La noche de Qatar no le dejó a Franco Colapinto ni una chispa de alivio. El argentino terminó el Gran Premio de Lusail con la sensación de estar empujando un auto que no le responde, un Alpine que parece haberle declarado la guerra en la recta final del campeonato.
El suplicio de Colapinto tras el GP de Qatar: "El auto es muy inestable y no tengo confianza"
El argentino Franco Colapinto no terminó satisfecho el Gran Premio de Qatar de F1 y dijo, a modo de súplica, que "por suerte queda una carrera"
Su puesto 14, increíblemente, se transformó en una especie de consuelo después de haber cerrado último tanto la clasificación como la Sprint. El único dato amable: quedó por delante de Pierre Gasly, que cayó al 16.º lugar.
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La honestidad brutal de Colapinto en Alpine
Apenas bajó del auto, con el casco aún en la mano y el gesto duro, Colapinto intentó poner en palabras un fin de semana que se le hizo eterno. Habló de una carrera “larga”, de un ritmo que jamás apareció, de ajustes que no cambiaron nada. Cada frase tenía el peso de la frustración. “No le encuentro el ritmo al auto. Fue duro. Después del fin de semana intentaremos mejorar, pero fue un día difícil. Ayer (por este sábado) no manejé bien, hoy (domingo) en general estuve mejor pero igualmente el auto es muy inestable, no tengo confianza en un circuito en el que necesitás velocidad. No encontré nada de lo que quería y costó".
En un momento, casi sin querer, terminó resumiendo su presente deportivo con la crudeza que venía evitando: “Está siendo un final de temporada difícil. Lo positivo es que queda una sola carrera. Ojalá que se termine.” No fue un desahogo: fue una confesión.
Incluso se permitió un momento de humor resignado. Quiso describir la grava de Lusail —esa que castiga cualquier desliz— y se frenó en seco cuando se le escapaba una mala palabra: “Esa grava de mier… perdón, esa grava que no te deja irte ni un centímetro”, dijo, entre un fastidio genuino y una sonrisa que duró lo que un parpadeo. Contó que las curvas rápidas del circuito son lindas de manejar, sí, pero que al mismo tiempo hacen que la carrera sea difícil de seguir, difícil de pasar, aburrida con dos paradas obligatorias.
Terminó la charla como había empezado el fin de semana: sin vueltas, sin filtro y sin disfrazar el malestar. “Esta pista no me cayó bien, no estuve cómodo en todo el fin de semana. Ojalá que vengan mejores”, cerró. Y quedó claro que lo que más espera Colapinto no es el próximo domingo, sino que esta temporada, de una vez por todas, encuentre su línea de meta.













