Santa Fe

El Patio abrió sus puertas y el arte se apropió de las calles

En barrio Santa Rita, los vecinos que participan de los talleres del espacio cultural y educativo que funciona en las escuelas Cecilia Grierson y Combate del Quebracho intervinieron el espacio público

Jueves 19 de Junio de 2014

El Patio es un espacio interdisciplinario que funciona en los edificios de las escuelas Combate del Quebracho y Cecilia Grierson, de barrio Santa Rita, en el norte de la ciudad. Allí se brindan distintos talleres que están abiertos a toda la comunidad y que tienen una excelente recepción para parte de chicos y grandes. El miércoles, todos los trabajos artísticos salieron a la calle y los vecinos armaron una fiesta mientras intervenían el espacio público.

A lo largo de mayo y durante las primeras semanas de junio todos los que pasaron por El Patio trabajaron en distintas propuestas para intervenir la calle que une a las dos instituciones. Y el miércoles todas esas propuestas se mostraron en la vía pública para trabajar en la apropiación del espacio y exponer la labor colectiva.

Romina Ferrero, referente de El Patio –que depende del Ministerio de Educación–, explicó que se planifican actividades bimestrales en las que trabajan todos los integrantes del proyecto y que se cierra con un gran evento del que participan todos los vecinos. El miércoles no fue la excepción. Pese al frío, cientos de vecinos se reunieron para ver cómo el paisaje tomaba otros colores y para conocer cuáles son los resultados de las acciones que realizan grandes y chicos en los talleres de El Patio.

“La idea fue intervenir las cuadras que unen a las dos escuelas con las propuestas que armaron a través del lenguaje plástico y del simbólico”, explicó Ferrero.

Fue así que aparecieron fundas tejidas para los árboles que armaron las mamás que concurren a los talleres de crianza, lienzos llenos de colores que hicieron los chicos más pequeños, un mural con incrustaciones de cerámica donadas por distintos vecinos y hasta una proyección de videos sobre las paredes blancas de la escuela secundaria. También, los integrantes del taller de circo, realizaron una demostración de sus habilidades para deleite de todos los asistentes.

Es importante tener en cuenta que a los talleres concurren gran parte de los alumnos de la primaria y la secundaria pero también una gran cantidad de vecinos que quieren aprender distintas habilidades, mamás primerizas que adquieren herramientas para su cuidado y el de sus bebés y muchos familiares de los chicos que encuentran en la propuesta una opción recreativa cerca de su hogar.

“Hay trabajos de serigrafía que realizaron en la fábrica de juguetes y bombas de semillas que es la propuesta de Cocina y Huerta para que después cada uno las planten donde quieran. Hay algunas intervenciones efímeras y otras que van a quedar como el mural sobre la pared de la escuela Combate del Quebracho”, explicó la referente del espacio.

En el caso del mural, el trabajo comenzó el año pasado cuando se fueron definiendo los bocetos de la obra. En estos meses se han realizado piezas de cerámica para aplicar y se ha pintado toda la superficie. “Lo que se ve en el mural es la representación del barrio que quisieron hacer los chicos para que quede plasmada”, detalló Ferrero.

Si bien muchos de los integrantes de la comunidad de El Patio son alumnos de las dos instituciones educativas hay un importante porcentaje que llega desde otras escuelas del mismo barrio y de barrios cercanos. Ya que, con el paso del tiempo, muchos se han apropiado de esa propuesta interdisciplinaria.

Más propuestas

A medida que caía la tarde, los vecinos seguían deslumbrándose por las propuestas que habían ideado los demás grupos e interiorizándose más sobre las habilidades que pueden desarrollar en otros espacios dentro de El Patio. Para los responsables de la propuesta es realmente muy valioso que haya mucha gente que elija participar en distintos talleres a la vez, como así también que haya quienes vayan rotando entre las distintas alternativas.

La actividad del martes fue muy importante porque uno de los objetivos era que la comunidad pueda apropiarse y embellecer su barrio. “Es muy fuerte desde lo simbólico y desde la pertenencia. Independientemente del lenguaje y del espacio en el que se hayan realizado las producciones todas partieron desde lo individual para llegar a algo colectivo. Por eso fue muy movilizador el proceso de armado también”, evaluó Romina Ferrero.

Y siguió: “Es importante que los vecinos se vayan apropiando de los espacios públicos. Y eso lo estamos viendo a partir de que El Patio abrió otros espacios que están articulados con otros ministerios. La cartera de Seguridad abrió una propuesta de seguridad comunitaria con talleres de oficios para adolescentes del barrio. También hay un espacio de economía social con un grupo de mujeres que venía participando de El Patio y que tenían ganas de convertir lo que habían aprendido en algo productivo. Después de que realicen esa capacitación quedarán relacionadas con el Centro de Emprendedores de la Municipalidad para desarrollar sus propios emprendimientos económicos. Y también trabajamos con Salud para abordar la relación de la gente con los efectores de salud de la zona”.

A medida que pasan los años –en julio El Patio cumple tres– se van sumando nuevas iniciativas y es cada vez más la gente que circula. “Hay muchos chicos a los que estamos viendo crecer. O sea, la apropiación está dada. En este último año logramos una afluencia de gente de otros barrios cercanos, que se van enterando de la propuesta”, contó. A poco de celebrar un nuevo aniversario la fiesta que se vivió en la calle fue una muestra de que el camino elegido es bueno.

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