Los evangelistas salieron al cruce del Arzobispado de Rosario a la hora de analizar cómo resolver la problemática de los cuidacoches a través de una ley que prohíba la actividad. Así lo expuso el diputado provincial y pastor evangélico Walter Ghione a la hora de proponer una solución tanto a la marginalidad como a las prácticas extorsivas hacia los automovilistas.
Evangelistas apoyan prohibir los trapitos y cuestionan la postura de la Iglesia: "No vamos a defender la marginalidad"
Walter Ghione, pastor evangélico y diputado provincial, defendió el proyecto que ya tiene media sanción en el Senado y apuntó contra las mafias que operan alrededor de los estadio. Reclamó impulsar trabajo formal y programas de reinserción.
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Evangelistas a favor de prohibir los trapitos
"No compartimos la posición de la Iglesia Católica, regular la actividad sería empujar a mucha gente a la marginalidad para sostener una labor indigna, informal y ligada a la extorsión, al control territorial y el consumo problemático. Hay que ayudar a la gente con trabajo digno en vez de romantizar la mendicidad", dijo enfático el legislador oficialista.
El proyecto en la Legislatura santafesina cuenta con media sanción en Senadores, a raíz de una iniciativa del senador del departamento Rosario, Ciro Seisas. La propuesta busca una modificación al artículo 66 del Código de Convivencia provincial, en la que se consagre la prohibición de la actividad de trapitos.
En lo punitivo, se plantean sanciones, multas y hasta la pena de arresto de hasta 15 días para reincidentes. Y para abordar la problemática social, un programa de reinserción laboral, capacitación y un abordaje en salud mental para quienes padezcan consumos problemáticos de sustancias.
Hace dos semanas, el arzobispo rosarino Eduardo Martín salió públicamente a cuestionar el proyecto. En vez de prohibición, planteó “ordenar y regular” la actividad, y propuso para las bandas que operan en torno a estadios de fútbol y espectáculos deportivos aplicar el Código Penal existente.
“Estos hermanos nuestros atraviesan situaciones de gran necesidad y muchos de ellos ofrecen sus servicios cuidando coches, ayudando a estacionar o lavando autos. Entendemos que brindan un pequeño servicio que ayuda a los demás", había marcado Martin al considerar que estas tareas “no deben eliminarse, sino ordenarse y regularse, principalmente para identificar a quienes se aprovechan de estas situaciones, especialmente en espectáculos masivos o en inmediaciones de los estadios, donde a veces aparecen conductas vinculadas a la amenaza, la falta de respeto o la extorsión”.
Miradas enfrentadas sobre los cuidacoches
Pero otro hombre de fe y pastor evangélico cruzó al titular de la diócesis local. “No estoy de acuerdo con el planteo de la Iglesia Católica. La regulación empujaría a mucha gente a una mayor marginalidad. No es una actividad correcta, y muchas veces resulta indigna, informal, ligada a la extorsión, al consumo problemático y al control territorial alrededor de los estadios de fútbol. No vamos a defender esto como modelo de inclusión social. Por eso tenemos que plantearnos realmente qué queremos hacer con el espacio público”.
El diputado y líder del bloque UNO en Diputados lanzó además un llamado a las iglesias. “Lo que tenemos que hacer todas las iglesias es devolverle a esta gente la dignidad de un trabajo genuino, libre y formal; caso contrario, estaremos defendiendo la marginalidad. Esto sería una forma elegante de resignación social y no estamos para nada de acuerdo”, sostuvo.
Ghione recordó que desde su movimiento de fe colaboró para que mucha gente salga de la marginalidad. “Pero lo primero que les enseñamos es que apropiarse del espacio público no está bien, porque es de todos, y no se puede pedir a cambio absolutamente nada, ni siquiera en el supuesto de ayuda a voluntad. Salir de esta situación se realiza emprendiendo”.
Y reforzó su postura al afirmar que la regulación “es romantizar la mendicidad”, algo que —según sostuvo— no debe institucionalizarse.
Evangelistas a favor de prohibir los trapitos
Como ejemplo, el legislador citó casos en los que muchas personas “pudieron salir trabajando, levantándose temprano todos los días, siendo cuentapropistas y sabiendo que se ganan el dinero ofreciendo algo a la sociedad”.
“Si esta no es la salida, muchos podrían pensar qué sentido tiene el esfuerzo si cobro dinero porque alguien estacione en la vía pública un auto. Entonces, mañana se podrá cobrar por permitir que se camine una cuadra, porque la calle es propiedad de uno solo”, dijo, para insistir: “Tenemos que debatir qué queremos hacer con el espacio público”.
A la hora del debate parlamentario, Ghione apostó por una mirada firme para lograr consenso y definir “qué está bien y qué está mal”, al advertir también sobre las consecuencias futuras.
“Si definimos qué está mal y se prohíbe, a las bandas organizadas se las mete presas y a quienes estén en situación de marginalidad se los ayuda para que salgan”, razonó, al tiempo que criticó el “gris” que existe actualmente.
En relación con las autoridades competentes para el juzgamiento y sanción, el legislador consideró que debe intervenir la Justicia, mientras que “cada municipio debe ser responsable de colaborar”.
Lo cierto es que esta semana comenzará con un encuentro programado en la Cámara de Diputados con autoridades eclesiásticas, integrantes de los Arzobispados de Rosario y Santa Fe y otras comunidades religiosas. Además, se estima que el jueves se produzca un dictamen de las comisiones tratantes del proyecto en la Cámara baja.















