Santa Fe

La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe dio por finalizada la investigación al juez Mingarini

La fecha de audiencia de vista de causa que da inicio al juicio del magistrado será la primera semana de mayo, según confirmó la Oficina de Gestión Judicial a UNO Santa Fe.

Miércoles 06 de Abril de 2022

La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe dio por finalizado el periodo de pruebas en el proceso judicial que atraviesa el magistrado de primera instancia, Rodolfo Mingarini. Asimismo desde la Corte confirmaron a UNO Santa Fe que la audiencia de vista de causa, que es pública, será el próximo 3 de mayo en Tribunales.

Mingarini será juzgado por un tribunal de enjuiciamiento a jueces a partir de una investigación y denuncia de la Procuración General de la Corte Suprema de Justicia de la provincia a cargo de Jorge Barraguirre. El mismo solicitó el juzgamiento del magistrado por "su forma de razonar, expresarse y decidir" por incumplir normas que regulan la función judicial y porque sus decisiones judiciales "forman parte de la cultura de la violación". Cabe destacar que se adosan las denuncias de 20 diputadas provinciales y del colectivo Ni Una Menos (NUM) de Santa Fe y de la Multisectorial de Mujeres.

Desde la Mesa NUM señalaron que la fijación de fecha para la audiencia está dentro de los plazos que están previstos en las normas santafesinas, sin embargo criticaron que todo el proceso de enjuiciamiento a jueces es "bastante oscuro". En diálogo con UNO, una de las abogadas patrocinantes de la NUM, Claudia Catalín, señaló: "Ha sido hasta ahora un camino cerrado tanto a la comunidad en general, como a las denunciantes, donde no podemos acceder a información del proceso. La ley 7050 no solo no tiene paridad sino que los plazos son muy extensos, se dilatan las causas en el tiempo".

Denuncia

La primera denuncia de Barraguirre es de 73 páginas, a las que accedió UNO Santa Fe. Desde que el juez fue suspendido el 7 de septiembre del 2021, el procurador hizo varias ampliaciones posteriores.

Lo acusa de "ignorancia manifiesta del derecho, de incumplimiento reiterado de obligaciones del cargo y de falta o carencia de otras aptitudes esenciales para el cumplimiento de la función judicial". Se refiere no a las resoluciones finales, sino a las argumentaciones que eligió para fundamentar las decisiones de medidas cautelares.

• Cinco años de prisión para un violento de género que liberó el juez Mingarini en 2020

La primera causa es la que develó UNO Santa Fe el 3 de junio del 2021 en la que de manera oral en una audiencia de medidas cautelares liberó con restricciones a un imputado de abuso sexual porque había usado preservativo. “Podemos pensar que habría habido relaciones forzadas, pero no puedo entender cómo si va a tener relaciones forzadas, empujándola, sometiéndola, se toma el tiempo, no puedo reconstruir cómo hace para colocarse el profiláctico y luego avanzar sobre el cuerpo de la víctima que según lo que está acá, se negaba. La verdad es que ahí es donde me genera la mayor duda”, había dicho Mingarini.

El procurador en varios puntos apunta a que Mingarini, de haber razonado de ese modo "en un concurso de acceso a la función, claramente hubiera reprobado. No hay la menor duda" y que el juez "incurrió en un severísimo error lógico y además introdujo una defensa que el defensor no había introducido violando de la manera más palmaria y patente la lógica del sistema". Asimismo, analiza que "adoptó una versión del consentimiento sorprendente, humillante y aterrorizadora" a la vez que se señala que ignoró evaluar pruebas presentadas por la fiscalía.

Para un juez santafesino no es violación si se usa preservativo

Además, se solicita juzgarlo por "la reescritura absurda del Código Penal Argentino en términos aberrantes conmocionando al pueblo de la provincia y de la Nación, adhiriendo a una concepción dogmática del consentimiento de la víctima más allá de toda justificación racional". Y el procurador sostiene que Mingarini en sus argumentaciones "deja absolutamente claro un singular manifiesto desconocimiento de las normas que imponen una particular perspectiva en relación al juzgamiento de delitos de género".

Incluso en un momento de la extensa denuncia, el procurador parodia el Código Penal que aplicó Mingarini con el fin que el tribunal de enjuiciamiento "dimensione" la injusticia. Barraguirre expone: "La pena será de seis (6) a quince (15) años de reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso carnal por vía anal, vaginal u oral o realizare otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías", y agrega en forma irónica como lo "reescribió" Mingarini: "Se considerará que medió consentimiento de la víctima cuando en la relación haya empleado preservativo".

Violencia de género

Pero el juez de primera instancia tiene varias resoluciones y pronunciamientos cuestionados en el ámbito judicial. Otra polémica resolución de Mingarini del 2020, que luego Tizón ratificó luego en su juzgado, salió a la luz en los últimos días a partir de un reclamo de la mesa Ni Una Menos de Santa Fe. A fines de marzo del 2020 Mauricio Sebastián Gómez de 40 le arrojó una olla de agua hirviendo a su pareja, sobre su cuerpo, de manera intencional en la casa que compartían en Santo Tomé. La mujer resultó herida gravemente con quemaduras del tipo A y B en sus piernas, brazos, abdomen y tórax. De manera tal que terminó internada dos semanas en el Hospital Cullen. El ataque se dio en el marco de más de 20 años de violencia de género. Situación que fue acreditada por las tres hijas que tiene en común la pareja.

El hombre ya había sido denunciado en una ocasión por una de sus hijas por golpes, único antecedente registrado por el Poder Judicial, aunque sin resolución. Por su parte la familia de la víctima expresó en medios locales que hubo otras denuncias previas en comisarías cinco y dos años antes del ataque más reciente por golpes. Otra parte del contexto es que la mujer era el único sostén económico del hogar, y la agresión última en particular se dio durante una discusión en la que ella le pedía a él que trabaje.

En los tribunales santafesinos, la fiscal Alejandra del Río Ayala lo imputó por "lesiones dolosas calificadas, en un contexto de violencia de género" y adelantó en esa oportunidad que eventualmente la solicitud sería de una pena de seis años de prisión. Para el Ministerio Público de la Acusación (MPA) el historial de 20 años de una relación que se desarrolló con violencia de género por parte de Mauricio S. G. como agresor, sumado a su situación de desempleo y dependencia sobre la víctima implicaban un riesgo para la mujer que en ese momento estaba aún internada. También se hizo hincapié en que al momento de la agresión, el hombre no asistió a la mujer para nada. Y que, aparte, nunca cumplió con las restricciones de pandemia.

En una audiencia de medidas cautelares realizada en abril del 2020 Mingarini le otorgó la libertad con restricciones al agresor. "Más allá de la connotación moral si se quiere, tiene que ver con cuestiones que tienen que ser dirimidas en otro ámbito, en otro fuero, en familia", fue una de las frases pronunciadas por el juez durante su resolución oral. Luego sostuvo los motivos de su decisión al expresar que como el mínimo de la pena prevista por este tipo de delitos es de tres años, y que menor a ese tiempo la prisión puede ser domiciliaria, entonces no le correspondía la preventiva, desestimando los riesgos planteados por el MPA.

Esa resolución fue apelada por la fiscalía, y llegó al juzgado de Alejandro Tizón en junio del 2020. Allí se reclamó que el propio Mingarini manifestó que no iba a "a tratar la cuestión", por la agresión en sí y que "el magistrado no ingresó en este tema (violencia de género) y no le permitió al MPA poder abordar sobre la calificante". La defensa del agresor se opuso a ese planteo. Finalmente Tizón apoyó la decisión de Mingarini en cuestiones técnicas vinculadas a la interpretación del Código Penal sobre los mínimos de penas en relación a las medidas alternativas a la prisión y sobre los peligros en los procesos judiciales, pero en ningún momento el magistrado de segunda instancia analizó, ni mencionó la situación de la víctima por el hecho ni la violencia de género acreditada.

Gómez fue condenado a cinco años de prisión el 21 de marzo de este año y llegó preso al juicio por incumplir de manera reiterada los mandatos judiciales de alejamiento.

Juez defensor

Otro caso controvertido (CUIJ 21-06868115-1) ocurrió en abril del año pasado cuando se presentó una recusación contra Mingarini en el Poder Judicial por haber intentado actuar como juez (no estaba en turno) en un caso de abuso sexual en el que el imputado, Pablo Javier Nadalich, había sido representado por él como defensor público previo a su designación como magistrado. Y hubo un segundo pedido de recusación porque llamó antes de la audiencia dos veces a la abogada defensora para adelantarle su opinión sobre el caso (no hizo lo mismo con la otra parte) y la presionó para que no defienda la libertad del hombre imputado.

Nadalich es un médico que actualmente se encuentra en libertad, vive en provincia de Buenos Aires donde está bajo tratamiento de adicción a las drogas, y está a la espera del juicio. Se lo acusa de drogar y abusar sexualmente con acceso carnal a una joven.

Bajó una pena a un abusador sexual porque no golpeó a la víctima y ella tenía novio

Además, fue parte del tribunal que juzgó a Carlos Manuel Baldomir, condenado a 18 años de prisión por el abuso sexual a su propia hija. En ese fallo Mingarini votó en disidencia para solicitar que la pena sea menor: de 12 años. Entre los argumentos que utilizó destaca que la víctima no fue golpeada, y que luego tuvo novio, símbolo para él de superar "hechos traumáticos".

"No estoy de acuerdo con las apreciaciones de la querella en cuanto a su imposibilidad de superar estos hechos traumáticos, por cuanto la víctima ha demostrado tener la entereza y capacidad para lograr trasponerlos y desarrollarse normalmente. Y en este punto, también discrepo con la mayoría, en cuanto a que si bien los actos del acusado tienen la idoneidad típica para impedir el normal desarrollo sexual en abstracto, en el particular, concretamente no han tenido la extensión y lesividad invocada. Pudo iniciar su vida sexual sin conductas sexualmente desviadas, experimentando una relación sentimental adolescente con un joven que incluso se sostuvo en el tiempo, finalizando el noviazgo sin mayores inconvenientes y por otros motivos", argumentó Mingarini en ese fallo.

Y agregó: "También valoro la escasa instrucción formal, la comprobada dedicación y preocupación por el bienestar socio-económico de sus hijos, arraigo familiar, con sustento en un medio de vida lícito (entrenador deportivo), el correcto comportamiento del imputado durante el desarrollo del proceso (demostró su decencia en cuanto que en ningún momento rebatió la versión de su hija en términos peyorativos o descalificatorios, al contrario, no hizo referencia alguna), y la ausencia de antecedentes condenatorios", sostuvo Mingarini.

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