Las frías estadísticas marcan que Unión desde la llegada del Kily González no pudo ganar. El equipo apenas sumó cuatro puntos de los últimos 15 en disputa, alcanzando una efectividad del 26,6%. Claramente, las matemáticas le dan la espalda al entrenador rojiblanco, con el agravante de que en esos cinco partidos, el Tate no pudo convertir goles.
Con el Kily González, Unión está mejor en la cancha que en la tabla
UNO Santa Fe / José Busiemi
Con el Kily González en el banco, Unión no pudo ganar, suma cuatro empates y una derrota.
Si solo se analizan los números, es indudable que el DT está en deuda. Además, teniendo en cuenta que cuando asumió Unión venía de obtener cuatro victorias y dos empates. Por lo cual, todas las estadísticas que se puedan enumerar lo ponen en la mira al Kily. Sin embargo, a la hora de enfocarse en el juego, el Tate entregó señales positivas.
Y es que de los cuatro empates en cadena, en dos de ellos estuvo más cerca de ganar que su rival y fue perjudicado. Unión fue más que Boca y le anularon un gol que era lícito y ante Vélez, tuvo las chances más claras y no le cobraron un penal que pudo cambiar la historia. Pero más allá de esas acciones, en ambos encuentros dejó una buena imagen.
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Por su parte, ante Talleres en Córdoba, le jugó de igual a igual al posible subcampeón del fútbol argentino, justificando el empate. Y frente a Platense fue el partido más flojo, en donde la igualdad se ajustó al trámite del juego. Por su parte, en el debut con derrota ante Atlético Tucumán, el equipo acusó el impacto de la salida del Gallego Méndez, pero aún así tampoco fue superado por su rival.
Terminó perdiendo por la imprudencia de Federico Vera que cometió un penal totalmente evitable. No obstante, habrá que decir que el equipo mejoró muchísimo de mitad de cancha hacia atrás, pero que en materia ofensiva tiene enormes carencias. No dispone de un goleador y su máximo artillero, como es Imanol Machuca, no jugó los últimos dos partidos.
Está claro que la ausencia de Machuca debilitó a Unión de mitad de cancha hacia adelante, al perder a su jugador más desequilibrante. Y ese dato es un atenuante a la hora de analizar la marcha del equipo en los últimos compromisos. El Tate tiene una idea de juego, se puede advertir la identidad que intenta darle el Kily, pero termina chocando con las limitaciones del plantel.
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La delantera de Unión ante Vélez estuvo integrada por un jugador que hace dos semanas jugaba en Reserva como Mariano Meynier y por otro como Jerónimo Domina que apenas tiene 17 años. Y eso obviamente que termina impactando, por más que en el caso de Domina viene cumpliendo y que incluso marcó dos goles.
Un aspecto positivo es que los jugadores se sienten cómodos con el planteo del entrenador. Unión es un equipo intenso, que busca presionar y jugar en campo rival. Pero la realidad indica que más allá de la propuesta, los que terminan resolviendo son los futbolistas y en un equipo con muchos jóvenes eso es un aspecto a tener en cuenta.
Con cinco partidos dirigidos, la balanza del Kily González se inclina para el lado del debe en cuanto a los resultados. En eso no hay dudas, los números son muy negativos. En cambio, si se hace un análisis más amplio, la balanza puede inclinarse para el lado del haber, si se toma en cuenta el juego y la idea. Sucede que eso no siempre va de la mano de los resultados y el Kily puede dar fe de ello.














