Este viernes, Rosario fue epicentro del desempate por la permanencia entre Colón y Gimnasia. Ganar o ganar. No había más chances y por eso, la tensión se apoderó de la escena, aunque también la pasión, que siempre aflora en este tipo de circunstancias.
El vibrante recibimiento de los hinchas de Colón en Rosario
Los Sabaleros saben que, como su historia indica, nunca nada fue fácil y por eso llegó a este partido con los dientes apretados, pero con la firme convicción de seguir en Primera.
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El equipo pagó caro sus malas actuaciones de visitante (seis derrotas –en fila– y una victoria), por lo que sustentó su campaña por lo que hizo de local, donde terminó invicto. Claramente, jugar con su gente le dio un plus y por eso, estar acompañado en la Cuna de la Bandera se volvía un aliciente.
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Cerca de 15.000 almas rojinegras coparon la cancha de Newell's para alentar y también empujar desde las tribunas. De alguna manera había que jugar también para ayudar a Colón. Esto quedó nuevamente claro, con un recibimiento a toda orquesta para la última función del año.














