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El abigeato desnuda el circuito de la faena clandestina de caballos en Santa Fe

Plantean un alerta sobre la marginalidad del negocio. "Hay que desconfiar en el precio", afirmaron desde el sector frigorífico donde no faenan caballos

Jueves 12 de Mayo de 2022

La faena clandestina de caballos en Santa Fe sigue siendo un problema para los productores y vecinos de zonas rurales de los alrededores de la capital santafesina. Con un auge de denuncias de caballos robados crece la incertidumbre en torno al negocio de la carne equina, la cual está prohibida su consumo en el país, pero a la vez Argentina es el principal exportador.

Si bien hay distintas situaciones en donde entran en juego la marginalidad y la pobreza que motivan a la repetición de estos episodios de abigeato para consumo propio, la venta de la carne de caballo es algo que empresarios del sector frigorífico reconocieron que existe, aunque bajo un manto de clandestinidad.

"Esto es una faena clandestina que termina generalmente en carne picada, chacinados o embutidos. No lo vas a encontrar como corte habitual en una carnicería. La carne es muy diferente", reconocieron a UNO.

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"Es peligroso comer cualquier carne que se faene clandestinamente y que no tenga los controles sanitarios de faena. La carne de caballo no tiene una enfermedad específica, como el cerdo que está asociada a la triquinosis, pero da lugar a cualquier enfermedad que sin un control adecuado de faena sanitaria y sin control del estado sanitario puede ser muy peligroso”, continuaron.

Vecinos afectados

El dueño de los dos caballos que fueron encontrados ya faenados a 10 kilómetros de su lugar de origen sostuvo que este tipo de hechos "no se dan por necesidad de hambre o porque no tienen para comer. Es por maldad y porque no la consumen a la carne, sino que la venden". Advirtió que quien los faenó es una persona con "mucha experiencia, sabía muy bien hacer ese trabajo".

Sostuvo en diálogo con este medio que toda la carne de los caballos tiene un mismo destino: "Es toda la carne barata que se vende en Santa Fe. En esos barrios que usted va y consigue pulpa, carne picada y chorizo por 600 pesos, eso es carne de caballo".

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Falta de control en el sector

En diálogo con fuentes del sector frigorífico, afirmaron a UNO que "los propietarios de los caballos no pertenecen al sistema de industria cárnica ya que participan de manera casual: descartan el caballo y no saben lo que sucede en el resto del sistema. Desde su perspectiva, todo lo que reciben es ganancia y por eso aceptan bajos precios. Este primer paso es llevado a cabo por los llamados yegüeros que recorren los campos y detectan los caballos que pueden comprar”.

En Santa Fe no existe la faena de caballos para la exportación de su carne. El permiso otorgado por el Senasa para la faena de carne equina lo tienen solo un puñado de frigoríficos distribuidos por las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Río Negro.

En la cadena productiva del caballo existen diferentes eslabones delimitados en la marginalidad. Lo que llama la atención es la falta de información y de registro en las primeras etapas del proceso en el que el caballo es acopiado y enviado al frigorífico para su faena. Por esto a menudo se suele catalogar a este sector como marginal, puntualmente debido a que no existe producción equina específica para faena y posterior consumo en el país.

Desde hace décadas, la Argentina es el principal exportador de esta carne, pero no hay cultura de comer equinos entre sus habitantes. A nivel internacional, también hay pocos jugadores en ese mercado. Bélgica compra los mayores volúmenes de carne de caballo en el planeta. Sin embargo, en el caso de Argentina los principales demandantes de carne equina son Rusia y Francia.

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