Santa Fe

Lo que pasa cuando desaparece una chica pobre y prostituida en Santa Fe

Los fiscales de género que investigan la muerte y desaparición de Caterina Giménez en 2013 dan a conocer más detalles del caso. Su madre tardó ocho años en encontrar funcionarios que no la ignoren en la búsqueda de su hija de 16.

Martes 22 de Marzo de 2022

Caterina Giménez tenía 15 años cuando tuvo a su hijo con Cristian K. de 22, en 2012. Por esos meses, el hombre la obligó a prostituirse en la zona de Aristóbulo del Valle al 7500, en Guadalupe Oeste. La hacía caminar toda la noche por la avenida a los golpes, sin detenerse en las esquinas. Después se quedaba con el dinero. Esta mecánica fue descrita por la fiscalía en una extensa audiencia en la que quedaron en prisión preventiva Cristian K de 31 años y Luciano R. de 46. El primero por promoción a la prostitución y el segundo por encubrimiento agravado. Los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Alejandra Del Río Ayala y Matías Broggi, contaron detalles sobre la investigación que llevan adelante junto a la Brigada policial de Femicidios para saber cómo fue el femicidio de la joven en 2013 y por qué se ocultó su cuerpo en la casa del segundo detenido durante seis años. Por las pruebas presentadas ambos están encarcelados hasta nuevo aviso.

La mamá de Caterina supo desde un comienzo que su hija de 16, no estaba viva. Cristian K. fue a buscar a la señora a su casa al siguiente día del 17 de agosto del 2013, fecha en que la adolescente fue vista por última vez. En una conversación le dio a entender que estaba muerta, pero rápidamente se desdijo. "Se me fue", le expresó el hombre que sostuvo por años que la chica se había retirado corriendo por sus propios medios de la casa que compartían para buscar "cigarrillos o sino toallitas" en la madrugada y que luego desapareció. La mujer logró obtener la custodia de su nieto, en ese momento de ocho meses, por los descuidos del padre. Lo cría sola hasta hoy. Desde ese intercambio comenzó a recorrer todo tipo de oficinas estatales del Poder Judicial y del Ejecutivo. El único alcance público que tuvo el caso fue un parte de prensa de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia con un pedido de paradero de Caterina en agosto del 2013. Nada más. No se volvió a replicar. La causa no tuvo avances hasta septiembre del 2021, cuando una de las oficiales de la Brigada de Femicidios decidió abrir el expediente y leerlo.

Identificaron los restos de una chica desaparecida en 2013 en la ciudad de Santa Fe

Debajo de una capa no muy gruesa de cemento, los restos de Caterina permanecieron hasta marzo del 2019. Estaban en un patio seco y abierto en una vivienda de Aristóbulo del Valle al 7700. Luciano R. y su familia, su mujer y dos hijastros habían sido los inquilinos desde 2011 de la casa hasta principios del 2019. Dos meses después de la mudanza, unos albañiles que contrataron quienes alquilaron el lugar picaron un poco el piso por problemas en las cañerías y vieron un cráneo. "Esto es humano", le dijeron minutos después a la policía.

La única persona en dos años que había reclamado esos restos fue la mamá de Caterina. Fuentes policiales y de la Unidad Fiscal de Género Familiar y Sexual (Gefas) confirmaron a UNO Santa Fe que nadie más se acercó para pedir que investiguen si los restos hallados en Aristóbulo del Valle al 7700 eran de un familiar desaparecido. "Esa es mi hija", le repitió la mujer a los investigadores de la Unidad de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación. Le respondieron que no había elementos suficientes para poder hacer un ADN. Tampoco la llamaron para hacer un reconocimiento de la ropa encontrada entre los huesos. Ni llamaron a declarar ni a Luciano R. ni Cristian K.

Una vida vulnerada

En diálogo con UNO, Broggi analizó sobre la investigación: "Lo primero que hay que tener en cuenta es el contexto de aparición. Porque ahí vamos a ver cómo desapareció, por más que no tengamos la forma en que se produjo la muerte en concreto que puede ser un apuñalamiento o un disparo, por ejemplo. Ella aparece enterrada en lo que denominamos un patio. No es lógico pensar que una persona, ya sea accidentalmente o por una cuestión de salud, no haga un trámite cuando alguien muere en su casa. Lo primero es dar aviso a un sistema de salud por si la persona está muerta o no. Acá hubo una intención clara de desaparecer su cuerpo. Y desaparece porque se están queriendo ocultar rastros".

Caterina vivía con su bebé y Cristian en una precaria pieza que daba a un patio en el que había un solo baño. Era compartido con otros familiares del hombre que habitaban en otras construcciones del mismo terreno. Tenía una historia de vulnerabilidad social que el Estado no atendió. Antes de conocer a su pareja y explotador sexual, siendo una niña pobre, ejercía la prostitución de manera telefónica en su casa. Pero no fue hasta que conoció a K. que fue obligada a salir a la calle. Desarrolló una adicción a estupefacientes que nunca fue tratada por el sistema de salud. En 2013 estuvo internada por bajo peso.

Ocho años desaparecida

Del Río Ayala y Broggi relataron que la hermana de Caterina declaró que en agosto de 2013 la salió a buscar por las calles donde era explotada. Contó que un señor de ojos claros que estaba sentado en un balde dado vuelta en Aristóbulo al 7700 le señaló la puerta de la casa donde hallaron los restos de Caterina seis años después y le dijo: "Ahí la vi entrar anoche". Este hombre es buscado en este momento por los investigadores. También describió que el 16 de agosto de 2013 la encontró a Caterina llorando y toda golpeada en la casa que compartía con Cristian K. Incluso contaron que familiares del hombre dieron a conocer en sus testimonios lo violento que había sido con ellas y que le tenían miedo.

La casa que alquiló con su nombre Luciano R. (albañil) era conocida en el barrio por ser un lugar de encuentro "para la mala junta". Drogas y fiestas era lo que se podía encontrar en esa vivienda de acuerdo a la fiscalía. Analizan si hay vínculos entre Cristian y las personas más jóvenes que habitaron la vivienda. "Los vínculos que existían es que esta chica frecuentaba este lugar por distintos motivos. Se hizo referencia al ejercicio de la prostitución en el marco de "jodas" como dijeron los testigos y del consumo de drogas", relató el fiscal a este medio.

"Lo que se sabe hasta ahora es el piso, no el techo", le dijo Broggi al juez Jorge Patrizi en la audiencia de prisión preventiva sobre la participación del hombre de 46 años en el hecho y sostuvo: "Estamos seguros que fue un femicidio". "A Caterina la mataron en esa casa, no es que la asesinaron en otro lado y se la trajeron a Luciano R. para que la entierre en su vivienda. Por lo que hay por lo menos cuatro personas que saben lo que pasó y que incluso una de ellas podría estar involucrada directamente en la muerte de la chica", aportó Del Río Ayala por su parte.

• Comienzan a revelar el trasfondo de la desaparición y muerte de Caterina en 2013

El abogado Luis Rittiner, que representa a Cristian, intentó minimizar los cargos de su defendido de promoción de la prostitución porque "Caterina ya lo hacía antes". Patrizi le respondió minutos después en su resolución: "No es un delito en este país ejercer la prostitución de manera voluntaria, que es lo que sabemos hasta ahora en cuanto a Caterina antes de conocerlo a Cristian. Sí lo es la promoción ajena de la prostitución. Varios testigos dicen que a partir del inicio de la relación la prostitución cambió. Pasó a ser callejera, con golpes, la tiraba de los pelos, la hacía caminar. Violencia había porque varias personas la vieron con un ojo negro. Es delito allanarle el camino y/o ingresar a alguien a la prostitución". La pena va de diez a 15 años de prisión.

Los investigadores relataron que Luciano R. en la víspera de la desaparición de Caterina hizo un pozo de cuatro metros de largo y aproximadamente 40 centímetros de profundidad en el patio de cemento. La intención habría sido arreglar cañerías. En la audiencia el hombre intentó explicar que al pozo lo había hecho en otro lado pero los fiscales apuntaron que ese arreglo es de años posteriores, y no de esa ocasión. "Alguna circunstancia pasó con Caterina para que hayan ocultado el cuerpo", observó Patrizi en su resolución. En esa línea analizó: "Hasta ahora lo que se dijo es que lo que se rompió en ese patio fue cemento. No tierra por ejemplo. Es decir que no es que cualquiera podría haber ingresado a la casa para enterrar un cuerpo. Es imposible que Luciano R. no lo haya notado, tendría que haber visto de mínima el cemento fresco que tarda tres días en secarse. Un lugar por el que pasan por arriba porque también guardan el auto Fiat 147", argumentó Patrizi al otorgarle la prisión preventiva. El defensor de Luciano R. es Juan José Patiño.

La pena de encubrimiento agravado es de tres años de prisión. Es decir que sería una condena a cumplirse fuera de la cárcel. Sin embargo los fiscales destacaron que la investigación recién comienza y que detrás hay un hecho más grave: femicidio.

Antes del ADN

En abril de 2021 se creó la Brigada de Femicidios que investiga bajo las órdenes de Gefas. Todos los casos de muertes violentas de mujeres o casos no resueltos de posibles femicidios de años atrás pasaron a ser investigados por este nuevo brazo de la Agencia de Trata de de Personas y Violencia de Género de la Región I de la Agencia de Investigación Criminal. Cuando encontraron el expediente de los restos de mujer hallados en Aristóbulo del Valle al 7700, vieron el nombre de la mamá de Caterina. En septiembre la llamaron a declarar y le mostraron la ropa que estaba con los huesos. Reconoció tres prendas. En diciembre le hicieron el ADN. "Siento en mi corazón que es ella. Es mi hija, la quiero velar", manifestó la mujer a las investigadoras. El 10 de marzo del 2022 le dieron el resultado: es su hija.

En la audiencia se dio a conocer que una de las prendas de Caterina halladas en 2019 tenía un agujero que podría interpretarse como provocada por arma de fuego pero que es una teoría que aún no fue probada. Al ser consultado Broggi por UNO sobre por qué no se conoce todavía la causa de muerte de Caterina, el fiscal respondió: "Lo primero que se hace cuando se encuentran los restos, como se hace con cualquier cuerpo, es derivarlo al médico forense. En este caso particular como eran huesos el médico dice que no tiene los elementos específicos para el análisis de los restos óseos y pide que se derive a Antropología Forense. Y desde allí hacen un informe bastante extenso con un análisis muy minucioso que hace que a través de estos restos óseos no pueden determinar la existencia de ninguna herida o lesión que le haya causado la muerte. Lo que tienen los huesos son un desgaste que entienden propios de las condiciones del cuerpo y del tiempo que estuvo guardado que incluso no pueden precisar de cuánto es ese tiempo. Pero que no son compatibles con traumatismos, es decir golpes".

En relación al análisis que se puede hacer por la demora primero de seis años en la búsqueda de Caterina y luego de dos años más para cotejar el ADN, Broggi dijo: "Ella desapareció en el marco del viejo sistema, en 2013. Con lo cual en el viejo sistema donde se hizo la investigación de paradero ya tenemos un primer problema que es que si uno mira o analiza el expediente ve que las entrevistas e intervenciones funcionaron de manera muy lenta. Hay situaciones donde se presenta una persona, y a los diez días se hizo una audiencia del tipo testimonial donde se señala a una persona, y a los diez, 20 o 30 días se citan a los demás. Estas cuestiones implican una demora que cuando estamos buscando una persona no se pueden tener por una cuestión muy básica. Porque si esta persona desaparecida está viva puede estar en peligro en el marco de un ilícito. Cuanto antes la busquemos, más chances hay de encontrarla con vida. Pero adicionalmente tenemos que tener en cuenta que si la persona está muerta se van perdiendo rastros con el paso del tiempo que permitan acreditar el delito. Eso como punto de partida".

"Luego tenemos que plantear al interior del MPA cómo se han dado las búsquedas. Tenemos un fiscal en particular que hace las búsquedas de paradero que es Marcelo Fontana que tiene una tasa de resolución alta. Y en este sentido con la creación de Gefas en un momento se lo pone a Fontana en esta unidad, que abarca también delitos sexuales y femicidios. Esto implica una nueva mirada de la búsqueda de la persona porque estamos en un contexto directo entre la búsqueda y la investigación. Se hace mirando los delitos que podría haber detrás y buscando quienes pueden ser los culpables", concluyó.

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