La “chiquitita” hoy es adulta. Luisana Lopilato, además de casarse y actuar, lanzó un libro donde comparte su experiencia en la cocina. Lo hace en su flamante rol de señora Bublé, además de contar su herencia italiana a la hora de reunirse en torno a la mesa familiar.
Luisana busca un cambio
En esta nueva etapa, abordó personajes duros en “Maltratadas”, y el de villana en “Lobo”. También tiene en carpeta “Muñeca”, un filme que trata la anorexia.
“Casi siempre la gente (en mis trabajos) me identifica como la rubia, la linda. Pero no quiero que se olviden que soy actriz”, dijo, con énfasis, durante una charla con La Capital de Rosario.
-Volviste a la televisión con un personaje muy duro en “Maltratadas”...
-Y también con “Lobo”. Ahí voy a hacer algunas maldades... Me gustó porque es algo que nunca hice, nunca incursioné en algo así en mi carrera desde que trabajo en la tele. Hago un papel de villana. Creo que la cara de sufrida, y el llanto y padecer por amor, o sea hacer de la buena, lo hice, me encanta y lo voy a seguir haciendo. Pero en esta oportunidad me ofrecieron esto y tenía ganas de hacer un cambio.
-¿Qué desafío a nivel personal te produce ese tipo de personajes?
-Creo que es un desafío como actriz. Puedo modelar o posar, pero me encanta estar arriba del escenario y actuar. Lo disfruto mucho y por eso cada cosa nueva que me pasa es un desafío.
-Durante diciembre murieron muchas mujeres como consecuencia de la violencia de género. ¿Qué te produce hablar de estos temas a través de tu trabajo?
-Lo más importante es concientizar a la gente. Y no solamente en esto, sino también en la matanza de personas, la violencia infantil, de animales, las violaciones, enfermedades como la anorexia y la bulimia. ¿Cómo se concientiza? Con la ayuda de los medios de comunicación. Radios y televisión y también la ficción. En este momento me llamaron a mí para volcar lo que pasa en la realidad.
-Algo similar va a pasar con la película “Muñeca” que es un proyecto para cine...
-Es un proyecto sobre una chica anoréxica. Está un poco frenado y todavía no sé en qué va a quedar, pero ese es el tema que abordaría.
-¿Hay un quiebre en tu trabajo?
-Creo que sí, pero porque me parece que así es la vida. Uno evoluciona, todo cambia. Ahora también me casé y uno va modificando sus gustos a través de los años y aprende cosas nuevas. Viajar también quizás me puso en este lugar.
-¿En qué sentido?
-Me parece que en el sentido de tener que resolver problemas sola, sin la ayuda de papá y mamá. Estar en París, en uno de los aeropuertos más grandes del mundo, y tener que hacer todo sola, son experiencias que te van sacando los miedos y las inseguridades. Antes ese tipo de situaciones me daban miedo. O estaba en una ciudad y no salía del hotel. Ahora lo hago, y lo puedo hacer sin ayuda.
-¿Qué tal la vida de casada?
-Es súper lindo, la pasamos muy bien y creo que el humor es algo que nos identifica.
Pasta dominguera y glamour
“Más que un libro de cocina es un libro en el que comparto algunas cosas personales. Es como mostrar un poquito de mi a través de la comida”. Sin pretensiones culinarias, Luisana Lopilato se propuso comunicarse con sus fans a través de “Luisana en casa”.
Con una prosa coloquial introduce a los fans en su mundo familiar, marcado por la impronta “tana”, dijo, con ruidosas y multitudinarias reuniones. Y por supuesto, con la presencia estelar de las pastas de su abuelo. La actriz cuenta cuáles son sus platos preferidos, antes y después de estrenar el rol de la señora Bublé.
Las opciones incluyen, entre muchas otras, una cheescake de maracujá, un sofisticado plato japonés o las hamburguesas, que, afirmó, son su debilidad. Lo mejor es que parece disfrutar sin excesiva preocupación por las proporciones de su cuerpo.
La influencia de Michael Bublé fue decisiva en el rol de cocinera. Y dijo que su marido la acompañó en la “incursión en sabores nuevos, con los viajes, los diferentes olores y tragos de distintas ciudades”. El cantante aportó al libro una receta típica canadiense con el clásico jarabe de arce (maple syrup).
Luisana aseguró que quienes la siguen por televisión seguirán viéndola en ese medio sin temor a que cambie la ficción por la batería de cocina. “Cuando me llegó esta idea me gustó. Pero no es un libro en el que me vas a ver haciendo una especie de Petrona. No soy chef y tampoco quiero serlo”, dijo.
El libro tiene una edición cuidada, la producción fotográfica es impecable y los platos son tentadores. ¿Pero, a la hora de la verdad, su marido es condescendiente y le perdona cualquier fatalidad culinaria? “A veces... Es que el también cocina”, dijo entre risas.
Rodolfo Bella - [%(link0)]La Capital de Rosario
















