La caída en el Malvicino frente a Quimsa bajó el telón de un febrero intenso para Unión en la Liga Nacional. Un mes comprimido, exigente y con más tropiezos que certezas: 1-3 como saldo final. Cuatro estaciones en pocas semanas que dejaron desgaste y varias conclusiones sobre la mesa.
Se apaga un febrero díficil para Unión y ahora arranca otra historia
Unión cerró febrero con récord 1-3 y recién volverá a jugar el 8 de marzo ante Obras Basket en el Ángel Malvicino por la Liga Nacional, con varios temas claves
Por Ovación
Prensa Unión
Ahora el calendario ofrece una pausa. El Tatengue no volverá a escena hasta el 8 de marzo, cuando reciba a Obras Basket en el Estadio Ángel Malvicino. Tiempo para recalcular, ajustar piezas y, sobre todo, recuperar energía física y mental.
Unión, enfocado en reponerse tras tres derrotas en fila
En ese paréntesis competitivo, solo uno seguirá en modo partido: el venezolano Yeferson Guerra. El escolta viajará para disputar la segunda ventana FIBA con su seleccionado, que tendrá paradas en Belo Horizonte y Valdivia ante Brasil y Chile. Mientras el plantel baja cargas en Santa Fe, él seguirá sumando minutos y roce internacional.
Dentro del análisis deportivo, hubo una luz que se encendió con fuerza: Theo Akwuba. El interno se transformó en una respuesta concreta en la pintura, con promedios de 16,5 puntos y 12,5 rebotes en cuatro juegos. Presencia, rebote y gol en la zona caliente, un factor que Rearte necesitaba consolidar.
Pero el mes también dejó una alarma: la lesión de Chris Vogt, que apenas pudo estar algunos minutos en la gira por Córdoba. Su contratiempo obligó a reconfigurar rotaciones y volvió más urgente la necesidad de profundidad en el juego interior.
En paralelo, la dirigencia y el cuerpo técnico aceleran gestiones para cubrir la salida de Marco Lukic. El mercado empieza a agitarse y en Unión saben que el próximo movimiento puede marcar el pulso de lo que viene. Febrero ya queda atrás. El desafío es que marzo encuentre a Unión más firme, más largo y con una identidad más clara. Porque la temporada no espera.














