La caída de la natalidad en Argentina y en Santa Fe dejó de ser una tendencia silenciosa para convertirse en uno de los fenómenos demográficos más relevantes de los últimos años. Así lo explicó el geógrafo y docente universitario Gustavo Peretti durante una entrevista en LT10, donde sostuvo que el descenso de los nacimientos es “muy brusco” y responde a una combinación de factores económicos, culturales y sociales.
Baja de la tasa de natalidad en Santa Fe: hablan de una "tormenta perfecta" y cambios sociales profundos
El geógrafo y profesor universitario Gustavo Peretti analizó la fuerte caída de los nacimientos en Santa Fe y Argentina. Explicó que el fenómeno responde a múltiples causas económicas, culturales y tecnológicas, y alertó sobre el impacto futuro en el mercado laboral, el sistema previsional y el cuidado de adultos mayores
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Según detalló, la provincia de Santa Fe pasó de registrar cerca de 60.000 nacimientos anuales hace apenas una década a unos 34.000 en 2024, una reducción que calificó como “impactante” por la velocidad con la que ocurrió.
En la ciudad de Santa Fe, los nacimientos pasaron de un techo de 10.942 en 2019 a un piso de 7.336 durante el último período anual completo de 2025.
“En los últimos diez años la caída fue muy brusca. Hay autores que hablan de una verdadera ‘tormenta perfecta’”, explicó Peretti.
Una caída de la fecundidad que se profundizó desde 2014
El especialista remarcó que el descenso de la fecundidad no es nuevo, ya que durante todo el siglo XX hubo una tendencia sostenida a la baja. Sin embargo, indicó que el quiebre más fuerte comenzó alrededor de 2014.
Además, aclaró que el fenómeno no es exclusivo de Argentina, sino que forma parte de un proceso global que afecta a numerosos países. “No es algo que ocurra solo en Santa Fe o Argentina. Se está dando en gran parte del mundo”, sostuvo.
Factores económicos, culturales y cambios en los vínculos
Peretti insistió en que la explicación no puede reducirse a una sola causa y cuestionó las interpretaciones simplistas o conspirativas que circulan en redes sociales.
“Es un fenómeno multicausal. Hay factores económicos, culturales y cambios en los proyectos de vida”, señaló.
Entre las razones principales mencionó:
- El retraso en la edad del primer hijo.
- La pérdida de la maternidad como “mandato social”.
- La incertidumbre económica.
- Las dificultades para acceder a una vivienda.
- La demora en la emancipación de los jóvenes.
- Los cambios en las relaciones de pareja.
En ese sentido, afirmó que muchos jóvenes postergan independizarse debido al costo de los alquileres y servicios, lo que también impacta en la formación de parejas y familias. “Poder emanciparse implica afrontar alquileres y gastos. Eso influye directamente”, explicó.
El impacto de la tecnología y los cambios en la socialización
Uno de los puntos más llamativos del análisis fue la relación entre la tecnología, la digitalización y la caída de la natalidad. Peretti citó estudios internacionales que analizan cómo los teléfonos inteligentes y las redes sociales modificaron las formas de vincularse. “Estar comunicado no significa necesariamente tener vínculos fuertes”, advirtió.
Según explicó, las nuevas dinámicas digitales generan dificultades para construir relaciones estables, algo que históricamente estuvo asociado a la formación de parejas y familias.
Menos nacimientos y una población más envejecida
El geógrafo también alertó sobre las consecuencias futuras del fenómeno. Aunque Argentina todavía atraviesa el llamado “bono demográfico”, donde hay más población en edad de trabajar que población dependiente, advirtió que esa ventaja podría comenzar a desaparecer en unos 15 años.
En ese escenario, crecerá la demanda de actividades vinculadas al cuidado de adultos mayores y los servicios de salud. “Va a haber una redefinición de muchas tareas y actividades económicas”, indicó.
Además, sostuvo que el sistema previsional deberá prepararse para una sociedad cada vez más envejecida y con menos jóvenes activos.
Durante la entrevista, Peretti mencionó distintos casos internacionales que intentaron revertir la baja natalidad. Por un lado, explicó que países como España promovieron políticas migratorias orientadas a incorporar población joven. Por otro, destacó el caso de Hungría, que aplicó medidas para incentivar la maternidad mediante créditos para viviendas, beneficios económicos y mejores condiciones laborales para la crianza.
Sin embargo, aclaró que incluso esas estrategias solo lograron estabilizar la caída y no revertirla completamente.
“No hay una conspiración global”
Finalmente, el especialista descartó teorías conspirativas sobre una supuesta planificación mundial para reducir la población. “No hay ninguna conspiración global. Son múltiples factores que están influyendo”, remarcó.
También rechazó que la caída de la natalidad pueda explicarse únicamente por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, ya que la baja de los nacimientos comenzó varios años antes de la sanción de esa ley.
Para Peretti, el desafío será entender que el fenómeno responde a profundas transformaciones sociales y económicas que atraviesan a toda la sociedad.
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