Mariano Ruiz Claussen
Creció la venta de analgésicos en los últimos años en la ciudad de Santa Fe
Diario UNO Santa Fe
Según los datos proporcionados por el Colegio de Farmacéuticos de la Primera Circunscripción, desde 2011 a la fecha, se incrementó un 20 por ciento la venta de analgésicos bajo receta, concretamente, de diclofenac en dosis de 50 mg o más, y de ibuprofeno a partir de los 600 mg; los que solamente pueden venderse bajo prescripción médica porque, cuando superan esos miligramos, ya no se consideran de venta libre.
Estos dos fármacos –tan conocidos y presentes–, se incluyen dentro de los que se consideran Antiinflamatorios No Esteroideos (AINE) y son también los que lideran el ranking en la prescripción médica y en las ventas de las farmacias.
Ahora bien, como el mencionado Colegio solamente puede registrar el expendio que se hace bajo receta, la preocupación planteada –desde diversos espacios– es qué pasa con los AINE de venta libre, que en un uso indiscriminado y sin el debido control profesional, pueden provocar severas consecuencias a la salud a mediano y a largo plazo.
Así lo considera la nefróloga Paula Di Rienzo, quien hizo su especialidad en la materia en la Clínica de Nefrología de la ciudad de Santa Fe y, actualmente, trabaja en Fresenius Fundación Favaloro, como consultora en nefrología en el Sanatorio Trinidad de Palermo y como ayudante de cátedra en la Universidad de Buenos Aires.
“El consumo crónico de analgésicos del tipo AINE tanto de venta libre como no (ibuprofeno, diclofenac, ketorolac, etcétera), y paracetamol (particularmente cuando se asocian a cafeína para el tratamiento de la migraña) o codeína (de mayor potencia y derivada de la morfina), puede generar insuficiencia renal crónica progresiva”, aseguró la profesional, en diálogo con Diario UNO.
—Doctora, ¿cuáles pueden ser los efectos más graves?
—Según la evidencia, la experiencia y la literatura, el consumo de estas medicaciones generaría una nefritis intersticial crónica que es un tipo de inflamación crónica del riñón; y que, con el tiempo, deriva
en una fibrosis con pérdida de tejido funcionante normal, y deterioro progresivo e irreversible del riñón. Además, puede producirse necrosis papilar, un trastorno de los riñones en el cual todas o parte de las papilas renales mueren. Las papilas renales corresponden al área donde las aberturas de los túbulos colectores ingresan al riñón y donde la orina fluye hacia los uréteres. Éste genera dolor y emisión de orina con sangre.
Del temor a la responsabilidad
—Alarma lo que describe, teniendo en cuenta que es bastante habitual que, ante un dolor, lo primero que hacemos es tomar un medicamento de éstos, sin consulta.
—No es cuestión de atemorizarse sino de tomar conciencia. Todos estos trastornos dependen de la dosis y el tiempo de consumo del analgésico.A mayor consumo y dosis acumulada, mayor riesgo de sufrir efectos a nivel renal. Lamentablemente, somos uno de los países con los índices más altos de automedicación, y esto no solamente es culpa de quien se automedica, sino también de los profesionales y, fundamentalmente, del Estado, que no tiene políticas de contralor suficientes y eficientes para ello. A la industria farmacéutica solamente le interesa vender.Es decir, que tenemos que tomar conciencia que una simple aspirina puede provocar efectos negativos si su consumo es irracional. Tiene que quedarnos claro que los fármacos no son agua. Igualmente, para no alarmarnos, vale aclarar que los AINE son los analgésicos con menor riesgo de insuficiencia renal crónica,aunque sí tienen riesgo de necrosis papilar. También,efectos a nivel gastrointestinal y hepático usados sin supervisión profesional, entre otros, además de los ya mencionados, que deben explicarlos otros especialistas.
Beneficios y riesgos
Desde el Departamento de Actualización Profesional (DAP) del Colegio de Farmacéuticos de la Primera Circunscripción, también se expresaron a los fines de generar mayor conciencia. “Los AINE representan uno de los grupos farmacológicos de mayor consumo a nivel mundial por la población adulta, principalmente en los mayores de 55 años. Son un conjunto heterogéneo de compuestos químicos, que comparten acciones terapéuticas para el control en diverso grado del dolor, la inflamación y la fiebre. Dentro de este grupo están incluidos el ibuprofeno,la aspirina, el diclofenac, entre otros. El paracetamol (AINE atípico), a diferencia de los demás, no tiene acción antiinflamatoria”,explicaron a Diario UNO.
Y agregaron: “Estos medicamentos no curan, sólo reducen síntomas y son utilizados como primera elección en el tratamiento de enfermedades reumáticas, procesos dolorosos de diferente intensidad y como antitérmico. También se usan para aliviar la sintomatología asociada a estados gripales y en la prevención de procesos tromboembólicos (formación de coágulos de sangre)”.
“Ahora bien –advirtieron los miembros del DAP–, no obstante sus múltiples beneficios, presentan efectos adversos que pueden llegar a ser serios, fundamentalmente sobre la mucosa gastrointestinal, el hígado, los riñones, el sistema cardiovascular y la sangre. Además, presentan interacciones con otros medicamentos y contraindicaciones”.
La clave
Para el mencionado Colegio, el uso racional y seguro de los AINE requiere seleccionar el fármaco más adecuado para cada paciente en particular.“A esta labor la llevan a cabo tanto el médico, cuando lo prescribe, como el farmacéutico, cuando aconseja la administración de un AINE de venta libre, evaluando sus beneficios y riesgos”, enfatizaron en ese sentido y agregaron: “Antes de tomar un fármaco de este tipo se debe consultar al médico y/o al farmacéutico y evitar la automedicación”.
Cuándo se requiere precaución
Para los miembros del DAP, hay que extremar los cuidados “al tener antecedentes de hiperacidez; úlcera gástrica; presentar malestares estomacales; patologías renales, hepáticas o cardiovasculares; hipersensibilidad; en caso de embarazo o lactancia, y cuando se consumen otros medicamentos”.













