Investigadores del Centro de Estudios Fluviales e HidroAmbientales (CEFHAL) de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH-UNL) formaron parte de un hito científico internacional: la validación de datos satelitales provistos por la Misión Topografía de Aguas Superficiales y Océanos (SWOT), una iniciativa conjunta entre la NASA, el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia, y las agencias espaciales de Canadá y Reino Unido.
Monitorear ríos y lagunas desde el espacio: investigadores de Santa Fe validan información satelital provista por la Nasa
La nueva tecnología satelital permitirá acceder a datos inéditos sobre el comportamiento de ríos y lagunas en la región, incluyendo información clave como la pendiente de los cauces. También abre la puerta a un mapeo completo y de alta precisión del sistema hídrico de la ciudad y la provincia de Santa Fe.
Foto archivo UNO. La última crecida en Santa Fe (12/012024)
“Esta misión tiene la particularidad de exclusivamente dedicarse a la cuantificación de recursos hídricos, y ahí está lo novedoso”, explicó Ricardo Szupiany, docente e investigador de la UNL, coordinador del equipo santafesino.
Una herramienta clave para conocer, anticipar y gestionar
La misión SWOT fue lanzada al espacio en 2022 con el objetivo de monitorear la superficie y la elevación de cuerpos de agua en todo el planeta, tanto oceánicos como continentales. El instrumento clave a bordo es el KaRIn (Ka-band Radar Interferometer), un radar interferométrico que mide con gran precisión la altura del agua, con resolución espacial horizontal de decenas de metros y precisión vertical de centímetros.
“Los sensores detectan todo cuerpo de agua: ríos, lagos, glaciares, océanos. No es un sensor óptico como el de Google Maps, sino un radar que permite incluso medir la altura de la superficie del agua desde el espacio”, detalló Szupiany.
El potencial de uso es amplio: permite monitorear lagos y humedales, anticipar riesgos, estudiar el impacto del cambio climático, mejorar la gestión hídrica y la planificación territorial. “Uno puede saber en cualquier punto, incluso en lugares inaccesibles, cuál es el estado del agua. Esto implica un salto sustancial”, aseguró el investigador.
Virginia Venturini, también docente e investigadora de la UNL, remarcó que esta tecnología permite “instalar” estaciones de monitoreo virtuales en zonas de difícil acceso como el sistema del Paraná o los grandes humedales. Según explicó, se definió por primera vez un parámetro regular de observación, algo inédito en el monitoreo satelital de agua.
Santa Fe, laboratorio natural del proyecto
Durante 2023, el equipo santafesino llevó adelante una fase de calibración y validación de los datos satelitales. Para ello, instalaron sensores y realizaron relevamientos en los ríos Paraná, Colastiné, Arroyo Leyes y la Laguna Setúbal. Estos sistemas fueron elegidos por su complejidad, representatividad y relevancia socioambiental.
“Validamos los resultados del sensor con datos medidos in situ, y al comprobar que el sistema satelital funciona con precisión, ahora pasamos a la etapa de ciencia, donde comenzamos a aprovechar los datos para investigaciones propias”, señaló Szupiany en declaraciones a radio Power Max.
Los productos ya están disponibles en la web. Si bien requieren conocimientos técnicos para su descarga, “la tecnología ya está libre y nosotros la estamos empleando”.
Un recurso estratégico para gobiernos e investigadores
Entre las variables que se pueden estudiar gracias a SWOT se destacan el nivel y el caudal, así como la pendiente de los ríos, un dato clave para comprender la dinámica hidro-sedimentológica.
“La pendiente de los ríos es lo que gobierna la energía del sistema, el caudal, el transporte de sedimentos, la dinámica misma del curso de agua”, explicó Szupiany.
Gracias a esta tecnología, se puede monitorear cada 21 días los cuerpos de agua del planeta, algo imposible de lograr con las estaciones físicas actuales.
“Esta herramienta, que antes no estaba disponible, hoy es una realidad. Y va a tener un fuerte impacto en los organismos gubernamentales de nuestro país”, sostuvo el investigador.
Szupiany enfatizó que el éxito de estos avances requiere de un vínculo estrecho entre los gobiernos, las universidades y los equipos científicos.
“Aparecen nuevas tecnologías, y nosotros, los científicos, somos quienes debemos adoptarlas, explotarlas y transferirlas al medio. Para eso, la conexión con los gobiernos es fundamental”, resaltó.















