El fiscal que investiga el salvaje ataque de dos perros a la abuela y su nieta en barrio Santa Rosa de Lima reveló que no hay lugar donde alojar a los animales.
El fiscal que investiga el bestial ataque de los perros reveló que no hay lugar donde alojar a los animales
Prensa
El martes pasado, el fiscal dispuso el secuestro de los perros.
Omar de Pedro, quien investiga el caso, recordó que "cuando agarro la causa, doy la orden de que sean secuestrados los perros porque estaban en poder de esta misma gente"
A pesar de tal decisión, y sin notificarlo al fiscal, los perros fueron devueltos. "La verdad es que a este tipo de animales no hay donde alojarlos", indicó de Pedro.
El funcionario judicial mostró su sorpresa por la decisión. Al mismo tiempo, recordó que según "algunos testimonios", los dueños "los habían sacado a pasear".
En este contexto, manifestó: "Hay un problema que quiero exponer porque sino los fiscales quedamos como el «pato de la boda». Mucha gente habla, pero son pocos los que buscan una solución".
Y continuó: "No hay lugar donde poner este tipo de animales. Es hora de que se tomen cartas en el asunto y la policía pueda secuestrarlos y haya un lugar donde este tipo de animales puedan quedar".
Advirtió que "esto no es nuevo, ni de alguien en particular. Llevo 30 años en la justicia y he reclamado en la fiscalía regional, se lo reclamo a la fiscalía general y a quien tenga que escucharlo".
Aclaró que los perros fueron retirados del hogar nuevamente. "Están en la policía ecológica. Hoy hable con ellos porque tienen un grave problema, no tienen lugar".
Imputados por lesiones graves y gravísima
El fiscal Omar De Pedro le atribuyó los delitos de lesiones graves y gravísimas al dueño de los perros peligrosos que atacaron salvajemente a una abuela y a su nieta; una niña de dos años que pertenece internada en el hospital de Niños y en grave estado.
El funcionario judicial aclaró que "en principio habíamos identificado una lesión culposa, una violación al deber de cuidado, como una negligencia o imprudencia". Sin embargo, precisó que a medida que fue avanzando la causa se fueron "convenciendo de que había un poco más que eso".
En esa línea, continuó: "Entendimos que había una actitud donde se había podido prever esta situación. El riesgo que representaban los animales era muy alto, muy agresivos. Habían tenido antecedentes y en pocas palabras se los dejó estar libres, en la calle. Sin nadie que pudiera de alguna manera dominarlos".
Por tal motivo, el fiscal entiende que hubo dolo eventual, y argumentó: "Entendemos que era previsible, se podría haber evitado y por eso lo atribuimos como dolo eventual; en la figura de aceptar lo que puede ocurrir y que no me interese, no me importe; no lo quiero, pero tampoco me interesa si pasa".














