En los últimos días, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, dio a conocer un informe en el que se desprende que más del 30 por ciento de las personas que viven en el Gran Santa Fe apenas satisface sus necesidades básicas.
"Para los políticos, la gente es un número en un papel"
Tras conocerse dichos números, UNO Santa Fe consultó al padre Ernesto Agüera, de la parroquia Nuestra Señora de los Pobres, del barrio Villa Yapeyú, para que describa y refleje la realidad que se vive en los barrios del cordón noroeste de la capital provincial. "En este último tiempo hubo un crecimiento del desempleo y con ello un fuerte aumento de la pobreza, un empobrecimiento muy grande de la gente. Esto lo venimos viendo y resaltando desde el comienzo del año", relató Agüera.
Al populoso barrio Villa Yapeyú algunos se animan a denominarlo como "la otra Santa Fe" o "la Santa Fe profunda", en clara alusión al flagelo social que viven en la cotidianidad sus habitantes. "La violencia urbana en el barrio creció notoriamente, situación que viene aparejada con la disminución del trabajo. Dentro de lo triste y problemático que es el consumo de drogas, mucha gente accedía a las mismas pagando con su dinero; hoy vemos que para seguir consumiendo, porque es un vicio y una adicción muy difícil de vencer, salen a robar porque ya no tienen dinero. En este contexto, hoy caminar por las calles del barrio es muy inseguro", subrayó el cura barrial.
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"A medida que aumentan las cosas, las familias de un poder adquisitivo medio, dejan de pedir pequeños servicios y changas y esto afecta directamente a la gente de nuestros barrios que vive de trabajos poco clasificado. Acá tenemos pintores, albañiles, gente que corta el paso o cuida ancianos y chicos, personal de servicio doméstico. Todo estos trabajos se han restringido terriblemente y ahora agravado porque las cosas cuestan cada vez más. Incluso vemos que pequeños negocios están cerrando porque el día a día los asfixia con los impuestos", sostuvo el referente de la parroquia Nuestra Señora de los Pobres.
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La parroquia Nuestra Señora de los Pobre, al igual que diversas instituciones que trabajan en los barrios más marginados y con más necesidades de la ciudad, hacen lo que pueden con lo que tienen. Por ejemplo, cada tanto, y gracias a un frigorífico local, se le entrega a la gente bolsas de huesitos con carne como se hacía hace 50 años. "Lo que se vive en el barrio es muy triste, pero es la realidad que desde hace mucho tiempo no cambia. Todas estas acciones son paliativos, pequeños parches en un agujero muy grande y profundo", indicó el padre Ernesto y continuó agregando: "Con los sacerdotes de toda la zona noroeste nos juntamos frecuentemente, junto a las instituciones de cada barrio, para seguir de cerca el tema y sobretodo para buscar iniciativas y generar así alicientes que ayuden a la gente, que en la actualidad la vemos desesperanzada. Tratamos de contener un posible estallido social".
"Políticos carentes de sensibilidad y sin empatía"
El padre Agüera no se guardó nada a la hora de hablar de la dirigencia política local y fue punzante con sus valoraciones: "A nivel político observo falta de voluntad. Para nuestros dirigentes la gente es de papel, es una cifra escrita en un anotador. Tenemos políticos carentes de sensibilidad sin nada de empatía hacia los seres humanos concretos que sufren la pobreza. Cuando vos haces números en matemáticas, podés esperar cualquier cosa, pero en una familia con chicos, deudas, hambre y necesidades urgentes, no podés esperar lo que salga de las ecuaciones y análisis económicos de los gobernantes".
"No vemos ninguna expectativa de cambio. Hay algunas acciones concretas en materia de infraestructura en el barrio que ayudan a contener un poco el impacto de esta situación económica social gravísima, pero una solución de fondo no vamos a tener hasta que no se genere empleo genuino. Desempleo e inflación, es la peor combinación", finalizó el padre Ernesto Agüera, de la parroquia Nuestra Señora de los Pobres, del barrio Villa Yapeyú.













