Doce torres, de las catorce que tiene el barrio El Pozo continúan sin servicio de gas natural. Todo comenzó hace quince días, cuando Litoral Gas procedió a cortar el suministro luego de detectar algunas "irregularidades y perdidas" en algunas de las instalaciones.
En barrio El Pozo, 12 torres siguen sin servicio de gas
Por Aquiles Noseda
Todo se inició con una denuncia anónima que recibió la empresa que tiene la concesión del servicio en toda la provincia. Ahora, el principal problema que encuentran los propietarios es el costo de los "reguladores".
La inquietud pasa por saber la cantidad de vecinos que estarían dispuestos a pagar el costo de los materiales y de la mano de obra. En ese sentido, muchos de los departamentos no cuentan con la instalación y otros, que sí la tienen, optaron por no contar más con el suministro al no tener recursos económicos para afrontar la obra.
"El gas no volvió porque todavía se está trabajando en algunas torres y hay otras que no han juntado el dinero para pagar los reguladores y lo que cobra el gasista por su mano de obra", contó la presidenta de la vecinal del barrio El Pozo, Estela Santa Cruz.
Aparte de arreglar las cabinas, "cada departamento tiene que llamar a un gasista y eso tiene un costo de cuatro mil o cinco mil pesos", detalló en declaraciones a la emisora LT10.
"El problema ahora es el económico. Porque los reguladores es lo que más cuesta y es donde está la pérdida de gas. Cada torre cuenta con cuatro reguladores. Nosotros como vecinalistas íbamos a firmar una nota para ser presentada al secretario de Estado de Hábitat, Diego Leone, para ver si podía dar una solución", agregó la referente vecinal.
"No se reparte el gasto entre las 40 familias (cantidad de departamentos) porque hay familias que no tienen la conexión. Por torre serán unas 20 o 25 familias, y el gasto se reparte en esa cantidad de familias", apuntó.
Santa Cruz describió los inconvenientes que genera en los vecinos no contar con gas: "En las torres hay muchos abuelos. Genera un trastorno conseguir garrafas. En el barrio no tenemos quien cargue garrafas. Nos encargamos como vecinal de cargarle la garrafa de dos y cuatro kilos a los abuelos. Nos ayudamos entre todos para salir de esta situación".














