Colón

Pablo Lavallén y el problema de no saber leer los partidos

En los últimos tres encuentros que jugó Colón, el técnico Pablo Lavallén equivocó el planteo táctico, dejando que tres futbolistas de 37, 36 y 33 años sean figuras como Cristian Pellerano, Gastón Fernández y Fernando Gago

Lunes 02 de Diciembre de 2019

El mayor pecado de Pablo Lavallén fue equivocar el planteo táctico en el encuentro más importante de la historia de Colón como lo fue la final de la Copa Sudamericana. Dejó jugar con total libertad al equipo ecuatoriano, sobre todo al volante central Cristian Pellerano quien fue uno de los jugadores más desequilibrantes.

Sabiendo que el experimentado volante era el eje de Independiente del Valle, no lo apretó nunca, no supo presionarlo y le permitió que salga jugando con claridad para desde esa posesión empezar a manejar el partido.

Es verdad que Independiente del Valle no ganó solo por Pellerano, pero la realidad marca que desde esa tenencia se convirtió en protagonista del encuentro. Si bien no estuvo Rodrigo Aliendro quien era el jugador más apto para esa función, tampoco supo suplir esa ausencia con una disposición táctica que lograra neutralizar al mediocampista de 37 años.

En el partido siguiente ante Estudiantes, el resultado no terminó tapando lo mal que jugó Colón y el error que volvió a cometer el entrenador. Gastón Fernández de 36 años manejó el partido a su antojo, recibió siempre libre asistió a López y convirtió el segundo.

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No lo encontraron nunca y jugó a espaldas de los volantes centrales, una vez más, sabiendo quien podía sostener el balón, fue incapaz de controlarlo. Así las cosas, la Gata fue figura, aunque debió salir reemplazado por lesión y le alivió la situación a Colón.

Y ante Vélez, puso en cancha cinco volantes, pero el que manejó los hilos fue Fernando Gago de 33 años quien siempre recibió solo y con tiempo para distribuir el balón. Todos sabían que era uno de los jugadores a marcar, sin embargo Lavallén una vez más no tuvo respuestas como para reaccionar sobre la marcha e intentar tapar al volante central.

En tres partidos consecutivos, el técnico erró en el diagnóstico inicial, pero lo más preocupante fue que ni siquiera tuvo reacción para enmendar su equivocación. Le faltó capacidad para desde el banco encontrar soluciones.

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En los últimos tres encuentros, le marcaron ocho goles y más allá de los bajos rendimientos de los jugadores, la realidad indica que parte de esos tantos fueron anotados producto de un sistema táctico endeble.

En nueve meses Lavallén no logró darle una identidad de juego al equipo, fueron pocos los partidos que Colón jugó bien y superó a su adversario. Encontró algunos resultados producto del azar y del carácter de los jugadores sobre todo en la Copa Sudamericana dando vuelta varias series.

Resultó ser un equipo sostenido por los jugadores y no por el entrenador, el Sabalero dependió mucho de las individualidades y no de una estructura de juego. Ese fue el mayor pecado de Lavallén. Ganando, empatando o perdiendo, nunca dio la sensación de ser un equipo, más bien de un cúmulo de individualidades.

La historia dirá que Lavallén fue el primer DT en llevar a Colón a jugar una final de Copa y eso es indiscutible. Pero además de las estadísticas, en el fútbol se analizan otras cuestiones y es por eso que su ciclo está a punto de terminar. En cualquier otra circunstancia, nadie discutiría a Lavallén, por lo mencionado anteriormente.

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Sin embargo, esa capacidad para sobreponerse a situaciones adversas en la Sudamericana no se reflejó en la Superliga. Colón perdió todos los partidos que jugó de visitante, dejando una imagen muy preocupante. Y Lavallén no logró sumar un punto en condición de visitante, con ocho derrotas seguidas fuera del Brigadier López.

Esas cuestiones lo terminaron acorralando, quedó preso en su propio laberinto y sin imaginación como para encontrar el camino adecuado para salir. Nueve meses después, la sensación es que Lavallén y Colón nunca terminaron de coincidir. Se pareció a una relación por conveniencia, forzada, llena de desconfianzas y cuando eso ocurre el final es conocido por todos.

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