Lo que durante años fue una preocupación latente para los vecinos de barrio Loyola, se transformó este jueves en una pesadilla material. Sin vientos ni tormentas de por medio, un palo borracho de gran porte y más de un siglo de vida se partió al medio, desplomándose sobre una vivienda ubicada en calle Piedrabuena al 6500.
Crónica de un final anunciado: un palo borracho centenario se partió y destruyó una casa en barrio Loyola
El árbol se desplomó sobre una vivienda de calle Piedrabuena al 6.500. Una rama perforó el techo y quedó incrustada en una habitación. Los vecinos denuncian que advirtieron el peligro durante cinco años sin obtener respuestas.
Crónica de un final anunciado: un palo borracho centenario se partió y destruyó una casa en barrio Loyola
Crónica de un final anunciado: un palo borracho centenario se partió y destruyó una casa en barrio Loyola
El impacto fue tal que una de las ramas atravesó el techo e ingresó directamente a uno de los dormitorios.
“Tengo el árbol encastrado dentro de la casa”, relató con impotencia Darío, quien reside en la propiedad afectada junto a su madre. Al momento del colapso, la vivienda estaba vacía, un hecho fortuito que evitó lo que podría haber sido una tragedia personal. "Toda la vida se les insistió, en un momento nos cansamos. Tuvo que pasar una desgracia", lamentó el vecino ante los micrófonos de Sol Play.
Cinco años de reclamos ignorados
La caída del ejemplar no fue un accidente imprevisto. Según los testimonios de los vecinos, los pedidos de intervención ante la Municipalidad datan de al menos cinco años. Paula, otra vecina de la cuadra, explicó que el árbol ya le había destruido el piso de su local comercial debido al crecimiento de las raíces.
"El año pasado vinieron a verificar. Me mandaron el correo con la autorización para la extracción, pero nunca hicieron nada", denunció la mujer.
Ante la inacción estatal, los vecinos evaluaron contratar un servicio particular para retirar el árbol, pero fueron disuadidos por las autoridades: “Nos dijeron que no porque nos iban a cobrar multa”.
Tras el colapso, los cables de la EPE quedaron comprometidos, lo que mantiene en vilo a todo el barrio ante la posibilidad de quedar sin suministro eléctrico.
Limpieza a medias y un futuro incierto
A pesar de la gravedad de los daños económicos, la respuesta oficial tras el siniestro fue considerada insuficiente por los damnificados. Personal municipal se acercó al lugar únicamente para retirar las ramas menores y despejar parcialmente la zona, pero el tronco principal y la estructura que daña la vivienda permanecen allí.
La pregunta que resuena hoy en barrio Loyola es quién asumirá la responsabilidad económica por la destrucción total del techo. "Quién se va a hacer cargo ahora", se preguntó Darío, mientras observa los escombros dentro de su habitación, víctima de una burocracia que llegó, una vez más, demasiado tarde.
















