Nueve años después de realizarse una cirugía con Aníbal Lotocki, la empresaria textil Gabriela Trenchi publicó su libro "Cuerpos envenenados" bajo el sello editorial Leamos. En él, la escritora narra su vida luego de que el doctor acusado de mala praxis le aplicara, de manera no consentida, metacrilato y otras sustancias que le llevaron a atravesar complicaciones médicas.
El drama de la mala praxis en las cirugías estéticas: "Es un dolor que te penetra a los huesos"
En el marco de la publicación del libro "Cuerpos envenenados", el programa "Ahí Vamos" por UNO 106.3 dialogó con Gabriela Trenchi, la empresaria textil que fue víctima de la mala praxis de Aníbal Lotocki
TN
Su relato comienza contando cómo, tras una cirugía con Lotocki, se acostó en las vías del Tren Mitre esperando que una formación ferroviaria la arrollara: ya no quería vivir, ya no podía soportar el dolor, se le había vuelto intolerable.
La vida de Trenchi no volvió a ser la misma, desarrolló una enfermedad autoinmunológica, le aparecieron granulomas por todo el cuerpo que le provocan dolores agudos y fue ingresada a centros de salud en repetidas oportunidades debido desórdenes gástricos producidos por la medicación que ingiere para calmar los malestares físicos.
En el marco de este lanzamiento, el programa "Ahí Vamos" por UNO 106.3 dialogó con la empresaria textil víctima de las prácticas de Lotocki, para conocer los temas que aborda en su nuevo libro, su relación con el cirujano y cómo vive su día a día.
Entrevista a Gabriela Trenchi
— ¿Cómo sale la idea de que tu relato se transforme en un libro?
— La idea la venía pensando hace bastante. A mí me gusta escribir, antes hacía poesía, pero más que nada lo hice para sacar toda la bronca, el odio, para sanar por dentro y para no enfermarme más de lo que ya estoy. También lo escribí para ayudar a un montón de chicas y chicos que están viviendo lo mismo y como una ayuda para la gente que se quiere hacer una operación, para que estén atentos
— ¿Hay otros testimonios en Cuerpos Envenenados?
— En el libro está en primera persona mi testimonio y también hay experiencias de otras víctimas, lo pueden encontrar en bajalibros.com. Hay muchas cosas importantes, es bastante interesante. Chicas que lo leyeron en España e Italia dicen que les encantó, tengo muy buenas referencias. Me gustaría que lo lean porque deja una enseñanza a partir de todo lo que viví.
La vida de Gabriela Trenchi tras pasar por el quirófano
— ¿Cuánto hace que te operaste?
— Yo me operé el 7 de agosto de 2015, ahí empezó mi infierno, mi antes y después.
— ¿Cómo es tu vida hoy?
— Justamente hoy estoy con un dolor que no me puedo ni sentar, me tomé un calmante a la mañana con toda la medicación, pero tengo la cara desfigurada del dolor. Es un dolor que te penetra a los huesos, me duele desde la cintura hasta la cola y las piernas. Tengo que tomar calmantes muy fuertes y no puedo hacer nada. En el comercio tengo una amiga que es empleada y nos intercalamos, porque hay días en que no puedo ir porque no aguanto el dolor. Yo era súper activa y ahora siento que no puedo hacer lo que me gusta.
— ¿Tenés acompañamiento en salud mental?
—Sí, estoy con medicación psiquiátrica y tengo un psicólogo que es excelente, en cualquier momento que lo llamo me atiende. También hago reiki, pero así y todo es como que el dolor no te deja pensar. En tu cabeza, el dolor es más fuerte que lo que puedas hacer.
— ¿Va mutando la situación médica?
— Sí, lo que pasa es que todos los médicos a los que vas te dicen que contra esto no se puede hacer nada, porque su veneno ya está adentro, mezclado en todo el cuerpo y no se puede sacar. Aparte de todo, Lotocki es un estafador y un abusador, porque una persona que te hace lo que vos no le pedís está abusando de tu cuerpo dormido. Esto es más grave de lo que dictó el juez, él tendría que tener una condena más alta por lo que hizo, porque esto te lleva a la muerte. Cuando fallecieron Silvia Luna y Mariano Caprarola, estuve dos semanas con pánico, estaba acostada porque decía “Ahora sigo yo”. Es vivir con ese pánico de no saber cuándo te puede tocar, a mí me dejó discapacitada. Es horrible vivir con eso, vivo con pánico, yo aparte no puedo estar mucho tiempo parada. Estoy en una farmacia o en el supermercado, y enseguida me descompongo. Tengo que sentarme, no puedo estar parada, sentada mucho tiempo tampoco porque me duele la cola.
Una víctima de Aníbal Lotocki
— ¿Cómo está la situación de Lotocki?
— Lotocki está preso por la causa de Cristian Zárate. Tiene de ocho a veinticinco años en prisión, porque lo asesinó, le hizo una carnicería. Casación tendría que dejar fija una condena para que él pueda estar preso por nuestra causa, — dijo en referencia a la causa que inició junto a Silvina Luna, Stefanía Xipolitakis y Pamela Sosa y por la cual fue condenado a cuatro años de prisión en febrero de 2022— estamos esperando porque ya pasó bastante tiempo. Para el libro se hicieron 50 investigaciones, la gente habla de que él ponía metacrilato y polimetilmetacrilato, pero no es así, lo siguen diciendo y confundiendo a la gente. En el libro figura una bolsa, con la que él coloca, procesa una mezcla con silicona líquida, con grasa y ese veneno lo introduce en el cuerpo. Eso es lo que trae tantas enfermedades autoinmunes o te llevan a la muerte
— ¿Cómo llegaste vos a Lotocki?¿Había alguna publicidad?
— Acá hubo un error del Ministerio de Salud, de todos los que tienen que hacer su trabajo correctamente. Nadie sabía que ellos — Lotocki y su equipo— huyeron de Chile con muchos problemas y causas, que le prohibieron entrar muchos años a ese país. Llegaron acá con una publicidad, diciendo que era médico cirujano, que tenía la clínica habilitada. El quirófano no estaba en condiciones, no tenía anestesista, o sea, uno pensaba que era la instrumentadora, pero ella no supo anestesiarme y lo hizo él, me podría haber matado. Por eso no entiendo cómo le quieren dar la tobillera a una persona que operaba en clínicas que no estaban habilitadas. A Cristian Zárate lo operó en pandemia, en la primera operación cuando él estaba muy mal le podría haber salvado la vida mandándolo a una clínica y no lo hizo, lo dejó morir como a un perro. Así como a miles de personas a las que les hacía lo que quería, algunas le pedían el material y a otras les mentía. A una persona así no le podes dar la tobillera.
— ¿Es mucho más grande el entramado?
— Sí, porque después nos enteramos de todos los contactos políticos que él tenía y al tener contactos de alto poder él hacía lo que quería. Tampoco podés hablar de cierta gente porque terminás tirada en un zanjón y todo queda en la nada.

















