ENTREVISTA CON UNO

"Los jueces tienen que estar actualizados en temas de género", dijo el presidente del Colegio de Jueces de Santa Fe

En una entrevista en exclusiva con UNO, el juez Alejandro Tizón opinó sobre el fallo que le cuestionaron por ser considerado "machista" y la suspensión del juez Rodolfo Mingarini por su resolución sexista.

Domingo 07 de Noviembre de 2021

Alejandro Tizón es presidente del Colegio de Jueces de Santa Fe y juez de la Cámara de Apelaciones en lo penal de los Tribunales santafesinos. En los primeros días de junio de este año, salió a la luz que el juez de primera instancia Rodolfo Mingarini liberó a un imputado de violación de la prisión preventiva porque había usado preservativo, motivo por el cual fue denunciado por la Procuración General de la Corte Suprema, más de 20 legisladoras provinciales y activistas feministas locales, luego fue suspendido y se espera el juicio donde se definirá si será destituido o no.

En paralelo a las denuncias, la Corte Suprema designó a Tizón como magistrado instructor que lo investigue. En ese momento se cuestionó su nombre ya que había reclamos desde los colectivos feministas por un fallo (caso Mauricio S. G.) que este camarista le ratificó a Mingarini y que fue señalado como otra resolución “machista”. El caso es el de Mauricio S. G. que le tiró una olla de agua hirviendo a su pareja en un contexto de 20 años de violencia de género.

En una audiencia de medidas cautelares realizada en abril del 2020 Mingarini le otorgó la libertad con restricciones al agresor. Mingarini sostuvo los motivos de su decisión al expresar que como el mínimo de la pena prevista por este tipo de delitos es de tres años, y que menor a ese tiempo la prisión puede ser domiciliaria, entonces no le correspondía la preventiva. La fiscalía había adelantado que solicitarían seis años y que había motivos que podían poner en riesgo la investigación y a la víctima. Finalmente en segunda instancia se ratificó la libertad con restricciones al evaluar Tizón que no había riesgos procesales.

UNO Santa Fe accedió a una entrevista con Tizón para consultarle sobre su visión hoy de ese fallo, sobre los reclamos que recibió de la mesa Ni Una Menos, de cómo afectó el ámbito judicial la sanción a Mingarini y qué compromiso tienen hoy los jueces santafesinos con la formación en perspectiva de género.

—En medio de lo que fue el escándalo por el juez Mingarini, la mesa Ni Una Menos reclamó que sea usted el que revise justamente ese fallo cuando había ratificado el caso Gómez, señalado como un fallo machista. ¿Qué puede responder al respecto de esos reclamos?

—Me parece que tienen todo el derecho a reclamar y a cuestionar. Acá, vamos a hacer un poco de historia. A partir de la democracia primero se reclamó públicamente los colectivos al Poder Ejecutivo, después con los años fueron al Poder Legislativo y ahora, bueno, pues ya llegaron al Poder Judicial. Lo cual me parece que dentro de un concierto democrático es sano. Es sano que haya colectivos que cuestionen determinados temas. De no haber existido la sufragistas quién sabe cuando la mujer hubiera votado. Como no haber existido los abolicionistas de la pena de muerte o de la cárcel, quién sabe cómo serían hoy las penas. No lo tomé (mal) en absoluto, para nada, al contrario. Traté de ser lo más objetivo posible. Traté de ser lo más justo en lo que me tocó.

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"Con respecto a la resolución en sí, confieso, en su momento me sorprendió el cuestionamiento, lo fui a ver (al fallo), lo reví, fue una audiencia muy corta. Allí se trató sólo los aspectos que tenían que ver con cuestiones procesales, sobre la libertad o no. El fiscal dio su opinión, la defensa dio la suya y yo siempre trato de resolver en lo que considero más justo. Lo que a mí me parecía más justo. Incluso mirando un poco más allá. En el sentido de que estábamos hablando una pena muy corta. En principio allí, después se verá en el juicio. En la medida que se estaban cumpliendo con las alternativas yo vi la posibilidad de evitar un conflicto mayor. Lo que hice fue, desde el punto de vista judicial, lo que creí más conveniente".

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"Uno es un ser humano, puede cometer errores como cualquiera. Tanto el fiscal, como el defensor tienen herramientas para reveer las medidas nuestras. No me gusta defenderme a mí, ni hablar de mi resolución, la verdad que prefiero hablar en términos generales sobre el sistema penal y lo que me toca a mí como como presidente de la Cámara, como presidente del Colegio, pero siempre he tratado en este sentido".

"Es más, hace 30 años que estoy en la Justicia, me tocó ser juez de ejecución 25 años, y por ejemplo siempre he tenido una mirada que en esa época no era tanto de género, sino mirada de la diferencia entre el hombre y la mujer a lo que hace la pena, por ejemplo. En esos años trabajé en la cárcel de mujeres, por ejemplo, en donde siempre advertí que a veces no hacía falta la pena en la mujer, entonces dábamos prisiones domiciliarias. Siempre ponía énfasis en defender a la mujer en la cárcel de mujeres. Por ejemplo, uno de los primeros fallos que recuerdo es que no les permitían pintarse a las mujeres en la cárcel y uno preguntaba por qué no y te decían que eran penitenciarias, que no podían. Y autoricé eso. También el tema de la visita íntima de la mujer, ¿por qué el hombre tenía visita íntima y la mujer no? Autoricé la primer visita entre mujeres del mismo sexo. Estoy hablando de años atrás. Siempre he tenido consideración. Obviamente ahora aparece este tema de género, incluso más profundo desde el punto de vista hasta diría doctrinario, ideológico, que bueno obviamente todos los jueces nosotros con este tema, como en otros temas importantes como la cuestión ambiental por ejemplo, debemos seguir capacitándonos, seguir estudiando para estar a la altura de lo que nos pide la sociedad cuando fallamos".

—En el caso Gómez, ¿por qué no se analizó en ningún momento la situación de la víctima? En las dos instancias.

—Sí, sí, se analizó. El fiscal lo dijo, también la defensa lo dijo, sí. Por lo menos es lo que a mí me tocó. La audiencia es pública. Se habló de los peligros procesales. Vale decir, peligro de fuga y el peligro de entorpecimiento probatorio. En la prisión preventiva hay una obligación legal del juez de analizar el comportamiento del imputado dentro del mismo proceso. Ese es el problema a veces de segunda instancia. Nos toca gente en libertad después de un tiempo que ya fue otorgada la prisión preventiva, y no hubo ningún incumplimiento. Yo tuve casos en donde vienen en libertad y ha habido un incumplimiento, entonces eso me obliga a disponer la prisión preventiva.

"Fue lo que creí más justo en ese momento. Por supuesto estoy abierto a cualquier crítica, discusión, porque los jueces para eso estamos también. Somos funcionarios públicos, somos magistrados. De ninguna manera nosotros tenemos el poder directo de la monarquía, ni mucho menos, somos personas como cualquiera y creo que tanto en esto como en otras resoluciones siempre uno trata de tener la respuesta equidistante de las dos partes. Porque esa es la garantía del justiciable y de la víctima también".

—Lo que llama la atención de ese caso en particular es que además el procurador de la Corte (Jorge Barraguirre) tomó esa resolución de primera instancia de Mingarini para ampliar la denuncia que le hizo.

—La verdad que no he visto cuál ha sido la actuación concreta. Pero bueno, sí, obviamente eso está dentro de las herramientas jurídicas posibles.

—Cuando le tocó hacer la investigación por el fallo de Mingarini, ¿qué fue lo que encontró? El resultado sabemos que fue pedir sanciones administrativas, pero qué evaluó.

—Lo que en su momento dije allí es que estábamos ante una víctima mujer, que había cuestiones relacionadas con el lenguaje. El código penal a nosotros nos exige que en el caso de víctimas mujeres, siempre preservar la intimidad, preservar el lenguaje. Aclaré que no podía hablar de lo jurídico (en ese momento) porque había una apelación sobre el particular, que incluso después intervinieron posteriormente colegas. A mí la Corte me señala que opine desde el punto de vista administrativo. Es muy difícil separar lo administrativo de lo judicial, pero yo encontré allí esas dos cosas. Pero no me toca a mí todo lo anterior. Ni siquiera había más, eran los inicios. También dije allí que había que dar derecho de defensa, que es lo que se hizo después en el procedimiento.

"Lo que dije allí fue lo que yo hago en esos casos en realidad. Me pareció lo más justo y lo más objetivo. A la mujer no le podés pedir, ya no se le dice que diga que no, la exigencia es que diga que sí, claramente. Es lo que allí sostuve y lo que está en cualquiera de mis resoluciones relacionadas con estos temas".

—Barraguirre dijo hace unas semanas al hablar de Mingarini que la toga no es para cualquiera. ¿Usted coincide con esas valoraciones sobre este juez en particular?

—El tema está en la Corte, ya terminé con mi actividad. No voy a hacer una valoración en ese sentido. Lo que considero desde el punto de vista de un juez, es que hoy un juez tiene que ser un juez humano. Tiene que ser un juez especializado, permanentemente actualizado en todos estos temas.

"Vos en la justicia entrás con un concurso. Podés tener las mejores notas pero la sociedad va cambiando, las exigencias sociales van cambiando. No es lo mismo la relación que tiene que ver con cuestiones de género de hace cinco, seis, siete, ocho años atrás cuando rendiste un concurso con la actualidad. Entonces no te podes quedar con eso de que fuiste el que sacaste el mejor puntaje o que tuviste las mejores notas porque la sociedad fue cambiando y a lo mejor lo que se exige de un juez hoy no es para nada lo que se exigía hace cinco años, o hasta dos o tres años atrás. Entonces es necesario esa capacitación permanente en todos estos temas. De género, de medio ambiente".

"Hoy un juez no se puede quedar con el derecho. El derecho es muy frío. Es algo muy formal lo que tenés en los códigos. Hoy el derecho se integra con infinidad de cuestiones interdisciplinarias de la psicología, de la psiquiatría. Cuando vos vas a resolver un conflicto de una familia, un conflicto interfamiliar, un delito sexual intrafamiliar, cuántas cuestiones aparecen allí que exceden solamente lo jurídico. No te podés quedar solo con lo jurídico. Tenés que ir y entender. La cámara Gesell, por ejemplo, para entenderla hoy el juez tiene que también tener cierto conocimiento. Por supuesto que no se puede recibir de psicólogo, ni de psiquiatra, ni de sociólogo, pero debe estar permanente actualizado en las novedades".

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"Más allá de lo judicial nosotros como jueces también tenemos que entender a que el Estado, a que la sociedad, también se involucre en cambiar patrones, por ejemplo de entendimiento de estás cuestiones. Cuando te encontrás con un caso de violencia de género, con una violación, con un abuso sexual, no es encararlo solo desde lo sexual, no es encaralo solo desde la violencia, sino que se está respondiendo a un patrón de la sociedad. A un patrón de conducta en donde si no empezamos a cambiar ese patrón vamos a seguir metiendo presos, vamos a seguir condenando, vamos a seguir dictando prisiones preventivas. ¿Por qué? porque el parámetro social no fue cambiando".

"Me toca ser juez al final de todo una cadena, cuando en realidad debemos cambiar cosas como sociedad. Por un lado el Estado instala la denuncia, pero también instala la protección de la mujer, tenés que proteger. Desde el Estado, en lo educativo, desde chicos tenemos que romper con esos patrones de diferencia, con el machismo. En el sentido de decir que el hombre es más fuerte, que el hombre siempre es el que gana, que el hombre dirima las cuestiones a través de la pelea, de la violencia. Hay que evitar que eso vaya a la relación con la mujer. Es todo un cambio de cultura que me parece bien que se exija a la justicia porque es nuestra obligación. Nosotros no nos podemos quedar. Si nosotros nos quedamos no respondemos con el mandato que nos están dando. Entonces tenemos que evolucionar, tenemos que cambiar, pero es todo un trabajo que hay que hacer".

—¿Qué compromiso tienen los jueces en general, y el Colegio de Jueces en particular con la formación en perspectiva de género?

—En ese sentido, primero hay fallos señeros desde el punto de vista jurídico. Una de las cuestiones que digo incluso en mis fallos es que nosotros no podemos tener un lenguaje vulgar, del común, porque nuestra función nos exige ciertas determinadas cuestiones semánticas en lo que hace a lo que es la justicia. Pero tampoco podemos entrar en un lenguaje inentendible para lo que es la sociedad, para el justiciable. Una sentencia tiene que ser entendida por cualquiera.

"Nosotros tenemos en primera instancia, por ejemplo, muchos fallos muy importantes. En segunda instancia también hay una vocación de actualizarse permanentemente e invocar las obligaciones internacionales que hay con respecto a este tema. Hay colegas que no solo se han especializado sino que están dictando cursos. Se ha creado dentro del Colegio de Magistrados un departamento relacionado con este tema donde dos de nuestros colegas están ahí perteneciendo y permanentemente estamos nosotros vinculados con ellos y se discute. Garantizo que hay una vocación muy importante en el Colegio de Jueces de estar a la altura de las necesidades actuales en lo que tiene que ver con este tema y con otros temas de la sociedad. En eso doy mi palabra, mi compromiso que lo estamos haciendo".

—¿Son instancias de formación o son conversaciones?

—Se están dando cursos internos. Hay varios jueces en lo particular, por ejemplo yo en la facultad he participado de lo que es la ley Micaela en relación a este tema. Hay dos o tres fallos de Primera Instancia de colegas, en algunos me ha tocado intervenir que han sido incluso publicados, señalados como fallos de avanzada. No quiero detallar porque no quiero hacer propaganda. Los jueces no estamos para que nos aplaudan. A ver, vamos a entendernos. La función de un juez es así: vos tenés la acusación fiscal, tenés la defensa tanto pública como privada, tenés al imputado y tenés a la víctima.

"Entonces tenés que, con estos parámetros de los cuales estamos hablando, responder a las necesidades sociales. También tenés que tener en cuenta lo que te arriman las partes. Las pruebas de la fiscalía y la contraprueba de la defensa, escuchar al imputado y escuchar a la víctima. A mí por ejemplo, me sirve muchísimo escuchar a la víctima, me sirve muchísimo. He tenido causas relacionadas con estos temas en donde a mí la palabra de la víctima me esclareció el temor que existía con respecto a una eventual libertad. No puedo dar detalles pero hay dos causas concretas en donde haber escuchado a la víctima, me dio a entender que podría estar dados los peligros procesales".

"El colegio se está actualizando, lo puedo garantizar. Por supuesto habrá habido fallos donde a lo mejor el colectivo (feminista) tiene todo el derecho a no estar de acuerdo, obviamente. Como también el periodismo. Ojalá no estén de acuerdo porque eso genera la discusión. En mi opinión el periodismo que halaga al poder, el periodismo que señala y denota favorable a lo que hace el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, deja en el fondo al narrador. El periodismo es la crítica. Los periódicos, las radio, las redes sociales, funcionan en la crítica. Porque la crítica te lleva a mejorar. La crítica lleva al funcionario, al magistrado, al político, a mejorar, a darte cuenta que todos los días estás sometido al escrutinio periodístico, social, de las redes sociales, y hay que soportarlo, aguantarlo y entenderlo. En todo caso autocriticarte, si no tienen alguna razón en algún tema. Creo en eso".

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"En el Colegio de Jueces, la gran mayoría estamos pensando en ese sentido y tratando de largamente estar a la altura de las circunstancias en lo que hace todas estas cuestiones relacionadas con las nuevas concepciones de género, de relaciones interfamiliares, de los delitos sexuales. Hay muchas instancias judiciales en tanto la víctima a partir de la querella como la defensa donde tienen las posibilidades de hacer revisar la actividad del juez como también denunciarlo".

"Pero el juez no está para ser aplaudido. Cuando un juez falla, ya no hablo del periodismo, ni de colectivos, ni de abogados particulares, ni del Colegio de Abogados. Cuando falla hay un sector que no va a estar de acuerdo. Un juez decide sobre un conflicto. Alguien acusa y otro defiende. Si vos vas por la defensa, el fiscal no va a estar de acuerdo y va a apelar. Si vas por la acusación, el defensor no va a estar de acuerdo y va a apelar. A veces ninguno de los dos va a estar de acuerdo. Pero la función del juez es esa, no estamos para que nos aplaudan, estamos para impartir justicia. Y explicar, cómo estoy yo acá un poco cuál es la función nuestra, por qué se resuelve de determinada manera y dar una respuesta pública a la sociedad sobre la actividad del juez. No enfrascarnos en el despacho, solemne, oscuro, con la puerta cerrada de la justicia, que vos tenés que subir la escalera. A mi me encanta venir acá. Prefiero venir acá y no que UNO Santa Fe vaya donde uno trabaja, que tengas que ir de visita. Yo vengo de visita, pues yo tengo que dar la explicaciones vos que sos representante de un medio, pero en realidad, representante de la población".

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"Si me critican un fallo y yo digo a lo mejor tiene razón, pero bueno, yo hice lo que entendí que correspondía. No me voy a arrepentir. Me arrepentiría si lo hice pensando que me conviene porque tal o cual cosa. Obviamente soy humano, me puedo equivocar, sino seríamos máquinas. Trato de equivocarme lo menos posible. Trato de ser lo más justo posible. Los jueces somos el último eslabón del conflicto penal. Que es algo muy difícil de resolver, lo trato desde lo que me tocó, tener una mirada integradora social de la posibilidad de satisfacer ese conflicto, ya sea para la víctima o para el imputado. Soy lo más justo posible".

"Sé que con la víctima es muy difícil porque nosotros estamos hablando de parientes de fallecidos por homicidio, de golpeados, de una mujer violentada, de una mujer abusada. Pero por lo menos en los personal, y creo que el colegio coincide conmigo, siempre tratamos de dar una respuesta. No de venganza, sino de justicia. Y no es fácil".

—La situación de Mingarini, su suspensión, ¿produjo cambios en el ámbito judicial? ¿qué preocupaciones tienen los jueces?

—Tendrías que hablar con cada uno de los jueces. En ese sentido seguimos trabajando, tratando de poner lo mejor de cada uno. Estando a la altura de lo que la sociedad exige de un juez. En realidad, si te tengo que ser sincero hoy hay discusiones en el ámbito penal que exceden un poco ese tema que me decís. Estoy hablando de cuando aparecen cuestionamientos sobre si hay detenidos o no detenidos para determinados delitos. Eso sí estamos hablando y estamos firmes.

"Estamos convencidos los jueces que cada una de las causas en las que hemos intervenido se falló como correspondía. Por lo menos en ese momento. Estamos convencidos, no hay ninguna duda. Garantizo que ningún juez deja en preventiva o condenado a alguien si no está seguro. Sobre todo condenar. La preventiva es probabilidad que te permite tenerlo o no en función de las cuestiones de índole procesal, de peligro de fuga. Pero en la condena que vos exigís la certeza. Puedo asegurar que en primera y segunda instancia tanto en delitos sexuales como en los otros delitos los jueces fallaron con el pleno convencimiento de las pruebas que se les acercaron. Tanto cuando se condenó, como cuando se dictó la prisión preventiva o cuando no se declaró. Eso sí, todos los jueces estamos convencidos y te garantizo que resisten presiones de todos lados. Y las resisten. Los jueces las estamos resistiendo porque sabemos que es la única garantía que el día de mañana nos va a permitir estar tranquilos de que cumplimos con nuestro labor".

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"En relación a tu pregunta sinceramente es un tema que está en la corte, que está llevándose adelante, donde prácticamente es cuestión del trabajo del Procurador, de la defensa y la Corte resolverá como supongo considerará lo más conveniente. Es un juicio. Nosotros estamos en el tema de sostener esta posición ante discusiones sociales en relación al ámbito penal, a la forma de trabajar, a la forma de actuar. Hemos tenido reuniones sobre este particular porque en realidad hay mucha preocupación por brindar respuestas correctas en estos temas. No es que ahora de golpe aparecieron todos estos delitos sino que sencillamente, a raíz de toda esta evolución social que se viene dando en relación a la mujer, la violencia contra la mujer, el abuso sexual de las mujeres de los niños y de las niñas, aparece en cuestiones que se están investigando y que dan como resultado un incremento en el número de encausados, imputados y encarcelados que no hace más que responder a investigaciones que se están llevando y a actividad de jueces que han resuelto conforme su ideal, saber y entender".

"Ningún juez, ni por la pregunta que me hiciste ni por presiones, está resolviendo de una manera o de otra. Todos, en esto nos hemos puesto de acuerdo, pues es nuestra única garantía constitucional, de que nosotros conservemos nuestra estabilidad y respondamos al pueblo y a la comunidad, ejercer la Magistratura sin presiones, sin desconocer la sociedad en la que se están viviendo las discusiones que se dan. Pero ante cada caso concreto resolver sin presiones y como creemos conveniente tanto en primera como en segunda instancia".

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"El Colegio de Jueces Penales, por ejemplo, trabajó toda la pandemia. A mí me tocó ser el conductor como presidente de la Cámara y como presidente del Colegio en época de pandemia. Nos sentamos el primer día con los colegas del colegio y dijimos, hay que seguir adelante. El derecho penal es muy importante para la sociedad, para la conflictividad, tenemos que dar respuesta, busquemos alternativas a través del zoom, a través de la virtualidad, pero salvo una o dos semanas que nos organizamos con el tema del zoom trabajamos toda la pandemia. Falleció un juez trabajando en la pandemia. Hablamos con el Colegio de Abogados, con la Defensa Pública y el Ministerio Público de la Acusación, nos pusimos de acuerdo de la manera que íbamos a trabajar y todo el colegio de jueces en pleno trabajó los dos años. Seguimos hasta ahora tratando de dar una respuesta. Eso la verdad que me enorgullece como miembro de un colegio y como conductor, de haber podido llevar adelante esto sin perjuicio de que yo creo que esa es nuestra labor. Dar respuesta, honrar el cargo que nos dijeron que es muy importante, imagínate que resolvés sobre la libertad, sobre el honor, sobre la propiedad de una persona. Si va a la cárcel o no. La cárcel es vida o muerte".

"Trabajé 25 años, lamentablemente vi muchos homicidios intracarcelarios, para resolver sus conflictos allí. La cárcel es un problema, es un drama. No es sencillo mandar a una persona a la cárcel. Tratamos de llevarlo adelante, se cumplió con todo el cronograma de audiencias, pudimos dar una respuesta. Tanto en temas de género, como si nos toca ahora lo ambiental, el tema homicidios, el tema de robos o hurtos. Todo lo que tenga que venir al colegio de jueces tratamos de dar la respuesta, la más rápida, la más justa, la más idónea, con una sola vocación: de cumplir nuestra tarea. No que nos aplaudan y diga «ay, que bien el juez». Eso no nos corresponde a nosotros. Estamos para resolver el conflicto de acuerdo a las pruebas que las partes le presentan".

—El caso Mauricio S. G., ¿lo resolvería hoy de la misma manera?

—La audiencia es pública. Se puede ver lo que planteó el fiscal con respecto a los peligros procesales, y lo que dijo el defensor. Y lo que me obligaba a mi el Código en ese entonces a tener en cuenta la actitud del imputado durante el proceso.

"Cuando detenés a una persona, le dictas prisión preventiva o lo condenás también está sujeto primero a controles judiciales, pero también a responsabilidades. Está interesante lo que me pregunta porque si vos te fijas el Código señala obligaciones para los jueces con respecto a las libertades y a las prisiones preventivas. Hay que sopesar esas cuestiones. Porque también hay responsabilidad administrativa del Estado si vos encarcelas a alguien que no correspondía. Entonces siempre lo tengo que tener en cuenta. No te puedo decir lo que vos me preguntás porque ya pasó mucho tiempo. Te puedo decir que fallé como lo que consideré más justo en ese momento. Si me equivoqué, hay herramientas procesales para decirlo. Es más el juicio sigue".

"No me gusta hablar de un caso en particular, se pueden ver en todas mis resoluciones desde 1991 cuando empecé como juez. Me tocaba otorgar libertades condicionales o salidas transitorias. En ese entonces no existían las limitaciones actuales por delitos, eran penas más cortas Tenía mucha responsabilidad, tenés que analizar bien cada caso. Siempre fui igual. No puedo decir que no me equivoco porque sería un soberbio, soy un ser humano. Gracias a dios tenemos tanto el fiscal como la defensa de apelar nuestras causas y que sea un tribunal superior que lo revea. Siempre he tratado de ser lo más justo posible. Espero no haber afectado a nadie".

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