Las abundantes lluvias registradas durante febrero y en el inicio de marzo en gran parte de la provincia de Santa Fe no generaron complicaciones significativas en los cultivos y, por el contrario, terminaron consolidando la perspectiva de una campaña agrícola muy favorable, con rindes por encima del promedio histórico en varias zonas productivas.
Las lluvias de febrero fortalecen la campaña agrícola y consolidan la perspectiva de una cosecha récord en Santa Fe
Desde la Bolsa de Comercio de Santa Fe señalaron que las precipitaciones fueron oportunas para el desarrollo de soja y maíz. Sólo el noroeste provincial mantiene dificultades por déficit hídrico
Así lo explicó el ingeniero Walter Ruben en declaraciones a UNO 106.3, responsable del Sistema de Estimaciones Agrícolas del Centro Norte de la provincia, dependiente de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, quien señaló que las precipitaciones llegaron en momentos clave del desarrollo de los cultivos.
Según detalló, la campaña comenzó con buenas condiciones climáticas durante la siembra de girasol, maíz y soja de primera, hacia finales de 2025, con lluvias regulares cada siete a diez días que permitieron una implantación y desarrollo vegetativo prácticamente ideales.
Durante enero se registró un breve período sin precipitaciones de entre 15 y 20 días, lo que generó algunos inconvenientes puntuales en suelos con menor aptitud agrícola. Sin embargo, el impacto fue limitado y posteriormente las lluvias volvieron a normalizar la situación.
Lluvias oportunas para los cultivos
Ruben explicó que las precipitaciones más intensas se registraron cuando el girasol ya estaba en plena cosecha y cuando la soja comenzaba su etapa de floración, una fase clave para la definición del rendimiento.
En distintos departamentos del centro norte santafesino se registraron acumulados superiores a 100, 150 e incluso 200 milímetros, pero la gran demanda hídrica de los cultivos permitió absorber esos volúmenes sin generar daños generalizados.
“Hubo algunos encharcamientos o anegamientos en sectores bajos, pero en la mayoría de los casos el agua escurrió en 48 o 72 horas y no tuvo impacto en la superficie sembrada ni en los cultivos de mayor importancia”, explicó.
La entrevista completa:
Rindes por encima del promedio
El especialista indicó que la cosecha de maíz de primera está mostrando resultados muy superiores a los promedios históricos. En departamentos como Las Colonias, La Capital y San Justo, donde habitualmente los rendimientos rondan entre 80 y 90 quintales por hectárea, este año se están registrando 115 a 120 quintales secos, es decir, entre 20 y 30 quintales más que en campañas anteriores.
En el caso de la soja de primera, que ocupa cerca de 1,1 millón de hectáreas en el centro norte provincial, entre el 95 y el 98% de los lotes se encuentran en estado muy bueno, con buenas perspectivas de producción.
Las últimas lluvias, con acumulados que oscilaron entre 35 y 100 milímetros, también resultaron clave para asegurar el llenado de grano en los cultivos que se encuentran en la etapa final de desarrollo.
La chicharrita bajo control
Respecto a la preocupación por la presencia de la chicharrita del maíz, que causó fuertes pérdidas en la campaña anterior, Ruben señaló que la situación se mantiene controlada.
Según explicó, el sector productivo incorporó más herramientas de monitoreo y seguimiento, lo que permitió detectar rápidamente eventuales aumentos poblacionales y aplicar controles puntuales. En este contexto, el impacto de la plaga ha sido mínimo en el maíz de primera y se espera que también sea muy bajo en el maíz de segunda.
El norte sigue con déficit hídrico
La excepción dentro del panorama positivo se registra en el departamento 9 de Julio, en el noroeste provincial, donde las lluvias no tuvieron la misma regularidad. Allí algunos cultivos muestran signos de estrés hídrico, especialmente durante jornadas de altas temperaturas. La situación también afecta a parte de la producción algodonera, ya que esa región concentra cerca del 75% del área sembrada de algodón de la provincia.
Hasta el momento el impacto productivo se estima entre 3% y 4%, aunque podría aumentar si las precipitaciones no se normalizan antes de finalizar el verano.
Buenas perspectivas para la próxima campaña
Más allá del resultado de la cosecha gruesa, las lluvias también dejaron importantes reservas de humedad en el perfil del suelo, que en algunas zonas alcanzan entre 150 y 200 milímetros acumulados hasta dos metros de profundidad. Este escenario genera condiciones muy favorables para la próxima campaña de cosecha fina, ya que permitirá iniciar la siembra con buena disponibilidad de agua en el suelo.
De esta manera, las precipitaciones que generaban preocupación en febrero terminaron reforzando las proyecciones de una muy buena campaña agrícola en Santa Fe, con rindes elevados y un panorama productivo alentador para los próximos meses.













