Tras la era de Pablo Lavallén, en Colón comenzó un nuevo ciclo al mando de Diego Osella, un entrenador que contó con el aval de la gente y que, por su perfil, calzaba justo para abordar las necesidad en la Superliga. Uno de esos técnicos "saca puntos", pero ya mucho más maduro tras su paso por 2014, donde empezó a edificar su carrera en una campaña de 30 puntos y que, por esas cosas que tiene el fútbol, no le alcanzó para dejar al equipo en Primera.
Tomás Chancalay, el comodín de Diego Osella en Colón
UNO Santa Fe | José Busiemi
El destino los volvió a juntar y fue así como se armó un plan para intentar enderezar un barco que venía a los tumbos hacía un año. Si bien es cierto que llegar a la final de la Copa Sudamericana generó algo histórico, la realidad es que en el torneo local las cosas nunca fueron positivas y eso repercutió en el promedio, por lo que ahora pelea para mantener nuevamente la categoría. Pero la historia es bien diferente y el DT de a poco le va imprimiendo su idea al plantel, que el sábado pasado le puso fin ante Defensa y Justicia a cinco derrotas en fila y casi un año sin sumar de visitante.
Por eso encaró esta semana con un semblante diferente y más optimismo, tras varios días convulsionados y de flagrante tensión. Quedó en claro que todos empezaron de cero y debían ganarse su lugar con esfuerzo y trabajo. Esto potenció la competencia interna y varios jugadores de a poco se van sintiendo más cómodos, pese a que todavía se está lejos de lo que se pretende.
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Pero algo que llamó la atención es la confianza que el técnico le está brindando a uno de los valores formados en la casa: Tomás Chancalay. Si bien es cierto que con Eduardo Domínguez irrumpió en Primera y con Lavallén también fue un elemento importante, nunca pudo afianzarse. En pocas palabras, ahora sería una opción de requerimiento permanente, ya que sumó minutos en los tres partidos de este 2020.
Ingresó en el segundo tiempo ante Central Córdoba dándole algo de frescura al ataque, aunque no alcanzó para que el equipo gane. Después fue titular ante Banfield en Santa Fe, siendo quizás uno de los que más intentó o por lo menos trató de desnivelar. Por ahí genera un poco de resquemor en la gente su falta de definición en los metros finales de la cancha –y frente al arco– y es lo que busca mejorar ya a sus 21 años.
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En tanto tomó participación en el cotejo ante el Halcón entrando en el complemento. Obviamente que todavía no pudo demostrar todo su potencial, ese que lo llevó a ser sparring de la Selección Argentina. Hasta el momento fueron más amagues que otra cosa, pero Diego Osella confía en que este pueda ser su semestre. Lleva 54 partidos en Colón y marcó cinco goles. Nunca se lo colocó en su puesto natural de enganche, pero se fue adaptando a ir por las bandas y ser delantero.
En pocas palabras, el comodín del DT en este Colón modeló 2020 que necesita mejorar para seguir en la máxima categoría.















