La política es clara: drástica reducción en los contratos que haya que renovar y en los jugadores que vengan. Pero además, la intención de reducir los montos salariales en aquellos jugadores que más ganan y que tienen contratos vigentes. La idea es aplicar una economía de guerra en tiempos de pandemia. Los recursos escasean y los gastos fijos se mantienen. Es por eso que el presidente de Colón José Vignatti se muestra muy cauto a la hora de negociar y no muestra ningún tipo de apuro para arreglar la continuidad de aquellos futbolistas que le pidió el técnico Eduardo Domínguez. Se sabe que existe una deuda de Colón hacia los jugadores y esa es la primera premisa de la dirigencia.
Los dirigentes de Colón frenan los deseos de Domínguez
Domínguez pidió por: Gabriel Esparza, Matías Fritzler, Guillermo Celis y Marcelo Estigarribia. El primero de ellos ya se convirtió en refuerzo de Sol de América (Paraguay). El Polaco expresó que primero quiere arreglar la deuda y luego sentarse a negociar un nuevo vínculo. El colombiano está aguardando volver a su país y el Chelo está en Paraguay esperando novedades.
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La realidad indica que por un lado está el deseo del técnico y por el otro lo que consideran los dirigentes encabezados por Vignatti. La realidad es que a los directivos no los desvela la continuidad de ninguno de los futbolistas mencionados y es por eso que no aceleraron con ninguno.
Esparza ya se fue, Fritzler está muy lejos, Estigarribia casi ido y Celis esperando retornar al Vitoria Guimaraes de Portugal en donde tiene un año más de contrato (aunque expresó que no volverá a Portugal). Pero lo más llamativo es que estos cuatro jugadores siempre manifestaron que su prioridad era continuar en Santa Fe, mostrando la mejor predisposición a la hora de escuchar una oferta, que en realidad nunca llegó.
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Así las cosas, los dirigentes de Colón tienen el pie apoyado en el freno y por el momento no tienen pensando acelerar, nueve días después de finalizar los contratos, todo sigue igual. Son conscientes que el tiempo y el contexto juegan a su favor ya que el mercado de pases está quieto y todos los jugadores deberán bajar sus pretensiones. Además claro de comenzar a ahorrarse los sueldos de los nueve futbolistas que dejaron de pertencer al club.
Vignatti y compañía esperan y no desesperan, saben que falta para volver a los entrenamientos y mucho más para comenzar a jugar. Por eso es que con el arribo de Domínguez a Santa Fe y con el correr de los días comenzarán a definir la conformación del plantel. Pero todo a su debido tiempo, por ahora el deporte preferido de los dirigentes es hacer la plancha.














