Unión

Unión padece el síndrome de las dos áreas

Unión genera mucho en ataque y convierte poco y en contrapartida, el rival sin llegar demasiado, le termina marcando siempre

Viernes 19 de Noviembre de 2021

En los siete partidos que lleva dirigidos Gustavo Munúa, el rasgo distintivo que mostró Unión fue su afán de intentar ser protagonista. Sucede que en el medio de esa ambición, suceden cosas que a veces cuesta analizar, pero está claro que en el fútbol, los merecimientos no sirven de nada. Y por eso el Tate pierde más de lo que gana.

En la mayoría de los partidos que el Rojiblanco jugó bajo la conducción del DT uruguayo, fue superior desde el juego a su rival. Pero claramente esa supremacía no logró traducirla en resultados. Así las cosas, Unión debería tener más puntos de los que cosechó. Pero su enorme deficiencia en la dos áreas explican este momento.

El Rojiblanco muestra criterio para jugar el balón, presión alta, movilidad de mitad de cancha hacia arriba. Busca asociarse y no jugar al pelotazo. Intenta siempre y lo hace con mucha dinámica. Sin embargo, todas esas buenas intenciones se diluyen a la hora de definir o cuando le toca defender.

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Unión es un equipo absolutamente desequilibrado que prioriza el arco rival pero descuida el propio. Y defendiendo de la manera en que lo hace difícilmente logre buenos resultados. Desde que llegó Munúa no logró mantener el arco en cero y en siete encuentros le marcaron 12 goles.

Y si bien en siete partidos convirtió 11 goles, debieron ser mucho más si se toman en cuenta las posibilidades que tuvo. Por ello, es un equipo ineficaz que sufre el síndrome de las dos áreas. Precisa generar mucho para no convertir tanto y las pocas veces que le llegan, le terminan anotando. La ecuación no cierra por ningún lado.

Es un boxeador con mandíbula de cristal y que incluso por momentos baja la guardia para que lo golpeen. Es cierto que cuenta con una formación muy joven y con mayoría de jugadores de características ofensivas. Unión no es un equipo que esté preparado para esperar y defender.

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Precisa del balón y de ser protagonista, pero cuando pierde el balón sufre y el rival lo lastima con mucha facilidad. No tiene un típico volante de recuperación, ni tampoco carrileros acostumbrados a marcar. Por ello, los cuatro defensores muchas veces quedan mano a mano y con mucho campo por cubrir.

La propuesta del entrenador conlleva sus riesgos, que se acentúan cuando el equipo no define en el arco rival y cuando le llegan termina en gol. Como ocurrió ante Defensa y Justicia, ya que antes de los 15' el Tate había generado tres chances para convertir. Pero en el primer tiro al arco, el Halcón de Varela anotó el gol.

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A futuro el equipo deberá corregir los retrocesos, lo de la definición quizás es más difícil, porque depende mucho de lo que haga el futbolista en ese momento. Pero colectivamente, Munúa tendrá que trabajar en la coordinación defensiva, para no seguir dando tantas ventajas.

Por lo general, Unión se impone a su rival siempre que el balón no ingrese en las áreas. Hasta tres cuartos de cancha hace las cosas bastante bien, pero falla justamente en donde los partidos se definen. Por ello, sin ser menos que sus adversarios de los últimos 21 puntos en disputa apenas sumó siete con una efectividad del 33%.

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