En Argentina la fluoración de las aguas para consumo humano está prevista en la ley nacional 21.172 (Boletín Oficial del 7 de noviembre de 1975). La fluoración se aplica para –según lo informado desde Assa– “para proteger los dientes de los niños”. Sin embargo, medio centenar de profesionales de la salud de nuestro país consideran que “lamentablemente el flúor también es un material de riesgo y no siempre se puede garantizar que la dosis distribuida sea inofensiva”.
Cruce de opiniones en el tema
Señalan también, con Raúl Montenegro como portavoz, que “existen lugares de Argentina donde la cantidad natural de flúor en el agua es muy alta y por lo tanto, dañina para la salud (fluorosis). En Rancul (La Pampa) se han medido hasta 2,58 ppm de flúor en agua potable. También se encontraron valores muy altos en el agua subterránea de Pehuajó (Buenos Aires)”.
La fluoración empezó a practicarse en los Estados Unidos en 1945 con el aval del Servicio de Salud Pública, sin que se hubiese realizado un ensayo previo de los efectos.
En Santa Fe
Aguas Santafesinas, tras cuatro años de suspensión, retomó desde el pasado 10 de julio, el agregado de flúor al agua potable que distribuye a 1.750.000 habitantes de ocho ciudades abastecidas directamente por la empresa en el Sistema Acueducto Centro Oeste Santafesino.
Cabe recordar que la acción de agregar el componente se había suspendido en septiembre de 2007 debido a que el Ministerio de Salud de la Nación dejó de enviar el producto químico utilizado, proceso que se revirtió desde hace casi un mes.
Desde la empresa se informó en la oportunidad que fueron constantes los pedidos a la Nación para que se restableciera la provisión del flúor.
Incluso en 2010, fue el ministro de Salud, Miguel Ángel Cappiello, quien llevó el reclamo al Consejo Federal de Salud (Cofesa). En aquella oportunidad se recordó que la ciudad de Santa Fe fue la primera del país en incorporar este proceso tras concretarse a comienzos de la década de 1960 un convenio con este fin entre provincia y Nación, basado en numerosos estudios y estadísticas de organismos nacionales que revelaban la existencia de un alto índice de problemas dentales originados por la falta de flúor en la dieta de su población. Se hizo hincapié en que la fluoración de las aguas destinadas a bebida humana es recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por considerarla beneficiosa para la población infantil, donde por efecto de una fortificación en el esmalte de los dientes, disminuye la formación de caries.














