El 13 de septiembre se le rinde homenaje a uno de los manjares más sabrosos que ha dado la naturaleza, se trata del Día Internacional del Chocolate.
Hoy es el Día Internacional del Chocolate: cómo se originó
Como no podía ser de otra manera, uno de los manjares más deliciosos que existe, tiene su propia fecha de celebración. Es que cada 13 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Chocolate en homenaje al nacimiento del escritor británico Roald Dahl, en 1916, autor de la magnífica historia “Charlie y la Fábrica de Chocolate”.
El origen de la festividad surgió en Francia en el año 1995, aunque rápidamente obtuvo el consentimiento de Estados Unidos dado que también ese mismo día, pero de 1857, nació Milton S. Hershey, el fundador y dueño de “The Hershey Chocolate Company”, una de las marcas famosas conocidas por producir chocolate a gran escala y a valores accesibles para todo público.
Aunque no hay consenso respecto al lugar exacto de origen en el que surgió el chocolate, Centroamérica o Ecuador, los historiadores coinciden en que nació en América, donde ya se cultivaba el cacao hace miles de años.
Del encuentro entre esta cultura nativa y la europea surgieron después todas sus variantes, que se expandieron cautivando paladares en cada rincón del mundo.
En ese contexto, en la actualidad hay grandes productores de cacao en países como Brasil, Ecuador, México, Bolivia, Colombia y Venezuela, en este continente se genera mayormente la materia prima.
Las grandes fábricas de chocolate, con las marcas líderes en venta y facturación en el mercado mundial, se encuentran distribuidas en Estados Unidos, Italia, Suiza, Japón, Reino Unido y Corea, según la Organización Internacional del Cacao.
En ese marco, es que existen varias fechas para celebrar el Día Internacional del Chocolate en el año. Mientras que en Argentina la fecha más popular es el 13 de septiembre, hay quienes lo festejan el 7 de julio.
Quienes eligen festejarlo en julio toman como referencia la fecha que algunas fuentes citan como el día en que llegó a Europa esta planta, en 1550, aún no podía considerarse un producto, de la mano de los conquistadores españoles.
La Organización Internacional del Cacao (Icco) sostiene que el primer extranjero en beber el cacao tal como los preparaban los indígenas americanos fue Cristóbal Colón, “que llegó a Nicaragua en 1502”, según sostienen en su web.
“Pero fue Hernán Cortés, líder de una expedición al Imperio Azteca en 1519, quien regresó a España en 1528 trayendo la receta del xocoatl consigo. La bebida no fue recibida con mucho entusiasmo al principio, y recién se volvió popular cuando se le agregó azúcar en las cortes españolas”, se lee en los archivos de esta institución mundial.
Cuando Cristóbal Colón volvió a España de su cuarto viaje al mundo nuevo, trajo entre muchas cosas un cargamento de cacao de aspecto sencillo. Estos fueron ignorados por la corte y por los conquistadores en México también, ya que la bebida les parecía desagradable por apariencia y sabor. Esto fue hasta que el conquistador Hernán Cortés, que probó la bebida y vio su potencial, lo presentó al rey Carlos I.
El cacao se consideraba sagrado en primer lugar por la civilización Maya. A pesar de esto, no estaba reservado para los ricos y poderosos, sino que estaba disponible para casi todos. En muchos hogares, el chocolate espeso y espumoso se disfrutaba con cada comida. Los aztecas admiraban el chocolate más aún. Ellos creían que el cacao había llegado a la tierra por los dioses. Era tan valioso que formaba parte del sistema monetario y se valoraba más que el oro. A la diferencia de los mayas, en el mundo Azteca, los de clase alta eran los que más lo disfrutaban, aunque las clases bajas lo bebían con ocasión de celebraciones.
El chocolate caliente se convirtió en un hit entre la realeza francesa en el siglo XVII gracias a María Teresa de Austria, la esposa de Luis XIV. En el Palacio de Versailles se lo consideraba una bebida afrodisíaca.
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