En un espectáculo de ida y vuelta, Unión e Independiente empataron 4-4 en el Estadio Libertadores de América, replicando la intensidad del Clausura 1997. Con un inicio fulminante de Unión y una reacción feroz del Rojo, el encuentro combinó presión alta, transiciones rápidas y finalizaciones de gran técnica, generando un partido para la historia.
Unión e Independiente repitieron la locura de 1997: empate 4-4 en Avellaneda
Casi 30 años después, el Tatengue y el Rojo volvieron a protagonizar un partido electrizante: remontadas, goles espectaculares y un empate final 4-4 que emocionó a todos.
Por Ovación
Prensa Unión
Unión arrancó con todo e Independiente reaccionó
El equipo de Leonardo Madelón impuso su ritmo de circulación rápida y precisión en pases cortos desde el primer minuto. Los goles de Cristian Tarragona y Brahian Cuello surgieron de ataques combinados por banda y cambios de frente que rompieron la línea defensiva del Rojo. El tercero, de Mateo Del Blanco, fue el resultado de una jugada colectiva que comenzó desde el arco y atravesó todo el campo, mostrando coordinación, timing en los desmarques y lectura de juego impecable.
Independiente no tardó en responder. Pussetto descontó con un remate cruzado, aprovechando los espacios que dejó la presión ofensiva de Unión. En el complemento, el Rojo ajustó su línea de cuatro y el mediocampo recuperador, generando oportunidades claras. Los goles de Ávalos y Maizon Rodríguez evidenciaron un equilibrio táctico entre ataque y recuperación, además de eficacia en el uno contra uno y juego aéreo.
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Comparación con el 4-4 histórico de 1997
Casi 30 años atrás, aquel Clausura 1997 en la Doble Visera también fue un intercambio constante de ataques y remontadas. Darío Cabrol anotó por duplicado, acompañado de Carlos Clotet y el “Loco” Marzo, mientras que Independiente respondió con goles de Usuriaga López, Francisco Guerrero, Jorge Martínez y Jorge Luis Burruchaga. La similitud entre ambos encuentros reside en la intensidad ofensiva, la capacidad de reacción y el vértigo de los contraataques.
El 4-4 final refleja más que un empate: es la confluencia de planificación táctica, presión alta, contraataques verticales y precisión individual. Unión mostró capacidad de reacción y circulación ofensiva, mientras que Independiente supo aprovechar errores y espacios para equilibrar el marcador. Un duelo que revive la historia, emociona a los hinchas y confirma la rivalidad histórica entre ambos clubes.












