El empleo privado registrado en Santa Fe volvió a mostrar señales de estancamiento durante octubre de 2025 y se mantiene en niveles sensiblemente inferiores a los de fines de 2023.
Empleo privado en Santa Fe: estancamiento, 13 mil puestos menos y señales de alerta en el mercado laboral
Los datos oficiales muestran que el empleo registrado no logra recuperarse. La industria y la construcción lideran las caídas, mientras crece la preocupación por el impacto de la desaceleración económica.
José Busiemi
Empleo privado en Santa Fe: estancamiento, 13 mil puestos menos y señales de alerta en el mercado laboral
Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en la provincia se contabilizaron 510.700 puestos de trabajo registrados en el sector privado, una cifra prácticamente idéntica a la de septiembre y que confirma la falta de recuperación del mercado laboral formal.
El dato cobra mayor dimensión cuando se lo analiza en perspectiva: desde diciembre de 2023 se perdieron alrededor de 13.000 empleos privados registrados en Santa Fe, ya que al inicio de la actual gestión nacional el número ascendía a 523.700 trabajadores. A casi dos años de ese punto de partida, el empleo no solo no repuntó, sino que permanece estancado en un nivel más bajo.
Un freno que no es exclusivo de Santa Fe
La dinámica observada en la provincia se inscribe en un contexto nacional adverso. Durante octubre, la caída del empleo fue generalizada en la mayoría de las ramas productivas del país: diez sectores redujeron personal, tres se mantuvieron sin cambios y solo uno mostró crecimiento.
La pesca fue la única actividad con aumento del empleo, mientras que sectores como enseñanza, electricidad, gas y agua y servicios sociales y de salud permanecieron estables. En contraste, las principales bajas se registraron en actividades clave para la estructura productiva santafesina.
Las industrias manufactureras encabezaron la caída con un retroceso del 0,6 % mensual, seguidas por la construcción y la explotación de minas y canteras (ambas con -0,5 %). También mostraron descensos intermediación financiera (-0,4 %), comercio y reparaciones (-0,3 %) y actividades inmobiliarias y empresariales (-0,3 %).
Trabajo independiente y empleo doméstico, también en baja
El deterioro del mercado laboral no se limita al empleo asalariado registrado. En octubre, el trabajo independiente cayó 0,3 % respecto del mes anterior, una baja explicada principalmente por el retroceso en la cantidad de monotributistas. En contraste, los trabajadores autónomos mostraron un leve incremento del 0,2 %, aunque insuficiente para compensar la caída general.
A su vez, el empleo en casas particulares volvió a registrar un descenso, con una contracción del 0,4 %, profundizando una tendencia que se viene repitiendo mes a mes y que impacta especialmente en los sectores más vulnerables del mercado laboral.
Salarios: altos en términos nominales, ajustados en la realidad
En cuanto a los ingresos, la remuneración bruta promedio en octubre de 2025 fue de $1.833.301, mientras que la mediana salarial —el valor que divide a los trabajadores en dos mitades— se ubicó en $1.390.626. La brecha entre ambos indicadores refleja una fuerte dispersión salarial, con una porción significativa de trabajadores percibiendo ingresos muy por debajo del promedio.
Aunque los salarios nominales continúan en niveles elevados, el contexto de inflación persistente, tasas de interés altas y endeudamiento de hogares limita su capacidad de recomponer el consumo, uno de los principales motores de generación de empleo.
Una señal de alerta hacia 2026
Según un análisis del ex ministro de Trabajo de Santa Fe, Juan Manuel Pusineri, los datos del SIPA confirman que el mercado laboral provincial atraviesa una etapa de meseta prolongada, con pérdida neta de puestos de trabajo y sin señales claras de reactivación en el corto plazo.
La combinación de bajo nivel de actividad, caída del consumo interno y debilidad en sectores clave como la industria y la construcción configura un escenario complejo para el inicio de 2026. En ese marco, el empleo aparece como uno de los principales termómetros de la economía real: cuando la actividad no repunta, el trabajo tampoco lo hace.














