Alfredo Farías tiene 63 años, vende tortas asadas, bolas de fraile y tortas fritas en el kiosco "Oski", en el cruce de la rutas provinciales 18 y 25, en inmediaciones del paraje Cuatro Esquinas, departamento Rosario, en el sur de la provincia. Hoy y en los próximos días, posiblemente las ventas, los saludos y las señas de luces de los clientes se incrementen, porque Alfredo goza de cierta módica fama al trascender que recibió un llamado telefónico del presidente de la Nación, Mauricio Macri, para agradecerle una donación de 100 pesos para mejorar la economía nacional que el vendedor adjuntó a una carta que le envió.
Un santafesino le mandó una carta con 100 pesos a Macri y el presidente lo llamó agradecido
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La actividad en el puesto de Cuatro Esquinas nunca se extiende mucho más allá de las 9 o 10 de la mañana. Después deben desandar los 30 kilómetros que los separan de casa y allí Alfredo y Mónica se enfrascan en su sueño de poder conformar con allegados y vecinos una fundación con objetivos ecologistas. A su modo, Farías ha hecho gestiones ante presidentes comunales de la zona para obtener un predio donde refugiar animales en peligro de extinción y un mariposario para proteger a estos insectos de las fumigaciones.
"El presidente me llamó el jueves a eso de las 11 de la mañana y yo, por supuesto, creí que era una joda, pero cuando empezó a citar palabras mías de la carta que le enviamos con mi señora, ahí me di cuenta que era cierto", indicó Farías, quien consideró sin mayores análisis que si su actitud se multiplicara se podrían solucionar algunos problemas.No obstante, el hombre negó toda relación con la política, pero se atribuyó una extensa militancia en cuestiones medioambientales. También, este curioso personaje rosarino, que recibió la promesa presidencial de una visita por el puesto de venta, alberga la esperanza de que su gesto se contagie entre la población, ya que "algunos jóvenes se acercaron a ver cómo hice".Tras negar cualquier contacto con el PRO, Farías, que en un momento se refiere a Macri por su nombre de pila, inmediatamente se corrige y habla del presidente. Cree en "empujar todos juntos", pero atribuye la inflación, la devaluación y los despidos en el ámbito estatal y privado a "la política", culpando a los empresarios que buscan reducir el costo de la mano de obra.Mónica Silva apoya fervientemente las acciones de su compañero y acompañó a Alfredo tanto en la redacción como en el envío de la correspondencia al presidente a través de una sucursal del Correo Argentino de calle Ovidio Lagos. "Yo lo voté (a Macri) porque creo que con alguno la tenemos que pegar. Nos prometió que cuando pase por Rosario va a pasar por el puestito", señala esta mujer, mientras su compañero la abraza. Fuente: La Capital













