El regreso de Leonardo Madelón a Unión no solo significa un envión anímico en un momento delicado para el club, sino también el retorno de una idea de juego que marcó una de las etapas más exitosas de los últimos tiempos en el club. El entrenador ya comenzó a trabajar en Casasol y todo indica que su clásico 4-4-2, con líneas cortas, solidez defensiva y ataques verticales, será nuevamente su carta de presentación.
Cómo jugará el nuevo Unión de Leonardo Madelón
Leonardo Madelón buscará adatar la idea exitosa del Unión 2018 a la actualidad, donde el equipo se encuentra en el fondo de la tabla y con un camino cuesta arriba en la Sudamericana.
En su anterior ciclo —entre 2017 y 2020—, Madelón armó equipos equilibrados, solidarios y con ataques rápidos, explotando la velocidad de sus extremos y la potencia de su delantera. La receta era clara: orden defensivo, laterales con proyección, mediocampistas internos con recorrido y dos delanteros complementarios en funciones.
El modelo exitoso de 2018 como referencia
En aquel equipo, Madelón contaba con piezas fundamentales que ejecutaban su idea a la perfección:
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Defensa sólida: Damián Martínez y Bruno Pittón, laterales con vocación ofensiva, eran claves pasando al ataque. La zaga central combinaba jerarquía y juventud: Jonathan Bottinelli aportaba experiencia y liderazgo, mientras que Yeimar Gómez Andrade era potencia física y se terminó consolidando como figura, hasta dar el salto a la MLS.
Mediocampo equilibrado: Nelson Acevedo y Mauro Pittón se turnaban para contener y romper líneas, mientras que Diego Zabala (por derecha) y Franco Fragapane (por izquierda) ofrecían diagonales peligrosas, desequilibrio y gol.
Ataque letal: En ofensiva, la sociedad entre Lucas Gamba y Franco Soldano fue una de las mejores duplas que Unión disfrutó en décadas. Gamba con su movilidad y astucia, y Soldano con su potencia y oportunismo, formaron una conexión difícil de contener para cualquier defensa.
El desafío de adaptar esa fórmula al plantel actual
Ahora, Madelón tiene un desafío diferente. Si bien hay varios jugadores que ya dirigió o conoce bien, muchos de ellos atraviesan momentos de bajo rendimiento. A eso se le suma un contexto de confusión táctica y falta de confianza, lo que obligará al entrenador a ser más flexible para adaptar su vieja fórmula a la realidad de este Unión 2025.
Si se toma como referencia aquel modelo 2018, los puestos claves a rearmar serán:
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Laterales con proyección: Buscará que sus marcadores de punta vuelvan a ser opción en ataque constante.
Una zaga confiable: Priorizará un central de jerarquía que ordene, y otro que pueda potenciarse bajo su guía.
Mediocampistas con dinámica: En el medio, necesita jugadores que se sacrifiquen pero también tengan capacidad para romper líneas.
Extremos con gol: La falta de contundencia de los actuales extremos es un problema a resolver.
Una dupla ofensiva complementaria: Deberá encontrar dos delanteros que se entiendan como en su mejor época.
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¿Una receta conocida, un resultado diferente?
El "nuevo" Unión de Madelón deberá tener la esencia de aquel equipo aguerrido y práctico, pero también la adaptabilidad necesaria para afrontar un torneo donde cada error puede ser decisivo. El regreso del 4-4-2 clásico parece cantado, pero cómo se construya a partir de ahí definirá el éxito o el fracaso de esta etapa que, más que una ilusión, es una necesidad urgente.













