Reinaldo Wabeke intenta reconstruir su vida después de haber permanecido cinco años en prisión, tras una condena vinculada con una causa por tenencia de drogas. El reconocido “viudo de Adelfa” —por su matrimonio con Adelfa Volpes, una mujer 58 años mayor que él, quien falleció 24 días después de la boda— recuperó la libertad y ahora busca nuevos rumbos para su vida.
Reinaldo Wabeke recordó sus cinco años en prisión: "La cárcel es como El Marginal, en vivo y en directo"
En diálogo con UNO Santa Fe, Reinaldo Wabeke, el reconocido viudo de Adelfa Volpes reconstruyó los momentos más duros de su paso por las cárceles de Pinedo y Coronda. Amenazas, condiciones de encierro y el vínculo que nació durante esos años forman parte de su relato.
Reinaldo Wabeke:. El ex convicto por drogas relató su experiencia en prisión, comparándola con la serie "El Marginal".
En diálogo con UNO Santa Fe, recordó algunos de los momentos más difíciles que asegura haber atravesado durante su paso por el sistema penitenciario y describió un período marcado por amenazas, presiones y condiciones de encierro que, según contó, dejaron una profunda huella en su vida.
“La cárcel es como la serie El Marginal, en vivo y en directo. Viví cinco años y es así”, afirmó al describir el ambiente que encontró durante su permanencia en prisión.
“Me tenían apuntando con una chuza todo el día”
Uno de los episodios que Wabeke recordó con mayor crudeza ocurrió durante el año que pasó en Piñero.
Según relató, durante ese período era amenazado con un arma blanca y presionado para conseguir dinero de su familia. “En Piñero la pasé mal un año. Me tenían apuntando con una chuza todo el día para que pida plata a mi familia”, contó.
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El relato describe un período de fuerte tensión dentro del establecimiento penitenciario, que Wabeke asegura haber soportado hasta conseguir un cambio de pabellón.
Después de aproximadamente un año, fue trasladado al pabellón 14 de Coronda, donde, según su propia experiencia, la situación cambió completamente. “Luego de un año me pude ir al pabellón 14 de Colonda, y ahí terminó el infierno mío. Ahí fue maravillosa la experiencia”, recordó.
Las condiciones de la cárcel
Wabeke también cuestionó las condiciones de alimentación que encontró durante sus años de prisión. “La comida de la cárcel es un asco, llena de gusanos. No dejan pasar a la familia la comida”, sostuvo.
Sus declaraciones forman parte del relato que actualmente prepara para un libro autobiográfico, en el que pretende reconstruir distintos momentos de su vida y, particularmente, aquellos años que pasó privado de su libertad.
Su versión sobre la causa por drogas
Al referirse a la causa que terminó con su detención, Wabeke sostuvo que fue víctima de una maniobra para involucrarlo en una investigación vinculada con drogas. “Me hizo poner droga en mi casa. Me hizo la cama para que yo caiga preso”, aseguró.
Según su versión, otras personas habrían trasladado la droga y posteriormente lo habrían involucrado en la causa. “Taparon toda la mercancía que habían pasado para otro lado y meterme a mí como perejil preso”, afirmó.
Wabeke también sostuvo que recibió amenazas para evitar que hablara sobre lo que, según su relato, había ocurrido. “Me dieron dos años, me dieron la libertad condicional. Me callé la boca porque me dijeron que si hablaba me iban a matar”, relató.
Estas afirmaciones corresponden al testimonio del propio Wabeke sobre aquella causa y su paso por prisión.
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Un vínculo que nació durante el encierro
Los años de prisión también fueron el escenario en el que conoció a Elías Salazar, quien posteriormente se convirtió en su pareja.
Wabeke contó que ambos comenzaron a comunicarse durante su permanencia en Coronda y que el vínculo continuó después de que Salazar recuperara la libertad.
Finalmente, Wabeke terminó de cumplir su condena en abril de 2025 y posteriormente se reencontró con él. Actualmente viven juntos en Rosario.
“Elías es una persona maravillosa, el pilar de mi vida. Vivo en la Tablada de Rosario, en medio de la villa, y no tengo miedo a nada”, expresó.
El conflicto con su familia
Wabeke también recordó que sus años de encierro estuvieron atravesados por conflictos con parte de su familia.
Uno de los episodios que más lo marcó, según contó, fue no haber podido despedir a su padre cuando murió. “No me permitieron ver a mi papá cuando se murió, lo cremaron y lo tiraron para que yo no vaya al velatorio”, sostuvo.
Pese a esas situaciones, aseguró que con el tiempo decidió perdonar a algunos integrantes de su familia. “A pesar de todas estas cosas, yo a mi mamá la perdoné. A mi cuñado lo perdoné”, manifestó.
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Una nueva vida después de la cárcel
Tras completar su condena, Wabeke comenzó una nueva etapa junto a Salazar y ahora busca reconstruir su historia desde su propia perspectiva.
Actualmente trabaja en una biografía junto al escritor Santiago Idiart, con encuentros semanales destinados a recuperar episodios de su infancia, su relación con Adelfa, la causa judicial y los años de prisión.
“El libro demora entre cuatro o cinco meses si va bien. Nos vemos dos veces por semana, dos horas, para contar mi historia”, explicó.
También aseguró que mantiene conversaciones para intentar llevar su historia a una producción audiovisual. “En diciembre firmé un contrato con Martín Frassi para que me represente y termine de negociar con Netflix”, señaló.
Después de cinco años de encierro, Wabeke busca transformar aquella etapa en un relato propio. Los episodios que describe —las amenazas, las condiciones de prisión y el temor que asegura haber sentido— aparecen ahora como uno de los capítulos centrales de la historia que pretende contar en su libro.














