El 29 de octubre de 2018, Shastir, el perro labrador de Ana Fiadino y su familia, desapareció en la ciudad santafesina de Venado Tuerto y ella empezó a buscarlo "por cielo y tierra", preguntando en veterinarias y refugios, publicándolo en redes sociales, medios y grupos, pero nunca aparecía, nunca volvía. Un día, 5 años después, ocurrió el milagro, cuando todo parecía imposible, Shastir apareció con vida gracias a la solidaridad de un grupo de rescatistas de animales y dos veterinarias que lograron salvarle la vida y ponerlos nuevamente en contacto.
La increíble historia del perro que volvió a su casa tras cinco años de ausencia
redes sociales
Shastir, un labrador de 10 años, regresó a su casa tras estar 5 años perdido.
Shastir vivió los cinco años en los que estuvo lejos de su hogar de la peor forma, porque fue hallado a sus 15 años de edad al borde de la muerte, con fuertes golpes producto de un reciente atropello y evidentes síntomas de haber sido maltratado sistemáticamente. Lo que sí puede considerarse prodigiosa, además de la improbable reunión, fue su increíble recuperación.
Desesperación
“El día que desapareció, Shastir era un perro de 10 años que salía a pasear todos los días por la plaza que está frente a nuestra casa. Le dejábamos la puerta abierta, iba, daba una vueltita y volvía. El 29 de octubre de 2018 alrededor de las 10 de la mañana salió, pero no volvió. Cuando no lo vimos en la plaza ni en casa, empezamos a buscarlo porque era extraño que no regresara. Y a medida que pasaban las horas, nos empezamos a desesperar”, relató Ana en Punto Medio, por Radio 2.
“Lo buscamos sin éxito durante todo ese día y a partir de ahí todos los días siguientes por cielo y tierra. No quedó medio de difusión sin la foto de Shastir: en ese momento era entrar a las redes sociales y ver fotos de él, incluso de parte gente que no conocíamos. Los refugios estaban al tanto, las veterinarias también, y era realmente muy extraño que no apareciera ante tanta difusión. Era como si se lo hubiera tragado la tierra”, agregó, conmovida.
Ana comentó que Venado Tuerto es una ciudad relativamente chica y es muy común que los perros salgan a dar una vuelta solos y luego regresen a su guarida. “Incluso es muy característico de los labradores. Shastir llevaba diez años haciendo lo mismo y nosotros lo veíamos por la ventana, por eso nunca nos cerró que se hubiera perdido”.
“Después de tantos días de difusión y búsqueda, con toda la ciudad de Venado muy movilizada, siendo muy solidarios, con la gente no sólo difundiendo sino hasta deteniéndose en la calle al ver perros similares, la idea que nos terminó convenciendo es que alguien se lo había llevado y lo tenía encerrado. Los días se convirtieron en meses, los meses en años y no volvimos a saber nada de él”. Shastir ya no estaba y el dolor en el pecho se hacía cada vez más hondo.
“Fue tan traumático el momento en que se perdió que decidimos guardar muchas cosas suyas después de un tiempo, porque teníamos que hacer el duelo. El dolor era extremo y no nos hacía bien. Hasta que en pandemia dijimos que había que cerrar este capítulo y adoptamos otro perrito, que se llama Rama. Y poco después apareció un gato que también se quedó con nosotros”, dijo Ana.
El milagro
Pero diez días atrás, algo increíble sucedió. A la agrupación Unidos por Ellos, que se dedica a rescatar y curar a animales hallados en la vía pública, les llegó un aviso de que un labrador en muy mal estado había sido divisado en las calles de Venado Tuerto. Lo fueron a buscar, lo encontraron y por su mal estado de salud, lo llevaron a la veterinaria Don Balerio (sí, con B), donde se encargaron de recuperarlo. El trabajo era arduo: estaba al borde de la muerte.
Pocas horas después, y producto de la imparable viralización en redes, la foto del flaco y enfermo labrador llegó a la familia Fiadino. Primero fue la mamá de Ana la que fue a reconocerlo y supo que era él. Pero necesitaba que su verdadera dueña lo corroborar. Y ahí sí: ya no hubo dudas. Era Shastir.
“El reencuentro fue mágico y lo reconocí ni bien pude acercarme”, soltó Ana con la voz entrecortada. “Él estaba en un estado de salud crítico: estaba tirado, ni siquiera se podía sentar, pero al vernos se le empezó a acelerar el corazón, empezó a sacar fuerzas de donde no tenía y quiso levantarse. Yo me senté en el piso con él. Me empezó a poner la cabeza en la pierna, le empecé a hacer mimos. Y las chicas de la veterinaria más la del grupo que lo rescató me decían que era algo increíble, porque ellas temían que no pudiera resistir mucho tiempo más. Eso fue impresionante”.
Cosas del destino: a Shastir los protectores lo encontraron a sólo dos cuadras de la casa de Ana. Estaba muy flaco, con claros signos de violencia y hasta rastros de haber sido recientemente atropellado. “Paula Clerici y el grupo Unidos por Ellos son las que lo rescataron y lo llevaron a la veterinaria Don Balerio, donde Majo Fredes y Carla Boldetti lo atendieron y lo mantuvieron vivo. Las nombro porque para nosotros fueron nuestros ángeles”.
“Él se perdió teniendo 10 años y hoy está por cumplir 15; es un perro que llegó a la vejez, pero más allá de eso estuvo en condiciones muy crueles. La persona que lo tuvo todo este tiempo no sólo no cuidó de él y lo tuvo encerrado, sino que le hizo cosas muy crueles y brutales. Cuando llegamos a él, estaba en shock. Asumen que incluso fue chocado recientemente: estaba muy dolorido, lastimado”.
La vuelta a casa
“Su recuperación es otra de las partes mágicas de esta historia: el salió de la veterinaria sin poder caminar por su cuenta: había que ayudarlo a levantarse, caminaba muy poquito. Pensaban que tenía una especie de demencia, que podía hasta estar sordo. Pero llegamos a casa y fue otro perro: le cambió la cara, cambió su actitud, empezó a caminar con nuestra ayuda por el patio. Ya el domingo se levantó solo y recorrió toda la casa. El lunes ya estaba paseando de vuelta”, narró Ana en Radio 2.
“No estaba enfermo: Shastir estaba triste. Sí muy golpeado, porque esta persona que lo tuvo fue muy cruel, pero el hecho de volver a casa hizo que cambiara al cien por cien. Se acordaba de todo, de sus lugares. Es más: se sigue acostando ahora en los mismos lugares que siempre ocupaba”, agregó.
Quién secuestró/robó/maltrató a Shastir ya no le interesa tanto a Ana. Ahora sólo quiere recuperar el tiempo perdido. “Aún estoy obnubilada por la sorpresa de tenerlo acá conmigo, no caigo del todo. No lo puedo creer. Y esa otra parte de la historia no sé si me interesa mucho. Sí para generar consciencia y que se sepa lo que sufren las mascotas ajenas, lo que les pasa cuando están lejos de su familia”.
*Para colaborar con Unidos por ellos, la organización que rescató y devolvió a Shastir a su familia: CVU (Mercado Pago) 0000003100068417643524. Alias: dogma.pozo.tero.mp.
*tomado de la nota: Pablo Montenegro/Rosario3
















