A 40 años de la guerra de Malvinas el profesor de derecho internacional público en la UNR y en la UNL, Claudio Díaz, hizo un análisis del recorrido diplomático que realizaron los diferentes gobiernos democráticos de la Argentina para reclamar la soberanía de las Islas. "A 40 años de la guerra es momento de sentarse a pensar algunos modos que nos puedan llevar a reconquistar poco a poco la soberanía total en las Islas", le dijo a UNO Santa Fe.
Cómo fue el camino diplomático que recorrió la Argentina para intentar recuperar las Islas
Por Hipólito Ruiz
Díaz, quien también es docente de diferentes posgrados y que tiene diversas publicaciones, entre las que se encuentra Derecho internacional y democracia ¿Una nueva relación?, cuestionó la decisión de la dictadura militar encabezada por Leopoldo Galtieri de ocupar las Islas en 1982 tratando de recuperar lo que el Reino Unido había usurpado en 1833.
"Los hechos del 2 de abril de hace 40 años retrotrajeron las vías diplomáticas que se estaban llevando adelante. Una vez recuperada la democracia el gobierno de Raúl Alfonsín, con su canciller Dante Caputto, inició una tarea diplomática para poder recuperar las islas y lograr un diálogo con Reino Unido al efecto de la discusión de la soberanía de las Islas que ambos Estados reclaman. Claramente, en nuestra concepción, las islas pertenecen a la Argentina por varios antecedentes jurídicos. Allí se sentó una posición pacífica, diplomática y firme del gobierno de ese momento para poder recuperar las Islas. Se logran algunos avances en cuanto al diálogo, pero sigue la ocupación de parte del Reino Unido y se establece una guarnición militar muy importante en las Islas", explicó.
Acerca de lo hecho durante el gobierno de Carlos Menem, Díaz estableció diferencias con el de Alfonsín. "Menem basó su estrategia en la teoría de las relaciones internacionales que es el realismo periférico que en su momento desarrolló el profesor Carlos Escudé", dijo y puntualizó: "Consistió en una política donde se intenta lograr un acercamiento con los isleños para negociar o permitir ciertos contratos de investigación y explotación en torno a las Islas y el entorno que las rodea y la plataforma continental. En esa política de seducción, quienes vivimos aquella época vamos a recordar los regalos a los isleños que quedó graficada con los ositos Winnie Pooh que enviaba el canciller (Guido) Di Tella. Era una política de tratar de congraciarse con los isleños mientras se iban discutiendo otros puntos a la par. También hay que recordar que Menem habló de ponerle un paraguas en cuanto a la discusión de la soberanía".
En el breve gobierno de la Alianza no hubo cuestiones específicas para destacar. Luego llegó la seguidilla de presidentes hasta que, en 2003, se iniciaron los 12 años del kirchnerismo. En ese período, según Díaz, se vuelve a una posición dura en torno al debate de la soberanía siguiendo con el diálogo diplomático entre ambos Estados y con la participación de los dos países en diferentes ámbitos.
Luego consideró que durante el macrismo no hubo grandes cambios y que con el gobierno de Alberto Fernández se vuelve a una política de discutir fuertemente la soberanía de Malvinas pero, además, se elaboran algunas cuestiones nuevas. Por un lado, se arma un área específica en Cancillería para el tema Malvinas y, por otro, también se conforma un consejo asesor integrado por sectores políticos, por dos académicos y por excombatientes.
Ante la pregunta de cómo analiza las diferentes estrategias que tuvo la Argentina en estos últimos 40 años para discutir la soberanía de las Islas, Díaz diferencia dos aspectos. "Hay un plano estratégico de fondo donde Argentina, en los gobiernos desde 1983 hasta aquí, nunca dejó de reclamar la soberanía sobre las Islas", indicó y aclaró: "Sí tenemos diferencias en el plano operativo donde se llevaron adelante distintas estrategias. Pero salvo el gobierno de Menem, el resto mantuvo una cierta coherencia en lo operativo de sentarse a discutir la soberanía, algo que desoye totalmente el Reino Unido. No solo desoye a la Argentina, sino que también desoye a Naciones Unidas".
"Ahora, creo, Argentina debe cambiar la imagen que dejó en los isleños la guerra, siguiendo con el reclamo de la soberanía. Toda esa zona es parte de la Argentina desde la declaración de la independencia e incluso en los procesos de 1810 hasta 1816 hay antecedentes jurídicos que son clarísimos", indicó.
Pero Díaz también remarcó que la Argentina también tiene que demostrar en su política exterior, como lo hizo desde 1983 hasta la fecha, dos ejes claves: el respeto a la democracia y el respeto a los derechos humanos. "Esto fue una constante que, como posición argentina, creo que trastabilló un poco en el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania. Esos ejes son los que le dan prestigio a la política exterior argentina y siempre debería dárselo. Esa es una forma de decir, también en el conflicto de Malvinas, que queremos avanzar en cuanto a la soberanía", señaló.
Para Díaz, independientemente del paso de los diferentes gobiernos democráticos, la política exterior argentina en torno a Malvinas se basa en dos puntos. "En primer lugar aparece clara, en la disposición transitoria primera de la Constitución Nacional, la legítima e imprescriptible soberanía que la Argentina tiene sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El segundo punto es que la recuperación de estos territorios tiene que ser en el marco del derecho internacional, de manera pacífica. Esto es lo que marca la Constitución Nacional", expresó.
Una victoria diplomática
Sin embargo, Díaz marcó que el máximo triunfo jurídico que tuvo la Argentina en este debate es previo al conflicto bélico. En 1965 la Argentina logró la Resolución 2.065 de Naciones Unidas. "Eso se consiguió durante el gobierno de Arturo Illia, siendo canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz. Allí se habla claramente de que se trata de una discusión de soberanía que incluye a estos territorios como una descolonización pero especial porque hay una disputa de soberanía y porque no se puede aplicar la libre determinación de los pueblos. Eso hay que subrayarlo. No se puede aplicar la libre determinación de los pueblos como en otras situaciones coloniales, sino que acá prevalece la integridad territorial de la Argentina que fue desmembrada por este hecho de 1833 llevado adelante por Inglaterra", sostuvo.
Al ser consultado sobre si esa resolución de Naciones Unidas tiene validez después de la guerra de Malvinas, Díaz respondió: "A pesar del conflicto bélico Naciones Unidas, en todos los foros y las comisiones que trata este tema, siempre mantuvo la misma situación. Sostiene que se debe discutir la soberanía, llama a los Estados a hacerlo, habla acerca de que no se puede aplicar la libre determinación de los pueblos y hay otro punto más que hay que tener en cuenta que es que no hay que tener en cuenta los deseos de los isleños, sino sus intereses".
"Esto se mantuvo a pesar de la guerra y el último punto es muy importante porque echa por tierra lo que pretenden los habitantes de las Islas Malvinas de ser parte del Reino Unido o ser independientes porque lo que se tiene que tener en cuenta son los intereses. En eso la Argentina desarrolló muy bien varias cosas previas al conflicto bélico. La guerra retrocedió esa política que se estaba realizando. A modo de ejemplo, antes los isleños se atendían en hospitales del continente, venían de visita o a hacer compras y eso se vino abajo con los hechos del 2 de abril", explicó.
"Si bien el 2 de abril es una fecha que nos llena de emoción –continuó–, más que por el hecho en sí por los excombatientes, es muy importante reivindicar la Resolución 2.065 como un verdadero triunfo diplomático llevado adelante por un gobierno democrático de la Argentina".
"Tal vez ahora hay que pensar en algunos modos hasta ver si son posibles explotaciones conjuntas, trabajos conjuntos. A 40 años de la guerra es momento de sentarse a pensar algunos modos que nos puedan llevar a reconquistar poco a poco la soberanía total en las Islas", planteó.
Uno de los principales problemas para la Argentina es cómo se hace para negociar con un país que no se quiere sentar en la mesa a debatir. "En este punto hay dos cuestiones claves. Naciones Unidas lo expresa en un plano que no es por encima de los Estados, sino como un ente internacional, pero intergubernamental; no como un súper-Estado. No hay alguien que pueda imponer la negociación. La otra razón es que tampoco está la posibilidad de amenazar con sanciones".
"El poderío de los Estados también juega y tenemos en frente a una nación poderosa que hasta hace poco fue integrante de la Unión Europea y que integra alianzas atlánticas. Eso hace que en la relación cruda de poder no estemos en la mejor situación. Es muy difícil, pero no podemos tomar otro camino porque, no solo lo dice la Constitución sino que no corresponde ir por una toma militar", apuntó.
Ese contexto pone a la Argentina en una situación muy compleja y Díaz asegura que, "una vez pasada esta fecha tan simbólica hay que apartar el dolor y los sentimientos que nos genera y poder analizar algunas cuestiones donde establecer diálogos que nos permitan ir ganando algunas porciones de soberanías. La soberanía es una cuestión que se puede analizar como un conjunto de competencias territoriales, económicas. Tal vez se puede ir pensando en algunas formas novedosas para poder tratar con el Reino Unido".
"Por otra parte, el Reino Unido está lejos de irse. Algunos dicen que las islas les quedan lejos, que es muy costoso mantenerlo, pero eso no es así. Tienen desplegada una fuerza militar importantísima en el lugar que no condice con defender las islas de la Argentina, sino que allí hay una situación de interés que tiene que ver con el Atlántico Sur, con el mar, con la plataforma continental y con la Antártida. Ahí la Argentina tiene un problema geopolítico más allá de la cuestión puntual de las Islas", finalizó.













