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Por qué es histórico el fallo que condena al kinesiólogo por abuso sexual

Seis camaristas confirmaron que Mariano Scali es un abusador sexual. En el fallo de segunda instancia se expresa que para que se considere que hubo consentimiento la mujer debe expresar un claro «si» y argumenta que se le debe creer a las víctimas

Viernes 15 de Mayo de 2020

Al kinesiólogo santafesino Mariano Scali le impusieron una pena de siete años de prisión por el abuso sexual con acceso carnal a una menor de edad durante una consulta y la inhabilitación de por vida de ejercer su profesión. La sentencia fue confirmada por los jueces de segunda instancia Fernando Gentile Bersano, Fabio Mudry y Alejandro Tizón en un exhaustivo análisis de la causa en el que se le da valor al relato de la víctima y en el que indica que para que se considere que hubo consentimiento se debe dar un explícito .

La resolución significa una victoria para la protección de víctimas de abuso sexual por el estudio e incorporación de perspectiva de género en el fallo. Cumple con una larga historia de exigencias del movimiento de mujeres y disidencias al Poder Judicial y del trabajo impulsado por la Unidad Fiscal Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas) del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe.

Las fiscales Yanina Tolosa y Alejandra Del Río Ayala fueron quienes tuvieron a su cargo la representación del MPA en el debate oral de primera instancia y ante la Cámara de Apelaciones en este caso emblemático para la sociedad santafesina. UNO Santa Fe dialogó con Tolosa sobre el significado de este fallo en la provincia y cómo es el proceso de deconstrucción de la justicia a partir de esta causa.

— ¿Qué análisis se puede hacer del fallo contra Scali?

— Es un fallo cargado de perspectiva de género. En el análisis de todas las evidencias que conforman el plexo probatorio en el cual se basan para entender que Scali fue responsable penalmente del hecho que se le acusó hay mucha interpretación desde la mirada con perspectiva de género, de tener en cuenta lo que significa para el género femenino este tipo de hecho. Es importante destacar que el abuso sexual es el hecho característico de la violencia extrema que reciben las mujeres. Ya de por sí está altamente cargado de violencia de género. Las evidencias que se analizan en el fallo son por un lado, las lesiones, y por otro, el relato. Lo que más que hay que destacar acá es cómo va analizando, desmenuzando y desmembrando las características que tiene el relato de la víctima y la importancia de creerle.

Creerle a una víctima de abuso sexual es tener perspectiva de género. Es desterrar el estereotipo de cuestionarla sobre por qué estaba ahí, por qué se vistió así, qué hizo ella o qué generó para que el agresor haga lo que hizo, por qué reaccionó o no, cómo lo hizo. Otra parte que se dedica a gran parte de la sentencia es al consentimiento porque trae a colación un planteo de la defensa en cuanto a lo que ella pudo haber consentido o Scali pudo haber entendido que ella estaba consintiendo el hecho. Entonces los jueces detalladamente, con precisión y contundencia hablan de cómo debe interpretarse el no consentimiento en el marco de la violencia de género y de lo que implica el hecho en sí para la víctima. Descartan el mito que de por sí las mujeres estamos disponibles o que vamos a querer tener relaciones sexuales con cualquier hombre que se nos acerque porque sí. Esto fue totalmente desterrado en el fallo y habla de autonomía sexual, de cómo la mujer tiene que necesariamente decir que sí y no exigirle que diga que no. Eso es muy importante.

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El fallo es de Cámara, lo que hace que tenga otro peso e impacto porque baja otro tipo de lineamiento y de criterio a la hora de decir entre otras cosas, que es obligación juzgar este tipo de casos con perspectiva de género. Y es obligación de parte de todos los operadores judiciales. No es nuevo, pero si lo dicen dos o tres camaristas en un fallo de tal impacto social como lo fue el caso del kinesiólogo tiene otra connotación. Tiene otro peso, entonces de ahí la importancia. Ratifica de forma unánime todo lo que dijo primera instancia. Se explaya en todo caso un poco más, porque hace un análisis un poco más profundo de lo que se hizo en primera instancia pero no deja de coincidir con lo que ya dijeron los jueces de primera instancia. De hecho tanto un fallo como el otro fue unánime. En total estamos hablando de seis jueces que analizaron la causa, que la revisaron, la interpretaron y fallaron en contra de Scali. Eso tiene un peso especial.

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El kinesiólogo fue condenado a siete años de prisión por el abuso a una paciente, menor de edad.
El kinesiólogo fue condenado a siete años de prisión por el abuso a una paciente, menor de edad.

— Teniendo en cuenta la historia de la justicia santafesina y más allá de este caso en particular, ¿es un mensaje para las víctimas de violencia sexual?

— El caso del kinesiólogo fue muy mediático por todas las circunstancias en que se dio el hecho, que se cometió en el microcentro de la ciudad de Santa Fe y tanto víctima como victimario son pertenecientes a una clase social media. En general vemos este tipo de delitos como si fueran de otra clase y los cometen otro tipo de personas. Los imputados y las víctimas pertenecen a una misma sociedad que la formamos todos. Lo que pasa es que impacta socialmente de otra forma. Entonces este fallo tiene un impulso, un empuje y repercusión que hace que no solo sea un mensaje para las víctimas a que se animen a seguir denunciando. Porque que tres camaristas digan "creemos en las víctimas" es muy importante. Hay que creer en las víctimas.

Hay muchas víctimas de abuso sexual e incluso de violencia de género que no se animan a hacer la denuncia por miedo a que no les crean y justamente este es un estigma con el que carga este tipo de víctima a lo largo de toda su vida. Con vergüenza, con culpa, con miedo. Esos también son indicios de haber sido víctimas de este tipo de hechos y los camaristas también lo dicen en el fallo. Es otro indicador de la verosimilitud en el relato de la víctima. También es un mensaje para la defensa técnica, no solo de Scali, sino para los operadores que pertenecen tanto al Ministerio Público de la Defensa como abogados particulares porque habla de qué se puede plantear o que no pero desterrando los estereotipos de género. Es un mensaje para todos los operadores del poder judicial, todos tenemos la obligación de tener perspectiva de género al analizar un caso de este tipo. Es un gran mensaje para todos.

La víctima misma me dijo a mi, en una ocasión cuando vino acompañada de su madre para hablar del proceso judicial, «no me van a creer».

— Uno de los jueces, Bersano, habla en el fallo de lo ilógico y discriminatorio que una mujer que fue víctima deba acreditar cada movimiento luego de una agresión y lo compara con víctimas de otros delitos. ¿Cambia cómo las víctimas se van a parar frente a los jueces desde ahora?

— En diferentes oportunidades él insiste en analizar el caso para desterrar el estereotipo de género. Todo recae en la víctima, y en su culpa. Justamente ese es un estereotipo de género. Cada mujer víctima de violencia o de abuso sexual específicamente siempre está cargado de culpa en la víctima, algo habrá hecho. Por qué no se negó antes, por qué sigue con el agresor, por qué no gritó, cómo no reaccionó. La víctima reacciona como puede. A quien le robaron en la calle lo puede entender. A mi me robaron una cadenita en una esquina donde quedé paralizada y no es ni la mínima agresión que recibió este chica en el box de kinesiología. Si voy a hacer una denuncia porque me robaron la cadenita, seguramente no me van a preguntar cómo estaba vestida, ni qué estaba haciendo. No hay esos cuestionamientos porque a la víctima de robos no se la estigmatiza como si a la víctimas de abusos. Eso tiene que ver con el patriarcado, la sociedad machista y violenta en todo sentido en la que vivimos que está cargada de estereotipos de género. Esta exigencia de que la víctima debe reaccionar de alguna manera o debe reunir ciertas características. Todos echamos la culpa y la responsabilidad en la víctima. Bueno, acá el único responsable y culpable de todo esto es el agresor. En este caso Mariano Scali. Es el autor de este tipo de hechos sobre el cual debe recaer no solo la responsabilidad sino la autoría y cualquier cuestionamiento debe recaer sobre él, no sobre la víctima.

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Investigación. La fiscal Tolosa fue quien le atribuyó los hechos al profesional de la salud.

Investigación. La fiscal Tolosa fue quien le atribuyó los hechos al profesional de la salud.

La víctima misma me dijo a mi, en una ocasión cuando vino acompañada de su madre para hablar del proceso judicial, en un pasillo «no me van a creer». Es un indicador de ser víctima de abuso. Esta culpa, este reproche que se hace uno mismo de pensar cómo no reaccioné de esta forma, cada uno lo hace como puede. La paralización es un tipo de reacción frente al abuso. Cuando una víctima se ve avasallada en su intimidad, pero más allá, se ve sorprendida por la situación. Recordemos que tenía 17 años, estaba en un box donde fue a recibir un tratamiento kinesiológico, no a ser abusada o atacada sexualmente. Entonces obviamente de por si estaba sorprendida del hecho y paralizada, una chica que tenía cero experiencia sexual y de atención kinesiológica, era su segunda sesión. Nunca antes había ido a un box. Hay un montón de cuestiones que los camaristas lo analizaron al fallar como lo hicieron.

— Con los casos que son tan públicos, como este, se cuestiona a menudo los montos de la pena sobre lo que es mucho o poco para un abusador. ¿Qué se puede informar sobre este punto?

— Las penas son muy altas en los casos de abuso sexual con acceso carnal. En el caso de gravemente ultrajante son cuatro años de mínima. La pena de prisión de por si, es la consecuencia que nos da nuestra ley más grave de todas. Es la peor, la más gravosa con la que se puede condenar a una persona o hacerla responsable de algún acto. Que sea de carácter efectivo es más grave aún. Y también le cabe a Scali la inhabilitación perpetua para el ejercicio de su profesión que tampoco es una pena menor, porque estudió para ser profesional, es relativamente joven y es una persona que nunca más va poder ejercer su profesión. Por más que salga después de cumplir su condena. Es muy grave la escala penal, es de seis a 15 años de prisión. Si ese delito tiene algún otro agravante como por ejemplo por vínculo o si está bajo la guarda o hubo una convivencia preexistente con un menor de edad se agrava de 8 a 20 años. Un homicidio simple la escala es de 8 a 25, entonces comparando con ese delito que es el más grave que tenemos porque priva a la persona nada menos que de su vida, son penas muy altas y gravosas. También hay que tener en cuenta que le dieron un año más del mínimo sobretodo destacando su profesión, que si bien no es un agravante para el abuso sexual si se tuvo en cuenta para dentro de esa escala penal elevar el mínimo.

Después lo que opine cada persona y reflexione acerca de lo que es mucho o poco ya corre por cuenta de cada persona. A las víctimas les puede no parecer suficiente, que no es este el caso. Los padres de la víctima están conformes con esta pena a Scali. Pero más allá de eso puede resultar poco o mucho según de cómo uno haya vivido el hecho y la respuesta de la justicia.

— En los últimos años hubo muchos casos que tomaron relevancia mediática como lo fue el caso Baldomir, por ejemplo, o Baraldo que de hecho lo mencionan desde fiscalía en el proceso. ¿Cómo se llega a esta instancia para lograr un fallo como este?

— En la fiscalía ya se van a cumplir tres años desde que se conformó un equipo, una Unidad fiscal especializada -por Gefas- en esta temática que antes no existía. Ese es ya un primer gran paso. Segundo que todos los que conformaron ese grupo se formaron en el tema, se capacitaron. Ese fue otro gran paso. Y en tercer lugar, hoy contamos con herramientas que la justicia antes no tenía. Antes no había perspectiva de género. Ahora está empezando a haber y también capacitación en la justicia en esta temática tan importante. Cómo una obligación, no como algo optativo. Todos debemos estar capacitados en género.

Después tenemos otras herramientas como la Cámara Gesell que si bien antes existía hoy se aceitó ese mecanismo de una manera muy importante. Contamos con profesionales que entrevistan, con un lugar donde hacerlo y con una agenda que se actualiza diariamente. Hay más de dos o tres cámaras que se hacen por día. Eso ya implica que las investigaciones se avancen en un volumen considerado. Y por otro lado tenemos otras herramientas como es la preparación de profesionales de la salud capacitados también en el tema para revisar médicamente a los niños, niñas y adolescentes y constatar o no lesiones según el caso. Antes no había ni siquiera un lugar acondicionada para eso, ni profesionales que lo hagan. Se trabajaba con la buena voluntad del profesional que lo revisaba. Entonces son pilares que permiten avanzar en las investigaciones y obtener resultados.

No es simplemente que hay fiscales que son feministas o que abogan por estos derechos y entonces, bueno, lograron algo. No es tan sencillo, son investigaciones muy complejas que necesitan de todas estas herramientas, de una política estatal sobre todo del MPA que impulsa este tipo de investigaciones.

Cuando tenemos un caso tan claro y evidencias tan contundentes los jueces no tienen otra opción que condenar. Pero hay que hacer todo este camino. También el volumen de denuncias ha aumentado, y esto no tiene que ver con que haya más casos de violencia de género o de abuso sexual, sino que tiene que ver con el trabajo de la fiscalía y la respuesta de los jueces. Tiene que ver con casos que han sido difundidos en los medios y que tienen una repercusión social que hace que víctimas que tal vez están calladas con miedo con dudas, culpas, se animen a dar el paso y hacer la denuncia entonces la justicia puede dar una respuesta.

— Durante la cuarentena hubo un cambio en el MPA de poder hacer las denuncias online. ¿Eso permite también un acercamiento de la víctimas a la búsqueda de justicia?

— Si. Ahí también organismos donde la víctima puede recurrir. No necesariamente a hacer la denuncia, pero si a manifestar lo que le está pasando, gente que puede contener a esa persona desde el acompañamiento y orientarla sobre dónde y como hacer la denuncia o donde conseguir un trabajo. Porque hay muchas mujeres que no denuncian porque no tienen trabajo o dónde vivir. Hoy todo eso se ha difundido muchísimo y ha posibilitado que las víctimas tengan muchos lugares donde recurrir. Si esta entrevista me la hubieran hecho hace cinco años atrás no podría estar dando todas estas respuestas, para nada. No había ni siquiera la cuarta parte de las herramientas que hay ahora. Entonces hoy la víctima tiene esa oportunidad. La denuncia es una opción, no es una obligación que tiene la víctima. Puede hacerla o no. Pero si la hace, si quiere hacerla, tiene donde ir, donde la van a escuchar y va a recibir una respuesta. Lo online sirve porque pone en marcha el engranaje para actuar y tomar medidas, sin dudas.

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