El caso de acoso sexual en el ámbito escolar que trascendió el miércoles pasado y conmovió a la comunidad santafesina sigue su curso en la justicia y la abogada de la familia de la víctima, Susana Arredondo, pidió constituirse en querellante. La figura le permitirá tener un margen de acción más amplio en la solicitud de pruebas y medidas investigativas.
Avanza la causa contra el docente acusado de abuso en la escuela de barrio Yapeyú
Mientras tanto, el docente de la escuela Nº 1225 Ceferino Namuncurá de barrio Yapeyú denunciado recuperó su libertad el jueves pasado, tras haber estado 24 horas detenido, pero fue separado de su cargo por lo menos por el período que dure la instrucción de la causa. Además, el caso repercutió también en la continuidad de la víctima de 10 años en la institución, que fue cambiada de establecimiento educativo.
Con síntomas de larga data
La situación de violencia sexual que sufrió la menor fue comprobada en el hospital de niños Orlando Alassia. Ahora, los próximos pasos apuntan a inspeccionar elementos personales del acusado como computadoras y cámaras de fotos.
Concretamente, la niña pudo contar que el docente la maltrató verbalmente, luego incurrió en abusos sexuales simples y también en amenazas. Uno de los puntos que se intenta establecer es cuándo comenzaron a producirse las situaciones de abuso, que podrían tener fecha de fines del año pasado. Asimismo, buscan determinar si hubo otras niñas víctimas de situaciones similares. Mientras tanto, la menor recibe asistencia psicológica para ayudarla a controlar los efectos de estrés y pánico que padece.
Una de las primeras manifestaciones que suelen tener los niños frente a este tipo de situaciones es negarse a concurrir al lugar donde se producen los abusos. Y ése fue justamente el detonante en este caso. La niña comenzó a tener un profundo rechazo a ir al colegio e incluso le pedía a sus padres que no enviaran a su pequeña hermanita a la escuela.
Amenazado
En este sentido, el médico sexólogo Norberto del Pozo explicó que un chico que de repente no quiere ir a un determinado lugar o a encontrarse con alguien no debe ser retado: “No hay que enojarse sino que es un llamado de alerta para que la madre haga la consulta o se fije qué puede estar pasando. Si un chico no quiere ir a la casa de algún familiar o vecino hay que abrir el ojo, hablar con el chico e investigar qué es lo que pasa.
“El chico va a tener miedo de contar algo porque en general si están siendo abusados hay una amenaza sobre la familia. Le puede decir que si la mamá se entera de lo que pasa va a sufrir mucho o que le van a hacer algo. Entonces el chico se asusta y lo primero que hace es evitar esa situación. Otra señal de alerta es si el chico se deprime, algo le está pasando porque no es normal que eso les suceda.
También hay que ver si hay retrasos en la escuela; otra veces tienen insomnio o se levantan mucho de noche o se orinan. Hay muchas manifestaciones que tienen que ver con cuestiones que lo asustan mucho y que no puede contar. Además puede haber señales en el tipo de dibujos que hace.
“Si el chico que está muy sexualizado –siguió el médico sexólogo–, lo demuestra a través de sus dibujos o de lo que te cuenta, quiere decir que lo ha vivido porque sino ellos no tienen mucha noción de lo que es la relación coital o la relación sexual técnicamente”.














