En Santa Fe la palabra “campeón” suele pronunciarse con cautela. Leonardo Madelón lo dejó claro semanas atrás, cuando en una conferencia de prensa frenó de golpe cualquier intento de instalar esa idea. “Esa palabra no se menciona”, dijo con firmeza. Pero el fútbol, con sus giros inesperados, puso a Unión en un lugar donde soñar ya no parece un pecado.
Por qué Unión puede ilusionarse con pelear por el título en el Clausura
En Unión parece haber llegado el momento de soñar en grande, para entender y convencerse que la palabra "campeón" no debe ser un pecado.
Por Ovación
Prensa Unión
El Tatengue llega a la recta final del Torneo Clausura como escolta de la Zona A, con los mismos puntos que Boca, aunque con menor diferencia de gol. La campaña, que comenzó con el único propósito de mantener la categoría, hoy lo tiene a un paso de los playoffs y con la posibilidad concreta de asegurar su clasificación y la localía en octavos de final si vence este sábado a Barracas Central en el 15 de Abril.
El ADN Madelón y un equipo con identidad
El gran mérito de este Unión es haber recuperado una esencia. Madelón volvió a aplicar la receta de siempre: orden, intensidad, solidaridad y espíritu competitivo. Con ese sello —el famoso “ADN Madelón”— el equipo se volvió compacto, rabioso y difícil de doblegar. En muchos pasajes del torneo, esa fórmula rindió como en los mejores tiempos del entrenador.
Más allá de la prudencia discursiva, el propio Madelón dejó entrever un cambio en su mirada luego del empate con Newell’s. En una entrevista con RTS Medios, deslizó una frase que encendió la ilusión del hincha: “Primero hay que entrar, y después soñar está permitido”.
La puerta, entonces, parece haberse entreabierto.
Rendimiento y resultados que invitan a creer
El argumento para ilusionarse no es solo anímico. Unión demostró que puede competir de igual a igual con cualquiera. En el Clausura le ganó a Estudiantes en Santa Fe y a Racing en Avellaneda (dos equipos que jugaron y llegaron a instancias decisivas en la Libertadores); jugó en gran nivel ante Boca en La Bombonera y frente a River en Mendoza por Copa Argentina, donde cayó recién por penales.
Además, logró victorias resonantes como visitante: en Córdoba ante Instituto, en La Plata frente a Gimnasia y en Rosario contra Newell’s, tres plazas históricamente adversas. Incluso, tras un pequeño bajón con dos empates y dos derrotas consecutivas, el equipo mostró capacidad de reacción y hoy vuelve a mostrarse sólido, con variantes y recambio en todas las líneas.
En defensa, Madelón encontró equilibrio; en el mediocampo, soluciones por los costados; y en ataque, una ofensiva en crecimiento con Estigarribia, Tarragona y Colazo, este último en racha con tres goles consecutivos.
Un torneo abierto y sin cucos
Si algo demostró este formato del fútbol argentino es que nadie tiene la exclusividad de los sueños grandes. En el Apertura, Platense rompió los pronósticos y fue campeón. Antes lo hicieron Patronato en la Copa Argentina 2022, Central Córdoba en 2024, y este mismo año Independiente Rivadavia, que venía de la Primera Nacional (hace dos años).
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Hoy, el Clausura no muestra equipos inalcanzables. Rosario Central parece llegar mejor perfilado, pero el resto luce terrenal. Y en un torneo corto, donde los playoffs pueden definirlo todo en 90 minutos (alargue y penales si hay igualdad), la ilusión deja de ser utopía para volverse posible.
Soñar ya no está prohibido
Unión hizo lo más difícil: aseguró la permanencia tres fechas antes del final. Con esa mochila fuera de escena, el escenario es ideal para liberar energías y pensar más alto. Si confirma su clasificación, el Tatengue llegará fortalecido, con la posibilidad de descansar ante Belgrano y encarar los octavos con confianza.
Porque los antecedentes de los últimos campeones demuestran que no hace falta ser favorito, ni tener nombres rutilantes. Solo creer. Y en Santa Fe, después de tanto tiempo mirando hacia abajo, parece haber llegado el momento de mirar hacia arriba y animarse a más.













