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El mate, un vicio que alguna vez se consideró "abominable"

En mayo de 1616 Hernandarias decretó que tomar yerba mate sería multado. Había enviado una carta al rey de España donde decía que era "abominable y sucia"

Jueves 20 de Mayo de 2021

Hoy es imposible imaginar un mundo sin mate. Es que tanto para argentinos, uruguayos y paraguayos la infusión es sagrada y la fiel compañía de toda una jornada. Sin embargo, hubo una época en la que estuvo completamente prohibida por ser un "vicio abominable y sucio".

Este insólito hecho sucedió por el siglo XVII cuando toda la región aún no era independiente y se encontraba bajo el mando del virreinato español. Entonces, Hernando Arias de Saavedra, más conocido como Hernandarias, se comunicó con el rey de España por escrito para solicitarle que destierre de una vez la costumbre que poco a poco invadió las tierras. El monarca desechó el pedido del primer nacido en América y entonces gobernador del Río de la Plata y el Paraguay, que hizo caso omiso a la respuesta y el 20 de mayo de 1616 prohibió la ingesta de yerba mate.

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“Que nadie en adelante fuese ni enviase indios a haber hierba a ninguna parte donde la haya, ni la traiga, ni traten ni contraten so pena de pérdida de ella, que se ha de quemar en la plaza pública”, decretó el mandatario, que tomó esta decisión como consecuencia de un tiempo en el que observó a los indios consumiendo, en sus bolsitas de cuero llamadas "guayacas", hojas de yerba mate triturada y tostada. Estas últimas podían ingerirse como una infusión o mascarlas.

Esta actividad ya era un hábito que estaba tan instaurado que hasta los españoles "se contagiaron", y más allá de la decisión del Rey, Hernandarias decidió establecer multar a aquellos que no cumplieran con lo establecido. Así, cualquier español que quisiera meter al mate en sus tierras debía pagar una multa de 100 pesos, mientras que los indígenas, en un momento en el que eran sometidos a la esclavitud, recibirían 100 azotes si intentaban hacerlo.

Años antes, en 1610, había sido el entonces gobernador de Buenos Aires, Diego Marín Negrón, quien había hecho el intento de impedir esta práctica. Con la justificación de que “hace a los hombres holgazanes, que es total ruina de la tierra, y como es tan grande, temo que no se podrá quitar si Dios no lo hace”, también escribió al rey español, fracasando en el pedido.

No obstante, a pesar de todo el empeño que estos dos gobernantes pusieron en prohibir el ingreso de la yerba mate y su consumo en el territorio, la costumbre no se ha podido erradicar. Este ingrediente comenzó a producirse a grandes escalas y 405 años después está presente en el 90% de los hogares del país, convirtiéndose en una de las infusiones más consumida en Argentina.

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