El 13 de diciembre es un día para homenajear al médico oftalmólogo, que ponen a diario su esfuerzo al servicio del cuidado de la salud visual, con motivo de conmemorarse la festividad de Santa Lucía, protectora de la vista.
Día del oftalmólogo: un médico que cuida la salud visual
La oftalmología es una de las especialidades médicas que más ha avanzado en los últimos 15 años, tanto en el área del diagnóstico de enfermedades, como en lo que respecta a los tratamientos médicos y quirúrgicos, ya que los progresos en las cirugías permiten la rehabilitación de pacientes que antes no podían ser rehabilitados y que ahora, además, se reincorporan a sus actividades habituales en mucho menos tiempo.
El Día del Oftalmólogo se celebra en nuestro país cada 13 de diciembre en honor a la festividad de Santa Lucía, patrona de la salud visual. El día presenta una oportunidad para revisar algunos de los temas importantes en el mundo de la Oftalmología.
El oftalmólogo, un especialista de la vista
Un oftalmólogo es un médico especializado en el cuidado de los ojos y el sistema visual, tanto desde su vertiente médica como desde el punto de vista quirúrgico, es decir, como cirujano. Los especialistas se encargan de la prevención, diagnóstico y tratamiento necesario ya sea clínico y/o quirúrgico de las patologías oculares; también participan en investigaciones científicas para prevención y posibles curas de problemas visuales.
Miopía, una pandemia silenciosa
La miopía es una enfermedad crónica, progresiva e incurable, que no se soluciona solo con anteojos, señalan los especialistas que lo más importante es la prevención.
Según la OMS, en la mitad del siglo XXI el 50% de la población adulta será miope. Se espera que aumente la prevalencia de hasta 10% de la Miopía Magna ((≥ de –6.00 dioptrías) con 10 veces más riesgo de desarrollar patologías retinales, glaucoma o catarata que podrían conducir a la ceguera o a diferentes grados de incapacidad con la disminución de oportunidades en lo individual y una carga importante de discapacitados para la salud pública. Comprender su desarrollo y aplicar los métodos para retardar su aparición o su progresión en la infancia es hoy uno de los mayores desafíos y la única herramienta para revertir la tendencia descripta.
Si bien no existen datos estadísticos, en nuestro país se constata que ha aumentado la prevalencia y disminuido la edad del diagnóstico en las poblaciones urbanas, sin alcanzar los niveles comunicados en Asia o Europa.
Al menos 2200 millones de personas tienen deficiencia visual o ceguera; de estos casos, más de 1.000 millones podrían haberse evitado o aún no han sido tratados
Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo viven con deficiencia visual porque no reciben la atención que necesitan para afecciones como la miopía, la hipermetropía, el glaucoma y las cataratas, según el primer Informe mundial sobre la visión publicado por la Organización Mundial de la Salud.
El informe puso de manifiesto que el envejecimiento de la población, los cambios en los estilos de vida y el acceso limitado a la atención oftalmológica, en particular en los países de ingresos bajos y medios, son algunos de los principales factores que impulsan el aumento del número de personas con deficiencia visual.
Miopía infantil, factores de prevalencia
Un ojo es miope cuando es demasiado largo en relación con el poder de enfoque de la córnea y el cristalino, por esto se llama axial, sin los anteojos, quien la padece experimenta visión borrosa cuando mira objetos lejanos. Cuanto mayor es el nivel de miopía, más corta es la distancia de visión clara.
La genética puede determinar la susceptibilidad a la miopía (edad de inicio, tasa de progresión, error refractivo máximo). Se sabe que poseer un progenitor miope aumenta el riesgo en el 23% y ambos en el 60%. Cada vez toma más fuerza la idea de que es el resultado de la interacción entre la susceptibilidad genética y el medioambiente (epigenética).
El aumento creciente en el uso pantallas y del trabajo cercano, la falta de luz natural y aire libre influyeron en la prevalencia en el mundo moderno, también la falta de sol, el cambio de alimentación hacia una dieta más occidental rica en alimentos procesados, la alteración de los ritmos circadianos (menos horas de sueño o alteración en los horarios) podrían también tener influencia. Hace una década solo se expresaba luego de varios años de escolarización y hoy se anticipa dado el acceso a los dispositivos electrónicos durante la primera infancia, sobre todo en las poblaciones urbanas.
La disminución de la exposición a la luz exterior parece ser un factor importante en el aumento de los índices de miopía en los niños de todo el mundo. El factor mejor estudiado es la menor permanencia al aire libre cuando las poblaciones se urbanizan. Esto se explica porque la secreción de dopamina es estimulada por la luz natural, y es a su vez la encargada de inhibir el alargamiento axial, como así también el aumento de óxido nítrico que hace que el ojo no se alargue.
En países como Taiwán que están realizando un plan llamado ROC 7/11 que de los siete días de la semana los niños deben estar 11 horas al aire libre, sobre todo en los recreos.
Cómo interviene el nivel nutricional en la miopía
Ciertos factores nutricionales podrían influir sobre el crecimiento ocular. Klaus Trier en Dinamarca tiene aprobado el uso de un derivado de la cafeína (7 metil-xantina) por vía oral, para detener el avance de la miopía.
Otro trabajo reciente muestra la detención de la miopía experimental en ratones alimentados con aceites omega-3, apoyando el origen inflamatorio de la miopía por deficiencia en la dieta de ácidos grasos esenciales. “También un ensayo aleatorio mostró que el suplemento Croxetina, derivado vegetal (azafrán) podría aminorar el avance de la miopía”, agrega.
En teoría, el daño oxidativo asociado con la hipoxia miope puede alterar la neuromodulación que producen el óxido nítrico y la dopamina en el crecimiento ocular (progresión de la miopía).
“Es tarea del oftalmólogo realizar los controles adecuados, bajo dilatación pupilar para instaurar los tratamientos adecuados, para prevenir el desarrollo de la miopía sobre todo en los niños premiopes: con antecedentes familiares, menor hipermetropía de la esperada para los seis años, etnia (mayor en los orientales), menos de una hora y media diaria de actividades al aire libre y más de dos horas de visión cercana lo que incluye lectura y dispositivos electrónicos”, apuntan desde el Grupo de Oftalmólogos que forman el Proyecto Miopía Argentina coordinado por María Marta Galán, los cuales están avalados por la Sociedad de Oftalmología infantil.


















