Unión está entre los tres equipos más goleados del campeonato. El Tate sufrió 21 goles en contra, Aldosivi 22 y Lanús 23, con la salvedad de que el equipo rojiblanco jugó un partido menos ya que adeuda el compromiso frente a Talleres. Y además vale señalar que el Granate marcha último en la tabla y el Tiburón antepenúltimo.
Unión padece un problema que se convierte en crónico
Unión está entre los tres equipos más goleados del Torneo.
Por lo cual, un equipo que intenta ser protagonista y pelear por ingresar a una Copa, no puede defender de la manera en que lo hace Unión. Otro dato para destacar es que de los 13 partidos que lleva jugados, en apenas dos pudo mantener la valla invicta. Fue en el triunfo ante Lanús 3-0 y en el empate 0-0 contra Huracán.
En el resto de los partidos sufrió goles y ante River fue la cifra máxima con cinco goles en contra. Sin dudas que la salida de Emanuel Britez debilitó al bloque defensivo. Era titular, pero a su vez voz de mando en el fondo, más allá de que los problemas no se pueden sintetizar solo en los cuatro defensores.
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Es indudable que el equipo en la zona media apuesta más por atacar que retroceder y eso se transforma en desequilibrio, ya que no cuenta con un típico volante central. Juan Carlos Portillo fue improvisado en esa posición, pero no es el mediocampista habitual que todo equipo tiene.
En consecuencia, con carrileros más aptos para atacar, como Bryan Castrillón e Imanol Machuca cuando juega. O lo mismo si lo hace Mariano Peralta Bauer o Daniel Juárez, que no tienen aptitudes para la marca. Entonces la recuperación pasa por Portillo y lo que pueda aportar Juan Ignacio Nardoni, que pasa seguido a posición de ataque.
Así las cosas, Unión se convierte en un equipo desequilibrado que ataca con mucha gente, pero que no retrocede bien y otorga ventajas de mitad de cancha hacia atrás. Un problema que por ahora Gustavo Munúa no logró resolver y que a esta altura resulta crónico.














