ranking de los mejores promedios

Tienen los mejores promedios en Santa Fe: "Valoramos la Universidad pública"

Florencia Gietz (27) obtuvo su título de licenciada en letras en la UNL y Nerea Ulibarrie (25) se recibió el año pasado de ingeniera civil en la UTN

Sábado 28 de Septiembre de 2019

Dos jóvenes mujeres que estudiaron en la ciudad son las que lideran el ranking de los mejores promedios de egresados en 2018 de las universidades públicas de la provincia de Santa Fe. Con esfuerzo, dedicación y organización lograron finalizar los estudios de manera destacada. UNO Santa Fe las contactó para indagar sobre su recorrido, técnicas de estudio y su sentido de pertenencia a sus casas de estudio.

Nerea Ulibarrie (25) se recibió el año pasado de ingeniera civil con un promedio de 9,23, el más alto en 2018 en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Hizo la carrera en seis años, y asegura que darle tiempo a sus vínculos sociales fue una parte muy importante para poder desarrollarse. Por su parte, Florencia Gietz (27) obtuvo su título de licenciada en letras en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) con un promedio de 9,45, el más alto de esa institución. Además, cuenta con un título en profesorado de letras desde 2015.

Nerea terminó la secundaria en una escuela parroquial de Santo Tomé, donde vive. Eligió la carrera en el quinto año, con orientación vocacional. Si bien siempre tuvo facilidad con la física y las matemáticas, esa asistencia la ayudó a decidirse por el tipo de ingeniería que se adaptó más a sus gustos. "No me imaginaba siendo ingeniera sino que se abrió de más grande el cuestionamiento, las ganas de estudiar algo así", le describe a UNO.

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Nerea Ulibarrie (25) se recibió el año pasado de ingeniera civil con un promedio de 9,23, el más alto en 2018 en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Nerea Ulibarrie (25) se recibió el año pasado de ingeniera civil con un promedio de 9,23, el más alto en 2018 en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

Relata que al empezar la facultad, lo que más le costó fue adaptarse a la cantidad de gente y a las nuevas estructuras académicas: "En la universidad todo depende de vos sola, nadie te va a seguir los pasos. Los primeros años, como somos muchos, probablemente nadie sepa tu nombre. Y al principio no conocía a nadie y soy medio tímida, hasta que me hice un grupo de amigos me costó arrancar. Esa parte social me costó, y sobre todo emprender la carrera sola".

"Cuando era chica, venía de las mismas compañeras, los amigos de la primaria y me costaba dejarlos a un lado, más conociéndome que soy tímida y me cuesta hacer amistades. En la secundaria prioricé eso. Al principio en la facultad me costó mucho. Pero gracias a la universidad, al centro de estudiantes, y al departamento de ingeniería civil que tiene tutorías, que son grupos reducidos de más o menos 20 alumnos, ahí se me hizo mas fácil empezar a hacer amigos, hacíamos los ejercicios juntos. Hice un grupo fuerte e hicimos casi toda la carrera juntos", agrega la ingeniera.

Florencia es oriunda de Paraná y durante los años de estudio viajó hasta el barrio El Pozo, donde se encuentra la Ciudad Universitaria de la UNL que alberga Facultad de Humanidades y Ciencias. Siempre tuvo interés por la literatura y le gustaba mucho leer. Así llegó a estudiar letras: "Cuando entré me di cuenta que era mucho más que leer, así que más me interesé por la lingüística y por la educación sobre todo, así que giré para ese lado. Esa fue mi motivación para estudiar mucho".

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Florencia Gietz (27) obtuvo su título de licenciada en letras en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) con un promedio de 9,45, el más alto de esa institución.
Florencia Gietz (27) obtuvo su título de licenciada en letras en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) con un promedio de 9,45, el más alto de esa institución.

Al mismo tiempo destaca la dedicación que pudo darle a la carrera durante los años de profesorado a causa de no verse en la necesidad de tener que trabajar: "Solo estudié y no hice otra cosa más que eso. Eso te permite otro recorrido tal vez que si la hacés a la vez que trabajás".

Nerea, en este mismo sentido, coincidió en tener como ventaja para hacer la carrera en los seis años que se prevén en el plan de estudios no verse en la necesidad de tener que obtener un empleo para solventarse. "Agradezco mucho al Estado, que me haya brindado una educación de grado gratuita. Si bien uno tiene sus gastos, no se compara con pagar la educación. Eso lo vi en compañeros, y en mí misma, que no hubiera podido acceder a una universidad privada. Gracias a Dios yo no tuve que trabajar pero hay gente que se esfuerza y trabaja medio día para después ir a cursar a la tarde y a esa gente hay que tratar de conservarla en la universidad para que lleguen al final de la carrera. Valoro mucho el acompañamiento que tuvimos de ciertos docentes y personal administrativo de la UTN que estuvieron siempre para dar una mano", describe.

"Agradezco a mis padres que me hayan inculcado la defensa de la educación pública, y decidir ir a una universidad pública. Y una universidad además de calidad, y una educación comprometida, con una facultad que está siempre conectada con la investigación, con la extensión, con perfeccionar a sus docentes demás. Que esté apoyado por el Estado es muy importante. Nosotros somos seis hermanos, jamás hubiéramos podido estudiar en la universidad privada. Destaco esa posibilidad también que si una tuviera que pagar la educación sería imposible hacer esto de estudiar exclusivamente y que los padres de una la puedan seguir bancando", comenta Florencia en la misma línea.

Cómo estudiar

Sobre las técnicas de estudio que aplicó durante sus años de cursado, Nerea detalla: "Siempre me sirvió organizar mis días de estudio y planificar el tiempo que le iba a dedicar a cada materia. Era un hábito para mí revisar el calendario y ordenar las ideas, teniendo en cuenta mis objetivos y mi tiempo disponible. Generalmente para estudiar, trataba de poner el celu en silencio porque me distraía bastante, y en algún rato libre revisaba los mensajes. Me ayudó mucho hacer mis propios apuntes y resúmenes, con colores y algunas imágenes (porque tengo memoria visual) y después estudiaba directamente de ahí. A veces también hacía mapas conceptuales con los principales temas de la materia".

"En las materias prácticas siempre me benefició estudiar en grupo, porque a la hora de resolver ejercicios complejos es fácil cometer errores y no llegar al resultado si se hace individualmente; en cambio, en un grupo, cuando alguien se traba, otro lo ayuda y colaboramos entre todos. Considerando las diferentes ideas y perspectivas tardábamos menos y aprendíamos más.También, a veces es necesario pedir ayuda cuando uno no puede resolver las cosas solo, hablar con compañeros, consultar a los docentes, conversar con los ayudantes de cátedra y así resolver las dudas que vayan surgiendo", siguió la egresada de la UTN.

Florencia, en cambio, expresa: "Más que hacer cuadros sinópticos por autores o teorías, no recuerdo alguna técnica en particular".

Hacia el promedio alto

En relación al alto promedio, Nerea relata: "Siempre fui muy autoexigente, pero en el camino que empecé a transitar en la facultad me di cuenta que es importante ser realista, exigirse, pero desde la motivación, concentrarse más en el proceso que en el resultado, valorar los logros, compartirlo y festejarlo con familia y amigos, y ser consciente de que los errores son parte de la vida y que hay que disfrutar del camino".

"Mis viejos nunca me impusieron que siga algo, tampoco siento que me hayan exigido con las notas, sino era algo mío. A veces me decían que me tome el día. Siempre traté de sacarme la mayor nota posible, no por el número, sino para aprenderme la materia completa. Cuando no me sacaba la nota que quería no pasaba nada. Estaba con mis compañeros y siempre me decía que no había drama. Si mis amigas se juntaban o salían trataba de dejar todo e ir, de ultima volver temprano, pero tratar de distenderme y eso me ayudaba mucho. Porque si estas todo el día encerrada estudiando no te funciona de la misma forma", suma la ingeniera.

Florencia, por su parte, destaca: "Uno no estudia para decir «quiero tener el mejor promedio», sino que es por una cuestión de ir lo mejor preparada posible al examen y querer estudiar la materia para saberla bien. No para decir que te sacaste un 10. En su momento me fue muy provechoso porque me pude ir de intercambio a México que fue una experiencia hermoso y eso me lo posibilitó entre otras cosas el promedio. Sabiendo que existía la posibilidad de hacer un viaje así me esforzaba mucho pensando en ese objetivo. Y una vez que lo hice y que volví, seguí estudiando mucho. También habilita a posibilidad de becas, de posgrados que se ve que por ejemplo en las universidades extranjeras les importa un montón esta cuestión del promedio, entonces, también está bueno".

Género y universidad

Al ser consultada por su recorrido como estudiante en una carrera que tradicionalmente fue ocupada casi en su totalidad por hombres, Nerea analiza: "La verdad es que tuve la suerte de tener muchas compañeras mujeres. Todavía hay un déficit importante como ingeniería eléctrica o mecánica donde no hay tantas todavía. Pero tanto ingeniería industrial como civil son las que tienen más cupo de mujeres, junto con ingeniería en sistemas. Creo que falta todavía para quienes son del viejo palo adaptarse para que las mujeres pueden estar y hacer lo mismo que ellos, incluso mejor, porque hay profesores, varios, o administrativos dentro de la universidad que todavía siguen pensando que es una carrera ideal para un hombre. Pero me parece que poco a poco vamos ganando lugar y creo que en mi rama tanto como en las otras, la sociedad va a ir avanzando y va a llegar a la igualdad. Para mí no existe una distinción, de carreras especiales para los hombres y cuáles son para las mujeres sino que cualquiera puede hacer cualquier carrera".

"Destaco que estemos en un tiempo donde podamos estudiar y tengamos estas oportunidades. Siempre charlo con mis alumnas, cuando leemos cuentos sobre nuestras abuelas, que llegaron en muchos casos hasta la escuela primaria porque se tuvieron que casar o tener hijos. En ese sentido, estamos creo en una situación un poco más favorable. En educación somos mayoría de mujeres, y hay algunos estereotipos que continúan. En Humanidades somos muchas mujeres, pero me parece que en el mundo laboral está el problema. Y cualquier mujer puede ejercer cualquier cargo", advierte Florencia sobre la desigualdad de género.

Tesis

Para la tesis, Nerea investigó junto a un compañero cuáles eran los déficits en cuanto a servicios en Santo Tomé. "Descubrimos que menos de la mitad de la población tiene cloacas, pero la actual planta de de tratamiento que hay de aguas cloacales o residuales no tiene capacidad para que se siga ampliando según el crecimiento de la población. Para que te des una idea contando toda la población de la ciudad la planta tendría que duplicarse en cuanto a capacidad. Entonces, lo que decidimos hacer es un proyecto de otra planta de tratamiento de aguas residuales para que funcione con conjunto la que hoy funciona para poder así abarcar a toda la población para que tenga en su totalidad servicio cloacal. Y de ahí tratar el agua para que después vaya al Salado y no contamine".

"Primero estudié literatura, después latín, y más adelante gramática. Cuando llegué a la tesis me di cuenta que lo que necesitaba hacer es investigar la educación. Entonces mi tesis es sobre manuales escolares, la enseñanza de la gramática en ellos. Teniendo en cuenta que en la universidad nos dicen que el manual está muerto y que no hay que usarlo, que hay que ser críticos, sin embargo, en la realidad de las prácticas de las escuelas se siguen usando permanentemente. Entonce me interesaba mirar qué pasaba en el manual que configura prácticas educativas en términos de enseñanza de la gramática", apunta la licenciada en letras.

Florencia se desarrolla profesionalmente como docente en escuelas, en un instituto de educación superior y en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader). "Eso es lo que me apasiona y lo que me mueve", agrega sobre su trabajo actual.

Trabajar de lo que estudiaste

Hoy Nerea trabaja en la Empresa de Gas y Energías Renovables de Santa Fe, y piensa en seguir estudiando: "Una de las cosas que aprendí cuando me recibí es en pensar qué puedo seguir de todas las ramas y qué posibilidad tengo de hacerlo. Dentro de la carrera las que me gustaron tienen que ver con el estudio de suelos, también hidráulica. Me interesó ingeniería sanitaria que es todo lo que es servicios, cloacas, aguas y me gustaba esa parte de servicios que de hecho eso hice en mi tesis. Y ahora estoy trabajando en gas y energías renovables que me interesa muchísimo esa rama, y voy a tratar de adquirir un poco más de experiencia y ahorrar para ver si puedo después hacer un doctorado".

"Para mí lo más importante de la ingeniería civil es mejorar la calidad de vida de la sociedad. Tratando de hacerle el menor daño posible al medioambiente, más hoy en día que hay una mayor conciencia de las energías y los recursos no renovables. Lo que me gusta de mi trabajo es que tengo una orientación respecto de eso. Me gustaría seguir formándome en eso y poder generar conciencia también".

Premio

Cabe destacar que ambas fueron premiadas en septiembre con los galardones Cuadro de Honor organizado por la publicación Punto biz junto a la empresa de recursos humanos Randstad, con estudiantes de otros puntos de la provincia.

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