Murió Carlos Alberto Reutemann

"Tenés que ir a verlo a Perón, está en la tribuna": el increíble encuentro de Reutemann con el General

Ocurrió luego del insólito gran premio de Argentina de 1973 en el que Reutemann perdió por quedarse sin combustible. El particular regalo que le dio Perón y el almuerzo posterior

Miércoles 07 de Julio de 2021

Carlos "Lole" Reuteman cuenta que en la vuelta 27 del Gran Premio de Argentina de 1974 un colaborador le dijo al presidente Perón que se encontraba en la residencia de Olivos: "Hay un argentino que va ganando la carrera". Fue en ese instante en que el entonces presidente se subió al helicóptero oficial y emprendió viaje hacia el autódromo. El mismo Reutemann contó la historia en la que él, de forma insólita terminó en la séptima posición luego de haber liderado la carrera por completo y quedarse sin combustible en el último giro.

"Cuando termina la carrera viene alguien de ceremonial, uno de los organizadores y me dice: «Che, tenes que ir a verlo a Perón que está en la tribuna, en la oficial", relató el ex gobernador.

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"Cuando llego, me lo encontré junto a Isabelita. Me dice «pibe, pibe; llevate un recuerdo» y me da un abrazo. Y continuó: "Se mete la mano en el bolsillo y me da la lapicera".

"Después vino alguien de ceremonial (de presidencia) a decirme «bueno, lo van a invitar a almorzar a Olivos». El martes fui a almorzar a Olivos. Estaba Perón, Isabelita, López Rega y Pedro Eladio Vázquez que era el secretario de Deportes. Estuvimos charlando, tranquilos; después me fui directo a Europa", contó en el programa "Agenda Personal".

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Luego de la frustración, Reutemann fue recibido en el palco de honor por Perón, quien le regaló su lapicera. Foto: Infobae. (Gentileza: Alejandro de Brito).

Luego de la frustración, Reutemann fue recibido en el palco de honor por Perón, quien le regaló su lapicera. Foto: Infobae. (Gentileza: Alejandro de Brito).

La carrera

En el autódromo había cerca de 80.000 almas; todas querían ver lo más cerca posible el momento sublime de la bajada de la bandera de cuadros y ser testigos privilegiados de algo histórico: el santafesino Carlos Reutemann ganando el gran premio de Argentina.

Todos quisieron presenciar el eventual debut triunfal de Reutemann y él, desde los días previos (pruebas con ingreso libre y gratuito al Autódromo), sintió que tuvo un gran coche en el flamante Brabham BT 44. Esa joya diseñada por Gordon Murray, uno de los cerebros técnicos más importantes de la historia. Aunque luego el sudafricano fue señalado como el “padre de la derrota”…

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Reutemann hizo una largada prolija y en la tercera vuelta ya tomó la punta. Con un monoposto que –hasta ese momento– le rindió de maravillas, se alejó en la punta y la gente empezó a delirar y no por el sofocante calor. Tuvo un ritmo con el que repitió 20 veces el tiempo de vuelta en un dibujo largo y complejo como el Circuito 15 de Buenos Aires con dos rectas largas, curvones y sectores trabados (en 1972 y 1973 se usó el Circuito 9).

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Momento del abandono de Reutemann. Fue en el ingreso a los mixtos. (Archivo CORSA).

Momento del abandono de Reutemann. Fue en el ingreso a los mixtos. (Archivo CORSA).

Sobre su ventaja sostuvo que “se combinaron un poco varias cosas. Al pasarlo a Peterson, Ronnie quedó segundo y encabezando ese pelotón donde estaban Hulme (Denny), Fittipaldi (Emerson), Lauda (Niki), Hailwood (Mike) y Pace (José Carlos). Evidentemente el Lotus de Peterson fue perdiendo gradualmente un poco de performance y para no perder el segundo puesto, tapó al pelotón mientras yo me escapaba tranquilo cuando la pista todavía estaba desierta, sin aceite, sin goma, sin ningún rezagado. Y cuando Hulme lo pasó a Peterson yo ya tenía casi 20 segundos a mi favor. Que es mucha distancia para descontar en un trámite normal”.

Las cosas se dieron de maravilla. “Lo notable es que nadie se pensaba que pudiera ganar si no era con la caña de pescar. Y en cambio en esa carrera pude estar adelante desde el principio. Además, saber que tenés un auto bárbaro te da otra mentalidad, pero, además, creo que nunca en mi vida estuve tan bien, nunca me salieron todas en forma tan perfecta…”.

Lole soñó despierto, hasta que todo se transformó en una pesadilla. En los últimos giros el motor empezó a fallar. Quinientos metros antes de la meta su monoposto se detuvo en el ingreso a los mixtos. Un silencio sepulcral sacudió al Autódromo. “Yo venía ya sin nafta a no más de 140 km/h en segunda. Y cuando Hulme me pasó solo pensé en lo brutalmente rápido que se viaja en la F1. Y seguro que al verme casi parado Hulme debe haber levantado el pie, habrá mirado bien y después se fue tranquilo. Pero fue impresionante…”.

Hulme, con un McLaren, pescó el triunfo. El podio lo completaron los ferraristas, Niki Lauda y Clay Regazzoni. Reutemann volvió a los boxes desconsolado. Llegó a los garages de Brabham y luego le costó salir por la marea humana que lo rodeó. “Detrás de la cortina metálica había una columna tan grande de gente que era imposible pasar. En cierto momento vi que Ecclestone pugnaba por acercarse luchando con la gente y de pronto vi cómo lo levantaban en el aire y desaparecía de mi vista como si se lo hubiera tragado la marea. Era algo terrible y no podía abrirme paso. Igual todo eso no supera mi frustración por no tener los nueve puntos en el bolsillo y haber empezado el campeonato ganando. Esa es la única realidad y lo único que vale en definitiva”, contó.

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