaldi. Seguidamente, cuando su expareja, Mariela Noguera arribó a la vivienda, la abordó fuera de la casa, la abrazó y le disparó en dos oportunidades provocándole la muerte.

La fiebre femicida continuó en una vivienda contigua donde vivía su exsuegra, Generosa del Carmen Loseco, quien recibió un balazo en la cabeza. Tras ese artero ataque, Solís abandonó la vivienda de Loseco y se dirigió hacia lo de su excuñada, Sonia Isabel Noguera.

En esa última vivienda, fue atacado Franco S. con un disparo de arma de fuego que impactó en uno de sus brazos. Seguidamente abrió fuego contra Sonia a quién le quitó la vida.

El clamor popular de los vecinos de barrio Alfonso se concentró fuera de esa vivienda por lo que Solís se atrincheró en la misma y un rato después se entregó a fuerzas policiales que arribaron al lugar para detenerlo y ponerlo a disposición de la Justicia.

Cargos

Técnicamente, el acuerdo cerrado colocó a Solís como autor penalmente responsable del delito de "homicidio calificado por el empleo de arma de fuego; por el vínculo; y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer mediando violencia de género", por el femicidio de Mariela Noguera.

A su vez declaró la autoría de los cuatro "homicidios calificados por el empleo de arma de fuego y por ser realizados con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la cual se ha mantenido una relación de pareja", conocidos popularmente como "femicidios vinculados".

Por último, se hizo cargo del ataque armado que sufrió el hijo de Sonia, el único sobreviviente de la masacre, tras asumir el delito de "tentativa de femicidio vinculado".

Tras la firma de Solís, los jueces deberán resolver en los próximos días -se prevé que puedan ser cinco- si homologan el acuerdo arribado entre las partes y así dictar la pena máxima de prisión perpetua.

Sabor amargo

Tras culminar la audiencia, el juez Mingarini le consultó a Solís si había comprendido lo expuesto por el fiscal a lo que el asesino expresó: "Sí, señor juez, estoy de acuerdo".

Seguidamente, fuera de la sala, los familiares de las víctimas salieron abrazados y entre lagrimas. Solo uno quiso hablar con la prensa, Alberto Noguera, el hermano de Mariela quien explicó qué sensaciones le dejó la audiencia. "A mí la Justicia no me convence, tendrían que darle 35 años por cada muerte", dijo. "No me voy conforme pero la ley es así, otra no queda", agregó resignado.

Noguera también cuestionó la resolución de los jueces que impidió a la prensa tomar imagen de Solís. "Yo quisiera que la hayan podido tomar una imagen, como nos filmaron a nosotros. Él es el condenado, él es que ejecutó a las víctimas", destacó.

Por su parte, el fiscal del caso, Gonzalo Iglesias, explicó que el acuerdo llevado a cabo "no tiene ningún tipo de beneficio para el imputado porque la calificación y la plataforma fáctica de los hechos se ha mantenido tal como fue originariamente atribuido".

"Por eso la pena máxima que hemos solicitado y a la cual, entendemos, se arribará es la pena prevista", reflexionó el funcionario judicial de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación. 

Por último y sobre por qué la causa concluyó en un procedimiento abreviado, Iglesias indicó que "desde un primer momento se respetó claramente la voluntad de la familia, los cuales no han manifestado su deseo de dar por cerrada una instancia y una etapa en sus vidas. Esto es muy significativo para ellos más allá de lo simbólico de la condena que vendrá a futuro", concluyó.

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