En Colón parece que los cambios que se esperaban –y urgían– se iban a dar con el año nuevo y el arribo de Diego Osella como entrenador, sin embargo los vicios se mantienen y el aire de pesimismo se apodera de un grupo que con escasas reservas anímicas. Lleva cinco derrotas en fila y por eso el margen de error se acorta cada vez más. Tras cartón, caer ante Banfield de local generó un cimbronazo aún más fuerte, ya que es un rival directo por la permanencia y que ahora le sacó ocho de ventaja (si le ganaba quedaba a dos). Por ende cada cotejo es tomado como una final.
Colón arranca la semana pensando en Defensa con un escenario apremiante
UNO Santa Fe | José Busiemi
El plantel de Colón que orienta Eduardo Domínguez volverá a entrenar el 10 de agosto.
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La situación del Sabalero es incómoda y a diferencia de fechas anteriores, ya entró a mirar a otros rivales. Antes dependía de sí mismo y ahora la cosa no es tan así. Pero acá lo que complica la historia es que no suma y, en un fútbol en el que mandan los resultados, es determinante. La idea del técnico es consolidar a un equipo confiable y sólido, habida cuenta recibió goles en casi todos los partidos y hasta el momento no lo pudo conseguir.
Ni hablar de la anemia ofensiva, donde le cuesta demasiado marcar goles o por lo menos ser efectivo. Todos factores que plasman este presente, que por más que duele leerlo o escucharlo, es de una campaña de descenso. Aunque la realidad es que las chances siguen latentes y ese es el espíritu al que se aferra este plantel y la gente.
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Por eso este lunes hubo descanso y este martes se retomarán las tareas en el predio Ciudad Fútbol para preparar el cotejo como visitante del sábado próximo ante Defensa y Justicia. El foco de atención estará puesto en la recuperación definitiva de Rodrigo Aliendro que, si bien estaba en condiciones, Osella prefirió esperar a la fecha siguiente para tenerlo más a pleno. En caso que tenga el visto bueno, es muy probable que tenga chances de ingresar entre los 11 o de integrar el banco de relevos.
Además habrá que ver cómo evoluciona Christian Bernardi de su esguince de tobillo, ya que es una herramienta indispensable para el conductor rojinegro. El restaría en condiciones y a las órdenes. Eso sí, cambios seguramente se darán, aunque no en demasía, porque sigue siendo vital cerrar el cero en el arco propio y después edificar en ataque.
El 4-4-2 fue el sistema elegido ante el Taladro, pero si se tiene en cuenta que el técnico paró un 4-5-1 ante Central Córdoba, está claro que no se aferra a una idea y que acciona en base al rival. El Halcón es un equipo de mucho vértigo y que suele adueñarse de la pelota, entonces el plan pasará por contrarrestarlo.
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Una misión cuya premisa será sumar (de ser posible ganar) y terminar con la malaria, ya que perdió en la presente Superliga todo lo que jugó de visitante y que la suma asciende a 21 (un año y ocho meses) sin sumar de a tres en esa condición. Pavada de situación que enfrentar.
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Pero el refrán dice que las rachas están para ser quebradas y Colón se mete de lleno en eso, de tratar de sacudir la modorra en Florencio Varela, traerse la victoria y ganar oxígeno y ánimo para luego esperar a Racing. Un fixture caliente que demandará de mucha personalidad y entrega. No queda otra.














