Santa Fe

Imponen una histórica condena a un hombre que mantuvo cautiva a su pareja durante 23 años

Ocurrió en Rosario y le dieron 26 años de prisión efectiva. Organizaciones que acompañaron a la mujer destacaron la validación del relato y de las opiniones de los profesionales.

Sábado 07 de Agosto de 2021

En un fallo que sienta importantes antecedentes condenaron a 26 años de prisión a Oscar Alberto Racco, de 60 años, por haber mantenido cautiva a su pareja en una vivienda que ocupaban en Santiago al 3500 durante 23 años. El hombre fue declarado culpable de los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso ideal con reducción a la servidumbre, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal en el marco de la ley de violencia de género. Los hechos que se le atribuyeron tuvieron como víctima a María Eugenia, una mujer que hoy tiene 45 años y estuvo cautiva desde 1996 a 2019.

La fiscal Luciana Vallarella, quien llevó adelante la investigación y primero había solicitado 18 años de cárcel, elevó esa cifra a 26 años basándose en algunos elementos que se sumaron a la causa, como las secuelas psíquicas que María Eugenia sufrió y aún sufre a partir de la la violencia física, psíquica, psicológica, sexual, simbólica y económica que padeció desde 1996 a 2019. Según informó el diario La Capital, el segundo argumento surgió de la propia víctima ante el Tribunal, donde sumó elementos que no habían aparecido en las entrevistas previas con la Fiscalía, como el hecho de que Racco había utilizado armas de fuego para forzarla a mantener relaciones sexuales.

“Tengo 30 años de ejercicio de la profesión, trabajé con víctimas de violencia pero jamás escuché que los jueces den esa validación tan fuerte del testimonio de la víctima, que es fundamental en los casos de violencia, y cómo tuvieron en cuenta la opinión de profesionales”, celebró tras el juicio la abogada y referente del Comité Feminista ante la Emergencia Sanitaria, Mabel Gabarra, y aseguró que “esto, muchas veces, no es escuchado por la justicia”.

Según explicó, “la violencia psicológica que reduce a servidumbre no es una violencia tenida en cuenta en la mayoría de los fallos. Cuesta mucho probarlos. En este fallo se hace realmente hincapié en lo que fue la violencia psicológica que redujo a una humillación permanente a esta chica”, precisó.

La víctima, que por entonces vivía con sus padres y una hermana, terminó conviviendo con Racco. El primer hecho de violencia se produjo en 1996, cuando el hombre la acusó por una infidelidad inexistente, la tiró de los pelos contra un sillón y la golpeó. Pese a realizarse una denuncia policial, la misma no prosperó.

A partir de allí se sucedió una historia de encierro y horror en la vivienda de Santiago 3558, donde quedó aislada en una habitación. Mientras, los tormentos pasaban por torturas psicológicas, amenazas, violaciones y castigos a golpes.

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María Eugenia estuvo cautiva de su pareja de 1996 a 2019. Este viernes, celebró el fallo junto a sus abogadas. La justicia lo sentenció a 26 años de prisión por la violencia ejercida.  Virginia Benedetto/La Capital

María Eugenia estuvo cautiva de su pareja de 1996 a 2019. Este viernes, celebró el fallo junto a sus abogadas. La justicia lo sentenció a 26 años de prisión por la violencia ejercida.

Virginia Benedetto/La Capital

Consultada sobre si conoció o estuvo ante un caso semejante, Gabarra dijo: “Los casos con los que he trabajado eran, generalmente, de mucho menos tiempo. En este caso tenemos todas las violencias juntas y por un tiempo muy prolongado. Y, seguramente, hay muchas mujeres que están viviendo esto y no se animan a hablar”.

“Ella es una víctima que ha salido de eso y que puede explicar su caso, decirlo, y ayudar a muchas más a que tomen una decisión y busquen una salida. Su relato fue fundamental, fue el momento fundacional de la sentencia”, sumó la referente.

“Estamos satisfechas con los fallos. Escuché cuando dieron todas las consideraciones que llevan a la sentencia y me parece excepcional. Es para ser imitado por otros profesionales de la Justicia”, añadió Gabarra, además de contemplar que “es importante que el Poder Judicial de la provincia diga, expresamente, que hubo falencias del Estado. Porque las veces que intervino, intervino mal. Esto insta a los gobiernos a trabajar en cuestiones de género en el Poder Judicial”.

“Es un fallo ejemplar y un antecedente importantísimo para profesionales que atienden y defienden a mujeres por cuestiones de violencia, y para que más mujeres se animen a realizar la denuncia. Es un antecedente importantísimo en todo el país”, concluyó Gabarra. El tribunal que juzgó a Racco estuvo integrado por los jueces Nicolás Vico Gimena, Rafael Coria y Nicolás Foppiani.

"Que no haya otra María Eugenia"

Tras la condena a su captor, María Eugenia dijo que siente "un poco de paz". Aunque planteó: "Ojalá que no haya otra María Eugenia. Y si la hay, que se anime a denunciar y pedir ayuda”.

"Estoy muy agradecida. Con la Fiscalía por todo lo que trabajó, a la prensa por difundir y a todas las asociaciones de género que apoyaron, a todos los que tuvieron algo que ver. Y ojalá que no haya otra María Eugenia dando vueltas por ahí, y que si está pasando por lo mismo se anime a denunciarlo y a pedir ayuda", sostuvo.

La mujer contó que tenía "mucha confianza" en que el fallo fuera favorable. "Y siempre esperando lo que me prometieron. Y lo conseguimos gracias a mis abogadas", agregó.

María Eugenia comentó que su hijo, a quien prácticamente no pudo criar, "entendió por qué no estuvimos juntos y creo que eso fortalece ahora nuestra relación como mamá e hijo. Fue el primero en darme un abrazo, un abrazo que necesitábamos".

"Necesitaba contar la verdad, sabía que era doloroso porque era desnudarme ante un montón de gente a la que no conozco. Pero lo hice en nombre de la justicia y para que se sepa la verdad. Si yo pude soportar esto 23 años, a lo mejor otra persona con otro temperamento no hubiera salido viva. Ese es mi compromiso como mujer hacia las demás mujeres", agregó.

Ante la pregunta de cómo seguía su vida, contestó: "Se sigue con esta nueva vida que tengo hace dos años, con mi verdadera vida, con mi familia y con ganas de seguir creciendo en lo personal, con esperanza. Con la sensación inmensa de que se hizo justicia aunque los 23 años no se recuperan, no se vuelve el tiempo atrás. No pude tener a mi hijo ni criarlo, no pude volver a ver a mi papá, estar con mi familia y mis amigos. Pero la vida tengo que pensarla de hoy hacia adelante".

Sobre la actuación de la justicia, mostró su satisfacción: "La sensación que tenemos como sociedad es que la Justicia no actúa tanto. Pero esto lo veo como algo ejemplificador".

Y dejó un mensaje a todas las mujeres: "Les digo que pidan ayuda, que no sientan que la única ayuda es una denuncia y nada más, que te acompañen, que te ayuden. Que se animen, que busquen ayuda. Yo viví con un perverso y con las amenazas el miedo te come, pero hay salida".

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