Santa Fe

Seamos Felices

¿Alguna vez creíste estar pasando una etapa de felicidad, pero de pronto todo se te vino abajo? A veces pensamos que la felicidad viene de afuera, es decir, algo me tiene que hacer feliz.

Jueves 13 de Noviembre de 2014

Por ejemplo, pensamos que si recibimos un aumento de sueldo, si formamos pareja, si nos dan una buena noticia, si el resultado de los estudios médicos es favorable, vamos a ser felices. Ahora bien, si todo se basa en recibir, ¿qué pasa con la felicidad cuando no recibimos lo que esperamos?, ¿acaso el día que no recibimos lo que deseamos es un día desperdiciado, un día en el que no podemos ser felices?

Cuando recibimos lo que queremos somos felices un tiempo y después esperamos recibir algo más. Hasta que no recibamos eso otro no podemos festejar y alegrarnos. Esta es la razón por la que la felicidad nos dura poco. Pero hoy quiero compartir con vos el secreto para ser felices permanentemente.

Cuenta una historia que un hombre invita a su amigo a recorrer su pueblo. Van a la plaza central, al museo, a la calle principal, y cuando visitan el cementerio, el amigo comienza a leer las inscripciones de las lápidas: “Vivió seis años y tres meses”, “Vivió un año y dos meses”, “Vivió diez años y un mes”, “Vivió cuatro años y dos días”. El hombre exclamó: “¡Cuántos niños se han muerto en este pueblo!”, pero el amigo le explicó: “No se trata de niños, amigo mío, sino de personas que murieron siendo ya ancianos. Lo que ocurre es que aquí solo contamos los días que fueron realmente felices”. Por eso, quisiera darte algunas pautas para que puedas ser feliz todos los días que tenemos por vivir.

1. La felicidad está ligada a lo que decidimos y no a lo que recibimos. ¿Alguna vez te pasó que antes de dormir te pusiste a pensar en todos los errores que cometiste durante el día y después no pudiste conciliar el sueño?, ¿te despertaste alguna vez a la madrugada y te pusiste a recordar lo que no hiciste y debías haber hecho, lo que dijiste y no deberías haber dicho, y después no te pudiste volver a dormir?, ¿te pasó que apenas te despertaste a la mañana empezaste a llenar tu cabeza de preocupaciones pensando cómo ibas a hacer para enfrentar ese día, esa semana, ese año o todo tu futuro? ¡Pero es uno quien puede decidir elegir qué pensar! Todos los días tomamos muchas decisiones: qué ropa nos vamos a poner, qué vamos a desayunar, qué vamos a preparar para el almuerzo, si vamos a maquillarnos o no, si vamos a usar tacos altos o calzado cómodo, etcétera. ¿Pero nos acordamos de tomar la decisión de ser felices? Ser feliz es una decisión, ser feliz no es levantarnos y decir: “Bueno, vamos a ver qué me depara este día”. La felicidad es una decisión. ¡Decidí ser feliz! Ser feliz no tiene que ver con tus circunstancias, sino con las decisiones que tomes a pesar de las circunstancias.

2. Necesitamos reconocer que tenemos todo lo que necesitamos para ser felices. Imaginá que perdés tu trabajo. ¿Estarías feliz? No, claro que eso no te haría feliz. Ahora suponé que lo recuperás. ¿Estarías feliz? ¡Por supuesto que estarías feliz! Eso quiere decir que el trabajo que hoy tenés te hace feliz. Muchas personas, acostumbradas a tener ciertas cosas, no se dan cuenta de lo que tienen y se quejan todo el tiempo. Así recién cuando pierden la salud o la pareja, por ejemplo, se dan cuenta de que lo que tenían las hacía felices.

Entonces, ¡hoy tenés lo que necesitás para ser feliz! ¿Qué estamos esperando para serlo? Ponele pasión a todo lo que hagas, proyectá sueños, metas, y disfrutá tanto del proceso como del logro. ¡Eso te ayudará a ser un poco más feliz cada día!

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