La Legislatura de Santa Fe otorgó media sanción al proyecto de ley presentado por la diputada Sonia Martorano, que actualiza la legislación provincial sobre el control del tabaquismo e incorpora por primera vez el uso del vapeo y los cigarrillos electrónicos dentro de las políticas públicas de salud. La iniciativa amplía la ley antitabaco provincial e incorpora la prevención y control del uso de cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado, con especial foco en adolescentes y espacios cerrados.
Vapeadores: "No son inocuos y ya están prohibidos por la Anmat", advirtió un neumonólogo santafesino
Mientras en la legislatura se analiza la prohibición del uso de vapeadores en espacios cerrados de la provincia de Santa Fe, el neumonólogo Martín Maillo advierte que “no son inocuos, generan adicción y daño pulmonar”
El neumonólogo santafesino Martín Maillo celebró la decisión y remarcó que “los vapeadores no son inocuos y ya están prohibidos en Argentina desde 2011 por la Anmat. No deberían venderse ni usarse en el país. Sin embargo, la realidad es que se utilizan, sobre todo entre los adolescentes, porque se los presenta como una opción moderna, con aromas agradables y sabores atractivos, pero el riesgo es igual o incluso mayor que el del cigarrillo”, explicó el especialista.
“El vapeador no es una alternativa saludable”
Según Maillo, los vapeadores funcionan a través de la vaporización de líquidos con nicotina y otras sustancias químicas que, al calentarse, generan un vapor capaz de alterar las células del aparato respiratorio.
“Está demostrado que estas alteraciones son similares a las que se observan en las primeras etapas del cáncer. Por eso, consideramos que el vapeador es un modelo de producción de enfermedades respiratorias a largo plazo”, indicó en diálogo con Telefe Santa Fe
Además, el médico enfatizó que estos dispositivos “no sirven para dejar de fumar” y que la idea de que son menos dañinos “forma parte del marketing impulsado por las tabacaleras”.
“Cambiar el cigarrillo por el vapeador no es dejar de fumar, es cambiar una adicción por otra”, afirmó. “La gente cree que está haciendo algo menos dañino, pero en realidad el daño a largo plazo es desconocido y probablemente lo veamos reflejado en 20 o 30 años con enfermedades como el EPOC o el cáncer de pulmón”.
Riesgo para quienes rodean al usuario
El especialista también alertó sobre el impacto del humo secundario y terciario que producen los vapeadores.
“El humo secundario es el que respiran quienes están cerca de una persona que vapea. Y el humo terciario es el residuo que queda en los muebles, cortinas o colchones, que luego los niños pueden inhalar. Por eso, también representa un riesgo para los demás, no solo para quien lo usa”, explicó Maillo.
Adicción y manipulación del consumo
Para el neumonólogo, los vapeadores están diseñados para mantener la adicción. “Contienen nicotina u otras sustancias adictivas como los cannabinoides. Aunque digan que no tienen nicotina, los líquidos base —que son aceites— siempre incluyen un porcentaje. Esa es la manera de perpetuar el consumo en el tiempo”, sostuvo.
El profesional también advirtió que, además de nicotina, estos dispositivos pueden vehiculizar otras drogas, abriendo la puerta a consumos más complejos: “Es posible incorporar derivados de la marihuana u otras sustancias en el mismo aparato, lo que agrava el problema”.
Una cuestión de salud pública
Finalmente, Maillo insistió en que la prohibición del uso de vapeadores en espacios cerrados debe ir acompañada de controles efectivos y campañas de concientización.
“Esto no se trata de perseguir al consumidor, sino de proteger a la población, especialmente a los niños y adolescentes, que son los más vulnerables frente al marketing y la desinformación”, subrayó.
“El vapeador no es una moda inofensiva. Es una forma moderna de fumar, con los mismos riesgos y consecuencias que el cigarrillo tradicional. La diferencia es que aún no conocemos todo el daño que puede causar”, concluyó el médico santafesino.
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