Pasadas las 2 de la madrugada se dio una alerta por fuga en el hospital Cullen por un recluso que se encontraba internado en la sala 6. El detenido, Kevin "Churrito" Espíndola, de 22 años, había sido condenado a 13 años y medio de prisión por un intento de asesinato y robo ocurrido a fines de 2019 en plena Recoleta santafesina, en Obispo Gelabert 2500, y que tuvo como víctima a Gabriel Otte. Espíndola se encontraba en el hospital tras haber ingerido un trozo de vidrio y estaba bajo custodia penitenciaria.
Recapturan en Rincón a "Churrito", que escapó del hospital Cullen y cumple una condena por intento de homicidio
Por Juan Trento
UNO Santa Fe
"Churrito" Espíndola, quien en noviembre de 2019, intentó asesinar al comerciante Otte en plena Recoleta santafesina
La fuga provocó una rápida respuesta de las fuerzas de seguridad. Oficiales del Destacamento 11ª del hospital informaron la situación a la central de emergencias 911, que alertó a los patrulleros en las calles y a las comisarías en el área. Espíndola había sido atrapado anteriormente por oficiales de la Brigada Motorizada de la policía capitalina cuando escapaba de la escena de un crimen.
Escape, búsqueda y recaptura
El preso logró escapar de la sala 6 sin dejar rastro, liberándose de la custodia. Las autoridades activaron un operativo de búsqueda y seguridad, centrándose en la posibilidad de que Espíndola regresara a su lugar de origen, la localidad de Rincón.
La búsqueda dio sus frutos cuando oficiales del Comando Radioeléctrico de la Costa detectaron a Espíndola caminando por una calle de Rincón. Lo persiguieron y finalmente lo recapturaron. Fue llevado de vuelta a la Comisaría 4° de la ciudad de Santa Fe, donde fue colocado en un calabozo.
La historia de Espíndola tiene antecedentes violentos. En noviembre de 2019, apuñaló a un comerciante en un intento de robo en su local de venta de ropa. Tras ser identificado y aprehendido por oficiales de la Brigada Motorizada, fue condenado a más de 13 años de prisión por intento de homicidio y robo con arma blanca.
La fuga y recaptura de Espíndola desencadenaron una serie de comunicaciones entre las fuerzas de seguridad y las autoridades penitenciarias. El fiscal de Flagrancia en turno ordenó que Espíndola siguiera bajo custodia, fuera examinado por un médico policial y se notificara a las autoridades penitenciarias. Además, el suboficial a cargo de la custodia del recluso en el hospital fue puesto en disponibilidad.
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