La Selección Argentina ya conoce al rival que deberá superar para seguir en carrera en el Mundial 2026. Este martes, desde las 13, en Atlanta, el equipo de Lionel Scaloni se medirá con Egipto por los octavos de final, en un duelo donde la Albiceleste intentará meterse entre los ocho mejores del torneo.
Egipto, el próximo desafío de Argentina: cómo juega y qué virtudes tiene el rival de octavos
Con Mohamed Salah como gran figura, el seleccionado africano llega tras eliminar a Australia por penales y buscará dar el golpe frente a la Albiceleste. Un equipo de gran fortaleza física, pero que también mostró algunas grietas defensivas durante el Mundial.
Por Ovación
El conjunto africano llega con la confianza que le dio la clasificación conseguida frente a Australia, a quien eliminó en la definición por penales luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario. Será un rival de mayor jerarquía que Cabo Verde, aunque durante el campeonato también dejó en evidencia algunos puntos vulnerables que Argentina intentará aprovechar.
Salah, el emblema de un equipo que gira a su alrededor
Hablar de Egipto es hablar de Mohamed Salah. A sus 34 años, el histórico delantero continúa siendo el líder futbolístico y anímico del seleccionado que dirige Hossam Hassan.
Si bien dejó atrás su etapa en Liverpool, el extremo mantiene intacta su capacidad para desequilibrar, liderar los ataques y aparecer en los momentos importantes. Su experiencia y calidad lo convierten en el jugador a seguir para la defensa argentina.
Pero no está solo. Otra de las cartas ofensivas más peligrosas es Omar Marmoush, delantero de 27 años que integra el plantel de Manchester City. Aunque suele tener un papel secundario por la presencia de Erling Haaland en su club, con la camiseta de Egipto es una pieza importante en el frente de ataque.
La base del poderoso Al-Ahly
Más allá de sus figuras internacionales, el seleccionado africano sostiene buena parte de su estructura con futbolistas que militan en el fútbol local.
La mayoría de los habituales titulares pertenece al Al-Ahly, el club más exitoso de África y dominador histórico del fútbol egipcio. De allí provienen nombres como el arquero Oufa Shobeir, los defensores Mohamed Hany y Yasser Ibrahim, los mediocampistas Marwan Ateya y Emam Ashour, además del delantero Trezeguet, un futbolista con pasado europeo cuyo apodo homenajea al exdelantero francés.
Otra parte importante del plantel pertenece al Pyramids, institución que en los últimos años logró convertirse en uno de los principales competidores del Al-Ahly dentro del fútbol egipcio.
Un equipo físico, pero con falencias atrás
Las principales fortalezas de Egipto pasan por la intensidad, el despliegue físico y la velocidad para atacar cuando recupera la pelota.
Además de Salah, uno de los jugadores más determinantes en la elaboración es Emam Ashour. Con buena técnica, dinámica y llegada al área, el mediocampista fue clave en el Mundial: le marcó un gol a Bélgica en el debut y convirtió el tanto frente a Australia en los dieciseisavos de final.
Sin embargo, el equipo también mostró debilidades defensivas. Justamente esa faceta, históricamente uno de los puntos fuertes de los egipcios, fue la que más dudas generó durante el torneo.
El entrenador Hossam Hassan, máximo goleador histórico del seleccionado como futbolista y una figura muy respetada en su país, todavía no logró trasladar ese prestigio a su etapa como director técnico, ya que el funcionamiento colectivo dejó altibajos.
Un camino con sufrimiento hasta los octavos
Egipto terminó segundo en el Grupo G con cinco puntos, igualando la línea de Bélgica, aunque quedó detrás por diferencia de gol.
En el debut igualó 1-1 con los europeos en un partido donde estuvo cerca de quedarse con la victoria. Luego venció 3-1 a Nueva Zelanda, aunque recién pudo resolver el encuentro en los minutos finales, y cerró la fase de grupos con otro empate 1-1 frente a Irán, un partido en el que estuvo muy cerca de perder, ya que a su rival le anularon un gol sobre la hora por un fuera de juego milimétrico.
Ya en los dieciseisavos de final, el conjunto africano comenzó ganándole a Australia, pero no pudo sostener la ventaja y debió definir la clasificación desde los doce pasos.
Allí mostró toda su eficacia. Los egipcios convirtieron todos sus remates, mientras que los australianos fallaron dos ejecuciones, permitiendo que Egipto avanzara a los octavos de final.
Un rival de cuidado para la Scaloneta
Argentina partirá como favorita, pero enfrente tendrá un equipo con experiencia, jerarquía individual y un futbolista capaz de cambiar un partido por sí solo como Salah.
La Albiceleste intentará imponer su juego y aprovechar las dudas defensivas que mostró el conjunto africano a lo largo del certamen, en un cruce que promete ser mucho más exigente de lo que indican los antecedentes recientes frente a selecciones del mismo continente.














