Santa Fe

Escuchar y creer: "No hay que callar el abuso sexual"

Una psicóloga social analizó el camino que atraviesan la víctimas de abuso sexual para denunciar, los escraches públicos de abusadores y las vías legales de asistencia

Miércoles 12 de Diciembre de 2018

Después de la denuncia pública que hizo Thelma Fardin acompañada del colectivo Actrices Argentinas por una violación de parte de Juan Darthés en 2009 cuando ella tenía 16 años y se encontraba trabajando de gira en Nicaragua, cientos de mujeres comenzaron a compartir sus propios abusos sexuales en las redes sociales pidiendo justicia. Con las fotos y los nombres de sus violadores en todas las redes sociales, las víctimas organizadas, gritaron en todas las fuentes tipográficas disponibles «Mirá como nos ponemos».

No resulta extraño que estén hartas, cuando las estadísticas provinciales relatan que en los primeros once meses del 2018 hubo 12 mil denuncias de hechos relacionados a trata de personas y violencia de género; cuando hay entre tres y seis denuncias de abuso sexual por día en la Fiscalía de Violencia de Género, Familiar y Sexual de la Regional 1; cuando hubo 18 femicidios hasta noviembre en la provincia, cuando cada 48 horas una mujer debe irse de su casa para no ser asesinada y se piden tres botones de pánico por día al Área de la Mujer y diversidad de la municipalidad.

La psicóloga social Carina De Paoli, coordinadora del área de Género de la Municipalidad de Santo Tomé, analizó el contexto social en el que sucedió la denuncia pública de violación y el difícil camino que recorren las víctimas al expresar lo sucedido: "Lo primero que hay que hacer es encontrar un lugar confiable donde poder hablar. Con un ambiente de contención, de escucha y de respeto frente a lo que se plantea. En la ciudad de Santa Fe está el Área Mujer y diversidad, y en la municipalidad de Santo Tomé está el Equipo de Atención en Violencia de Género. Ahí hay equipos de profesionales que pueden escuchar y que pueden después acompañar en los pasos en los que las personas desee seguir".

Y describió: "Empecemos por la frase que hace pública Thelma Fardin, cuando dice que le pone su mano sobre su pene erecto y dispara un «mirá cómo me ponés». Lo primero que aparece en las víctimas de abuso es la culpabilización o el sentido de responsabilidad sobre el hecho. Le dice «mirá cómo vos me ponés». Nno dice cómo se pone él por su propio ratoneo. A partir de frases como estas que, son muy comunes en las situaciones de abuso, sobre todo en el abuso sexual infantil, cuando a los niños y niñas les hablan del amor y del secreto entre las personas «que bueno yo te amo un montón porque vos sos la más linda o la más buena», de alguna manera, siempre el discurso responsabiliza a la víctima. Esto hace que cueste muchísimo poder pasar o desenredarte de esa situación asumiendo que vos no sos la responsable de lo que este tipo estaba haciendo porque no es un acto consentido ni consensuado".

"Tampoco es «mirá cómo nos ponemos» o «cómo estamos juntos». Al poner toda la parva de la responsabilidad en la víctima es muy difícil. Además estos hechos en general acontecen en lugares donde no hay testigos, entonces siempre se termina generando una situación de tú palabra contra la mía, donde no hay pruebas", agregó.

"Sin ir más lejos hoy una mujer policía me contaba en un gesto de confianza que en una guardia en el auto su compañero le mostró su pene, se lo exhibió, y que ella lo único que pudo decirle fue que por favor lo guardara, y se quedó en silencio el resto de la noche compartiendo el resto de la guardia con una imposibilidad muy grande de poder decir algo, porque voy y denuncio que mi compañero de trabajo me hizo esto y fue en un ámbito en donde solo estaban ellos dos. Entonces es muy difícil poder hablar de estas cosas, poder decirlas de una manera en la que nos puedan creer y que realmente esto tenga la reparación que corresponda".

Denunciantes

Al ser consultada sobre el rol de víctima que ocupan las mujeres en un abuso, De Paoli –que además integra la Mesa Ni Una Menos– respondió: "El ser víctimas de un delito no nos transforma en alguien pasivo, sino en haber sido víctimas de un delito que lo tuvimos que protagonizar y para eso hace falta que además haya un otro o una otra que te escuchen y crean en lo que vos fundamentalmente decís. Es muy difícil decir me invadieron mi cuerpo en contra de mi voluntad y que alguien te mire diciendo «bueno pero vos cómo estabas sola ahí con él», otra vez responsabilizándote de la situación. Es muy complejo".

"Siempre está la posibilidad de hacer la denuncia, de exigir que esa denuncia sea tomada con respeto. Y después va a depender del actuar de la justicia. Tenemos jueces que tienen interpretaciones muy extrañas, patriarcales y machistas, donde pasa lo que pasó con Lucía Pérez que porque el agresor la iba a visitar con una chocolatada y facturas no tiene la intención de violarte, entonces no se los puede condenar por eso. Pero te encontrás también con jueces y fiscales que entienden la gravedad de la situación y también lo difícil de la prueba. Para la justicia si no llegamos lastimadas difícilmente decidan otros pasos y a veces ni siquiera llegando muertas, como Lucía, la justicia falla a favor. Esto requiere de una serie de cambios que empiezan primero por nosotras mismas, en esto de decirles a los abusadores mirá como nos ponemos nosotras en una construcción colectiva devolviendole al tipo que nos abusa con la denuncia, con la visibilización y con no callarnos más. Por otro lado, revisar la legislación, el funcionamiento de la justicia, la dinámica policial que den el camino que faciliten las denuncias".

En este sentido, en las últimas horas Thelma Fardin expresó: "Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más. (...) Porque ya estuvo demasiado tiempo adentro alimentándose de mis vísceras. Hablo para sacarlo de este cuerpo y ponerlo sobre la mesa para que también genere cosas en los demás, ojalá genere conciencia. Ojalá te ayude si te está pasando algo parecido. Ojalá te haga preguntarte si alguna vez te dijeron ‘no’ pero insististe. Ojalá no le pase a nadie más".

Redes sociales, denuncias y escraches

En relación a el fenómeno en cadena de la publicación de cientos de denuncias de situaciones de acoso o violencia sexual que despertó la conferencia de prensa Actrices Argentinas, De Ponti observó: "Creo que tiene que ver con todo lo que estuvo silenciado tanto tiempo donde aparece una posibilidad de expresarlo de poder decirlo. Es increíble cuando una es víctima de un abuso lo que pesa sobre la subjetividad de una persona que fue totalmente vulnerada, invadida y violentada el poder decirlo es poder sacarte un peso enorme de adentro, es poder decir «a mi también me pasó, y me pasó esto». Es poder conectarte con la bronca y con la posibilidad de poder decirlo".

"Los escraches, personalmente, creo que acompañado de denuncia puede ser un acto de reparación. Que una mujer que pueda volcarlo en la red social me parece que tiene que ver con la necesidad de cada una de las víctimas de poder sacarlo afuera. Porque lo tenés adentro, te revuelve las tripas y hasta que no lo sacás no se te pasa. Es sacarse algo que te tiene con dolor, con un costo muy alto para vincularte con confianza. Poder decirlo también te libera. Que cada mujer lo exprese de la manera que le parezca, que resuelva esa sensación de atoro interno, bueno, somos libres de poder expresarlo. Las redes sociales te ponen frente a otras modalidades de comunicación a la que no estamos acostumbrados o acostumbradas que a veces es una vía catártica de lo que tenés adentro".

Al mismo tiempo, UNO Santa Fe consultó qué pasa con esas otras mujeres que se vuelven confidentes y son quienes recepcionan, tal vez por primera vez y en confianza, la experiencias de víctimas de violencia sexual: "Primero escuchar y creer. Generar la posibilidad de que se pueda hablar y evaluar la posibilidad de denuncia. Hoy la comisaría de la mujer y los centros territorales de denuncia hay personal profesional que está preparado para escuchar y  actuar. Después saber, que la justicia tienen conceptos que quedaron en desuso y que tienen que revisarse, que no están a la altura de lo que pasa hoy, que están en deuda y es algo a seguir luchando. Lo primero que se debe hacer es el «vení, contame, yo te creo». Luego iremos viendo la denuncia, que se construye con quien es víctima del delito, a veces se puede hacer, otras no, otras basta con poder hablarlo, otras con saber que se tienen las herramientas".

"Lo valioso de las actrices argentinas es que se pudieron organizar, estudiar, y denunciar. Esto no es un mero escrache público. Acompañaron a quien además de haber puesto el cuerpo de una manera violenta lo puso para hacer la denuncia. Sino queda guardado en el silencio, y ese es el gran problema del abuso sexual. No hay que callarse, porque queda adentro dando vueltas y te marca la vida. Pienso que cada manera que tenga cada mujer que necesite expresarlo desde su voluntad es respetable. No se puede evaluar como usar una red social cuando es tu vida y es lo que a vos te pasa". 

Legislación

Sobre las legislaciones vigentes, De Ponti señaló: "Hay dos leyes fundamentales que facilitan la posibilidad de la denuncia. Una es la de en los casos de delitos sexuales contra niños y niñas no prescriben nunca. Es decir que si abusaron de nosotras siendo menores de edad podemos denunciar en el momento en que podamos, porque a veces la negación es tan grande que lo que aparece es un mecanismo donde lo olvidamos y después aparece un hecho que nos retrotrae a esa situación y caemos en la cuenta de lo que habíamos negado que era que nuestro familiar más cercano o persona de mayor confianza había abusado de nosotras. Y la otra es que deja de ser el abuso un delito de instancia privada, esto quiere decir que se puede actuar de oficio frente a esta situación. Estas legislaciones empiezan a garantizar algún tipo de derecho y de un campo de credibilidad y contención para aquellas personas que pasan por situación de abuso".

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